Localizaciones de cine
¿Dónde (y cómo) se rodó 'Balandrau, vent salvatge', la película sobre la tragedia real en el Pirineo oriental?
Hablamos con su director, el debutante en el largo Fernando Trullols, sobre las localizaciones y los desafíos de esta adaptación del libro de Jordi Cruz 'Tres nits de torb i un cap d'any'
25 años de la tragedia del Balandrau
Los catalanes piden independizarse rápido aprovechando que Rufián está ocupado en Madrid

Álvaro Cervantes (Josep Maria) en una imagen de 'Balandrau, vent salvatge' / Filmax/Quim Vives

Este viernes, día 20, llega a nuestras pantallas 'Balandrau, vent salvatge', recordatorio cinematográfico del accidente de montaña que hace un cuarto de siglo sacudió a Catalunya. Entre el 30 de diciembre del 2000 y el 1 de enero de 2001, un episodio particularmente intenso del fenómeno meteorológico conocido como torb, borrasca de viento que levanta la nieve del suelo, acabó dejando nueve muertos en el Pirineo oriental, en la zona del Balandrau y el Gra de Fajol.
Tras el documental de 2021 'Balandrau, infern glaçat', llega ahora un drama de catástrofe también basado en el libro de Jordi Cruz 'Tres nits de torb i un cap d'any' y pensado como sentido homenaje desde la ficción a las personas implicadas en la tragedia. "Recordamos a aquella gente llena de luz que disfrutaba de la naturaleza y a la que sorprendió la llegada de esa ventisca tan salvaje", nos explica su director, Fernando Trullols, antiguo ayudante de dirección de J. A. Bayona o Cesc Gay. "Pero también a toda aquella gente que respondió de manera impecable [bomberos, voluntarios], sin desfallecer hasta encontrarlos a todos".
En la película, un grupo de amigos decide subir los 2.585 metros del Balandrau en un día en que, en principio, el cielo es azul y luce el sol. Solo sobrevivió uno de ellos, Josep Maria Vilà, aquí encarnado con su credibilidad habitual por Álvaro Cervantes, siempre bien acompañado por Bruna Cusí como su pareja Mònica. También creíbles son los escenarios porque son, en su mayoría, los mismos donde sucedió todo. "El Balandrau y Camprodon son localizaciones muy importantes en la película", explica Trullols. "Para nosotros ese era un punto clave. En mi primera visita, durante el proceso de preproducción, subí a la cima de la montaña e hice una pequeña ofrenda en señal de respeto. Lo último que rodamos fue el propio Balandrau, que filmamos desde un helicóptero. Debido a temas logísticos y de accesibilidad, también rodamos en otras cumbres, cerca de la Vall de Boí".
Equipo de rodaje evacuado
A la hora de recrear el paisaje con exactitud, encontrar nieve era primordial. Y además, toda la posible: aquel fin de semana de finales del 2000 había caído una gran nevada. "Para llevar a cabo el rodaje en 2025 –explica Trullols–, buscamos localizaciones en todas las estaciones de montaña de los Pirineos. Teníamos que estar preparados para rodar en el lugar que ofreciera las mejores condiciones meteorológicas y de nieve en el momento de rodar [se acabó trabajando en Boí Taüll, Vallter 2000 y Port Ainé]. La naturaleza marca su ritmo, pero nos dio lo que necesitábamos, a veces incluso en exceso. Una noche nos tuvieron que evacuar por la nevada que nos caía encima".
Aunque algunas escenas se rodaron en plató para tener un entorno más controlado, la mayor parte de la nieve que vemos es real. Y la tormenta se recreó de forma 'física' en su gran mayoría, algo que requirió una importante entrega por parte de los actores. "Una de las consignas que teníamos por parte de los supervivientes es que el público entendiera cómo fue aquel torb, del que no tenemos precedentes ni referentes visuales. Porque aquello no es una tormenta de nieve, ni una ventisca cualquiera, sino un huracán que levanta un muro de nieve que se vuelve proyectil, te impide ver y oír y hace caer la temperatura quince grados en un segundo. A los actores les ayudó tener esas condiciones durante los minutos de cada toma. A los verdaderos protagonistas, esa tormenta les duró 12 horas".
Otros pueblos y ciudades
El equipo recreó el (antiguo) parque de bomberos de Camprodon en Sant Pau de Segúries, pueblo cercano "con un pabellón similar al que se hacía servir hace 25 años", cuenta Trullols. Según el cineasta, la colaboración con los bomberos de la Generalitat fue inmejorable: "Es gente valiente, generosa, que ayuda sin cuestionar. Nos asesoraron en toda su labor. Recorrí con ellos el Balandrau y el Torrent de Fontlletera para que nos explicaran como procedieron aquellos días. También nos han dejado ropa y herramientas”. Otros lugares visitados por el rodaje fueron Castellterçol (el pueblo donde se encuentran los personajes de Cervantes y Cusí), Barcelona y L’Hospitalet (donde Trullols ya trabajó en la serie deportiva 'L'Acadèmia').
El director acabó visitando el Balandrau más de una vez "para pedir permiso, fuerza, inspiración para el reto que teníamos, mirándolo siempre como un lugar sagrado desde el que nos miran todos aquellos que subieron aquel día a la montaña y no pudieron regresar".
Suscríbete para seguir leyendo