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Experiencia en petit comité

El teatro más pequeño (y viral) del mundo está en Gràcia: conciertos íntimos en casa de un pianista

Aquí te sientes como Pedro por su casa. O, más bien, como Luis por su casa. Este teatro de Barcelona está ubicado en casa del músico Luis de Arquer, el ideólogo de estos espectáculos en pequeño formato

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Recital de piano en El Teatre més Petit del Món.

Recital de piano en El Teatre més Petit del Món. / Luis de Arquer

Abel Cobos

Abel Cobos

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El teatro más pequeño del mundo. Así es como se publicita este diminuto local de Gràcia. Espectáculos VIP, en petit comité. Solo una treintena de personas caben en sus butacas (o, más bien, sillas). Aquí todo se hace en formato íntimo, y no es de extrañar: este teatro está dentro de la casa del pianista Luis de Arquer, una joya arquitectónica barcelonesa del siglo XIX. En la planta baja, un escenario, jardín y recibidor. Subiendo las escaleras, los dormitorios. Sí, todo queda en familia.

La iniciativa de El teatre més petit del món (Encarnació, 25) lleva ya mucho metraje. Es la heredera de ‘La Casa dels Músics’, una escuela de música que levantó persiana en 1998 y que se ha ido reinventando con el tiempo. Fue escuela, escenario de ópera y desde hace un tiempo, un pequeño espacio consagrado a recitales a piano. En total, tres décadas haciendo música desde casa.

Luis de Arquer, posando frente a la fachada de la Casa dels Músics.

Luis de Arquer, posando frente a la fachada de la Casa dels Músics. / Luis de Arquer

El público es mayoritariamente barcelonés: ha logrado esquivar a los turistas a pesar de que en el último año ha notado un auge en la demanda con el filón de Instagram. Sí, los ‘influencers’ ya están redescubriéndolo como nuevo ‘must’, y recomiendan que lleves la cámara, porque cada rincón merece una fotografía. Está todo decorado a través de cazar reliquias vintage por Barcelona. Desde el telón con terciopelo de la antigua Gonzalo Comella hasta muebles y maderas rescatados de antiguos pisos y fábricas. “He mantenido la decoración de hogar, no parece un teatro”, asegura. El sueño de un ‘voyeur’: sentirás como que te has colado en el piso de tu vecino.

Tomando algo en el jardín de la casa.

Tomando algo en el jardín de la casa. / Luis de Arquer

Anótalo en la agenda, se organizan dos conciertos a la semana. Ahora, los jueves está con un ciclo de Chopin, mientras que los sábados hay un repertorio de piezas variadas que van desde grandes clásicos de la historia hasta muestras de la composición de Luis. Las entradas están a precios reducidos, como el espacio. Suelen rondar entre los 20 y 30 euros.

La sala de conciertos, con el piano, protagonista de las veladas, sobre el escenario.

La sala de conciertos, con el piano, protagonista de las veladas, sobre el escenario. / Luis de Arquer

Para los indecisos, concluye Luis, se trata de una experiencia totalmente diferente a ir a una de las grandes salas de la ciudad. “Aquí escuchas la música directamente del instrumento, sin intermediarios de altavoces”. Ventajas del pequeño formato, saca pecho. Le recuerda a los recitales que se hacían en los 80 en las casas burguesas de Barcelona, donde estudiantes enseñaban sus dotes musicales en pianos de cola ante unos pocos oyentes. Una ventana al pasado, promete.

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