Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Bocatas de 10

El bar de barrio de Barcelona con las mejores reseñas en Google

Son los campeones del bocadillo y las reseñas. Este bar de barrio, de toda la vida, tiene 4,7 estrellas en Google, más que muchos restaurantes con estrella Michelin. Para irse de puente sin necesidad de fiesta: Bar El Pont

Entrena en el Apolo con DJ en vivo: así son las discotecas del ‘fitness’ de Barcelona

Cómo llegar a una increíble cascada natural a solo 20 minutos de Barcelona

Bar El Pont.

Bar El Pont. / M.O.

Miqui Otero

Miqui Otero

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Seguro que conoces de sobra el chiste (que como todo chiste no es solo chiste, sino síntesis sociológica muy real) de quien, preguntado en casa por “a dónde vas”, responde: “A la oficina”. Y entonces dirige sus pasos a uno de esos abrevaderos llamados Bar La Oficina (así de memoria me salen cinco en Barcelona con ese nombre).

Del mismo modo, para todos aquellos que no puedan irse de excursión este puente, recomiendo que se repitan a sí mismos la frase: me voy de puente. Y que entonces se encaminen a un establecimiento con ese nombre.

Tengo, de hecho, la mejor recomendación para este ejercicio sanador. No se llama Bar Puente, sino Bar El Pont. Y en realidad, no tiene ningún puente cerca. Cuenta su amable dueño, mientras maneja la espátula en la plancha con la pericia de un mosquetero en la corte de Luis XIII, que el asunto viene de su anterior propietario, que lo abrió hace aproximadamente medio siglo. Era un tipo de Soria cuyo apellido era Puente y que colocó un enorme letrero de Snack Bar muy difícil de cambiar. Cuando lo ocupó en 1987, el nuevo mantuvo el cartel (y por tanto el nombre) hasta que pudo cambiar la cartelería y lo catalanizó. Catalanizó el nombre y también la carta. Y puso su talento al servicio de algo con lo que la hostelería barcelonesa (la buena) le pinta la cara a la de cualquier otra ciudad: el bocadillo como una de las bellas artes.

Los campeones del bocata

El Bar El Pont es uno de esos escasísimos sitios en Barcelona que ennoblecen lo humilde, que bordan cualquier receta aparentemente sencilla y que se permiten pequeñas innovaciones respetuosas con la tradición. Cuando allí pruebo, por poner el ejemplo más clásico, un bocadillo de lomo con queso, entorno los ojos, abro los brazos en cruz como un cristo redentor y le grito al techo frases de novela rusa del XIX: “¡Acaso era tan difícil que el mundo fuera así de hermoso!”, “¡No podríamos aprender todos de la belleza de las cosas simples!”, “No podría haber más sitios así en esta ciudad de tranchete, starbuck y fiambre!”, “¡Era tan complicado encontrar la felicidad en un mordisco y salvar la desdicha de un día laborable!”. Pero es que, además, en la extensísima oferta de bocatas de la pizarra, también te puedes poner caprichoso con ese mismo lomo de mercado, pero con cebolla caramelizada, o con el de jamón del país con brie y berenjenas y pan de aceitunas, o con el serranito, o con el de carne picada con 'bull' negro o con el de pollo con salsa de mostaza y miel o con…

Sí, son los campeones del bocadillo, pero además ofrecen platos del día magníficos, aunque la dueña avise a todo el que entra de que no son un restaurante (como un buen tebeo que no necesita autodenominarse novela gráfica) y que hacen solo bocatas (del mismo modo que un buen poeta diría que él solo sabe hacer versos, sin darse mayor importancia). Tienen 4,7 estrellas en Google.

Todo en este bar rima con ese mimo discreto pero con solera. La pequeña rampa de entrada con barandilla de hierro forjado, las paredes de madera contrachapada, las mesas individuales de formica, las fotos de Kubala y los azulejos del avi del Barça, los taburetes y mesas altas de la terraza. Y no solo los objetos, sino también los sujetos. Uno ve, a mediodía, copas de cava en la barra (sin ser ni año nuevo ni lotería navideña) y sabe que ahí sí. Son clientes habituales que van a hacer su copita gaseosa de mediodía y que luego piden lo de siempre, mientras los dos dueños les preguntan por la intervención quirúrgica de mañana o por el partido de la Champions de ayer.

La mejor puerta de la ciudad

Al Bar El Pont, situado en Ali Bei con Roger de Flor, se puede ir después de ver la librería masónica Arús o al llegar de un largo viaje. Está muy cerca tanto de la Estació del Nord como de Arc de Triomf. Lo diré de otro modo: si el hidalgo Don Quijote o el extraterrestre Gurb hubieran llegado a la ciudad en autocar Alsa y me hubieran llamado para preguntarme dónde ir para tomarse un refrigerio, les habría contestado que este bar es la mejor puerta de la ciudad.

El horario, como el de tantos sitios que se han ganado a pulso permitírselo, es escueto: solo abren los laborables y apenas hasta las cuatro de la tarde. Otra señal de un bar que sabe lo que hace y que, por tanto, hace lo que quiere.

Por supuesto, tienen otras opciones. Hay más bares llamados El Puente. Uno con carta ancha en L’Hospitalet, otro con buena terraza (y cierre a medianoche) para tomar cañas en Viladomat entre Consell de Cent y Diputació, incluso uno muy adecuado para este puente del día trabajador: justo en la calle del Pont del Treball Digne, en Sant Martí.

En realidad, hay un pequeño inconveniente en mi primera recomendación. El Bar El Pont no abre durante este puente. Pero siempre puedes pasar el puente acampados a la puerta para entrar el lunes y así suavizar la depresión pospuente. Eso, o irse a otro lugar bien curioso: en lugar de a algún Bar Puente puedes ir a El Pont de Bar, un municipio leridano en el Alt Urgell. Lo desconozco, pero quizá allí también haya un Bar El Pont con un lomo y unos embutidos así de deliciosos.

Suscríbete para seguir leyendo