Celebración silenciosa
Vermut y libros: Fiesta de la Lectura en la Antiga Fàbrica Damm de Barcelona
Unas 190 personas comparten lectura y vermut en la Fiesta de la Lectura organizada por Planetadelibros
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A las puertas de Sant Jordi, la Antiga Fàbrica Damm de Barcelona se convierte en una fiesta literaria silenciosa. Porque aquí no hay bafles que reproduzcan la última canción de Rosalía ni espacio para montarse un confesionario improvisado, pero sí otra clase de fiestón. Cada asistente llega con su libro, encuentra su sitio y se pone a leer. Porque sí, la lectura también puede ser una celebración. Y de las buenas. Son 30 minutos de lectura -aunque siempre haya quien haga trampas y sucumba al 'scroll' infinito del móvil- que sirven para entregarse al placer de leer en un momento en el que parar quizá cuesta más de lo que debería. Después, vermut y sorteo. Un planazo. Y gratis.
Convocatoria tras convocatoria, la fiesta lecturil suma nuevos adeptos. Y la sala cuelga el cartel de completo. Unas 190 personas acuden a la cuarta Fiesta de la Lectura organizada por Planetadelibros en la ciudad condal, dispuestas a desmontar ese (ya no tan) mito de que no se lee. Y el placer de abrir un libro le gana la partida a cualquier terraza al sol en un fin de semana con temperatura de pleno verano. Un disfrute al que se ha sumado Juan Trejo, autor de 'Nela 1979' (Tusquets).
"Sin las lectoras, el mundo editorial estaría muerto"
Al fondo, una madre lee una de las novedades 'young adult' más recientes, 'Nightshade' (Crossbooks), de Autumn Woods, mientras su hija de seis años pasa las páginas del cuento infantil 'Unicornia' (Montena). "Asistí a la firma de la autora en febrero y me compré el libro", explica. "Lo estoy empezando ahora, aunque hoy ha tocado leer más 'Unicornia' con la pequeña", explica. También, a la vista hay muchos ejemplares de Dan Brown y Ken Follet o de las nacionales Dolores Redondo y Julia Navarro, pero si algo salta a la vista es que la presencia femenina predomina, y con una mayoría aplastante. "Sin las lectoras, el mundo editorial estaría muerto", recuerda Trejo, que también ha aprovechado la ocasión para sacar de la bolsa 'La buena reputación' (Biblioteca Breve), de Ignacio Martínez de Pisón, y leer un rato como uno más del grupo.

Fiesta de la Lectura en la Antiga Fàbrica Damm de Barcelona. / Victòria Rovira / EPC
Mientras pasan los minutos de lectura individual pero compartida, un grupo de tres amigos de entre 23 y 31 años coge sus libros y rompe la estadística. Sebas, Andrés y Jesús llegan al encuentro algo sorprendidos por la mezcla entre cerveza y lectura. Como si una caña y una novela no pudieran entenderse. Pero vaya si se entienden. "Nos gusta mucho leer, y cuando vimos que había un encuentro para leer con cerveza nos apuntamos enseguida", explica Jesús, que descubrió la convocatoria en redes sociales en la que se juntaban dos de sus planes favoritos. "Queríamos pasar un domingo diferente", añade Sebas. Y con cerveza en una mano y libro en la otra, eso es exactamente lo que han hecho.

Lectura compartida en la Antiga Fàbrica Damm de Barcelona / Victòria Rovira / EPC
La Fiesta de la Lectura, un imprescindible
La Fiesta de la Lectura, que también se ha celebrado en otras ciudades como Madrid y Sevilla, va ganando peso entre los lectores que quieren compartir 'hobby' con otras personas. De hecho, muchos acuden solos porque quizá no tienen tantos amigos con los que compartir la afición, y agradecen a los organizadores que se celebren más encuentros así para fomentar tanto la lectura como el crear una comunidad que sirve de club social. De hecho, desde la organización aseguran que los asistentes reclaman más quedadas parecidas para dejar la vergüenza atrás e ir tejiendo amistades entre lectores que podrían ser tus vecinos.
Y justo respondiendo a esa necesidad, Fani y Aida, dos jóvenes veinteañeras, recorren la terraza donde se celebra el vermut para informar de la existencia de un grupo de WhatsApp de lectoras de la ciudad, pensado para organizar quedadas entre amantes de la literatura en Barcelona. "Así podemos hablar de libros, quedar y disfrutar de algo que nos encanta a todas", cuentan. Yo, evidentemente, me he sumado.
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