Alas de mariposa virales
El rincón de cuento de hadas escondido en un polígono industrial de L’Hospitalet
Aquí hacen realidad cualquier fantasía de ciencia ficción: de 'Juego de tronos' a los 'Bridgerton'. Tienen un fondo de armario por el que mataría cualquier princesa Disney. De esta nave industrial de Barcelona salen las capas de alas de mariposa más virales
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Alassie posa con una de sus capas virales de alas de mariposa en el taller de El Costurero Real en L'Hospitalet. / Jordi Otix / EPC

Parece la típica nave de polígono industrial. Nadie diría que detrás de la puerta metálica se venden gorros de bruja al por mayor. Tienen un fondo de armario por el que mataría cualquier princesa Disney. Y ni siquiera te hacen besar ranas. Aquí convierten en realidad cualquier fantasía de ciencia ficción. Desde capas medievales que parecen sacadas de ‘Juego de tronos’ hasta vestidos de inspiración ‘Bridgerton’. Te convierten en hada en lo que resuena un chasquido de dedos. Hasta esconden un minibosque encantado para posturear. Solo falta que te den de comer perdices. Este es un taller que vive del cuento. De los cuentos de hadas.

Alassie, con una de sus capas medievales. / Jordi Otix / EPC
El Costurero Real (Ctra. del Mig, 88). Es un clásico de la artesanía de ciencia ficción. Un taller de cuento de hadas escondido en un polígono de L’Hospitalet. 600 metros cuadrados de fantasía a granel. Se ven sombreros de bruja que ya quisiera Maléfica y anillos con los que atravesar Mordor. Accesorios para hadas, sirenas, elfos, capas rojas ahuyenta lobos. Mucho corsé con el que presumir de escote de otro siglo. Lo mismo te encuentras vestidos de corte imperio tipo ‘Bridgerton’ que ‘outfits’ campestres a lo ‘Mujercitas’ (‘cottagecore’, se llama esta estética rústica tan viral). También montan talleres de artesanía y sesiones fotográficas con fondo encantado. En dos minutos te dejan listo para enfrentarte a cualquier espejito mágico.

Mara prepara un vestido en el bosque encantado de pega instalado en la nave. / Jordi Otix / EPC
Acumula más de 100.000 seguidores en Instagram. Carnaza viral, mires donde mires. Hay mucho cliente ‘influencer’. “Amaral tiene muchas piezas”, detalla la creadora. La suya es una moda con efecto Red Bull: te da alas. Es su ‘top’ ventas. Su ‘hit’ más viral: alas de mariposa en formato capa. Están inspiradas en mariposas y polillas de verdad. Han llegado a tener 1 millón de visitas en un día, detalla Alassie.

Alassie extiende las alas de mariposa monarca con ayuda de Victor, uno de los artesanos del taller. / Jordi Otix / EPC
Nadie la llama por su nombre: María Ángeles Guisado. Cualquiera de este mundillo se referirá a Alassie. Tiene 40 años, lleva la mitad de su vida entre agujas y seres fantásticos. Es nieta de costureras, fan de Tolkien. Conoce más bosques encantados que cualquier hechicera. ¿Su favorito? “Santa Fe del Montseny -está a una hora de Barcelona-. Cerca del pantano hay dos hayedos gigantes muy antiguos que entrelazan las raíces”.
Empezó haciendo producciones de cine y teatro. “Pero con la crisis –recuerda-- comencé a investigar otro tipo de mercado”. El mercado fantástico. De eso hace casi dos décadas. Creó El Costurero Real en 2008. “Los primeros años fueron muy difíciles”, resopla. Hasta que sus alas de mariposa se hicieron virales de la noche a la mañana. Muy virales. Eso significa que ahora se las copian a diario. “Yo lo que peor llevo –lamenta la diseñadora- es que roban mis fotos y las ponen a la venta en plataformas chinas, tipo Aliexpress o Temu. ¡Fotos en las que salgo yo! -se encoge de hombros-. Me tengo que pasar el día denunciando”.

Victor revisa los percheros de fantasía. / Jordi Otix / EPC
Empezaron dos costureras. Han llegado a trabajar 15 artesanos facturando 1,2 millones al año. “De facturación, no de beneficio”, puntualiza Alassie. “Nosotros tenemos muy poquito margen porque todo es muy artesanal”.

Estantería de sombreros de fantasía. / Jordi Otix / EPC
Ahora son 9 artesanos en la nave. Los aranceles de Trump les están haciendo mucho daño, lamenta Alassie. “Una persona que se compra una capa de 90 euros en EEUU –detalla- ahora tiene que pagar 70 euros por recibirla”. Era el país donde más solían vender. “Es perder un mercado de 400 millones de posibles clientes”.

Postureo con capa medieval. / Jordi Otix / EPC
Venden sobre todo ‘online’ -“enviamos a cualquier parte del mundo”- , pero también tienen dos tiendas físicas en las Galerías Maldà de Barcelona (Portaferrissa, 22), “el Camden friki”, lo llegaron a llamar durante su ‘boom’ alternativo. Aún sobreviven unos 20 “comercios especiales”.

Vista general de la planta de abajo del taller. / Jordi Otix / EPC
Funciona como cualquier empresa de moda, pero con colecciones temáticas: de cuentos de hadas a sirenas, incluso venden moda retrofuturista (Alassie tiene otra marca especializada en ‘steampunk’: Uchronic Time). “Intentamos que todo sea kilómetro cero. No compramos nada fuera de España –asegura Alassie-. Y lo fabricamos todo o en nuestro taller o colaborando con talleres cercanos”. Además de ropa, hacen joyería, velas, jabones. Siguen técnicas lo más artesanales posible. Hasta tienen un tórculo, una prensa tradicional de grabados. Aún los fabrican en Canovelles (Tórculos Ribes).

Alassie muestra el viejo tórculo. / Jordi Otix / EPC
“Con dos herramientas y un poco de paciencia –garantiza Alassie- salen cosas muy bonitas”. Suelen organizar talleres: de cuero, velas, de técnicas artesanales. “Se están perdiendo y es una manera de mantenerlas vivas –explica Alassie-. Que la gente sepa que existen, hacerles perder el miedo”.

Enelys cose una pieza. / Jordi Otix / EPC
¿Quién se viste de cuento de hadas? “Nos compran mucho para bodas –detalla la diseñadora-. Las novias, en vez de ponerse un velo, se ponen una capa de gasa, que son súper bonitas, con capucha”. Hay mucha boda de fantasía, sí, mucho evento temático. Tienen clientes del espectáculo, fotógrafos, ‘influencers’ de viajes. Gente que se va a Islandia y quiere hacerse un vídeo con la capa al viento a cámara lenta como los de Alassie.
La nave esconde hoy hasta un bosque mágico. Ofrecen sesiones de fotos. Fantásticas, claro. “Somos varios fotógrafos en el equipo”, justifica Alassie. Te visten, te maquillan y te inmortalizan con fantasía de postal de fondo. Te vienes más arriba que la reina de Blancanieves preguntándole al espejito. El año pasado estrenaron también viajes fotográficos. “Alquilamos un autobús –recuerda la diseñadora- y nos fuimos al Montseny. Yo llevé trajes y la gente se los ponía. Hicimos fotos por todas partes”. Y fueron felices, se da por hecho.

Un 'set' florido para posados a lo 'Bridgerton'. / Jordi Otix / EPC
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