Escondites de artistas
La fuente de Olesa donde la escritora Elisenda Solsona conecta con la creatividad más pura
Recién regresada de la FIL de México, la autora de la premiada 'Mammalia' nos explica su significativa relación con la fuente de Olesa que frecuentaba de niña
Un catalán se niega a cobrar el Gordo porque sólo le interesa la Grossa

Elisenda Solsona en la Font d'en Roure / Elisenda Solsona

Elisenda Solsona no ha dejado de coleccionar parabienes y premios (el último, el Premi 42 a la mejor obra de ciencia ficción en catalán) por su imponente novela de debut 'Mammalia' (2024), exploración de temas de maternidad y vínculos familiares en un contexto, así es, fantacientífico. Es el libro que acaba de llevarla hasta la FIL de México, donde compartió mesas redondas sobre maternidad, identidad y ficción especulativa con autoras tanto de aquí (Begoña Gómez Urzaiz, Gemma Ruiz Palà, Fer Rivas) como latinoamericanas.
Cuando le preguntamos por su escondite de artista, ese rincón donde encuentra la inspiración, Solsona no eligió ningún edificio de líneas mínimamente futuristas. En lugar de ello, nos recordó lo ancestral de muchas de sus preocupaciones eligiendo una vieja fuente de su pueblo natal: La Font d'en Roure [Carrer de Baix, 37], en Olesa de Montserrat. "Tuve la inmensa suerte de vivir una infancia llena de narrativa y de creación, tanto con mi familia como con los amigos y amigas", explica la también profesora de educación secundaria. "Jugábamos en la calle de casa de mis abuelos y nos inventábamos historias y juegos, a menudo de terror. Tengo muy presente la Olesa de esa época de descubrimiento, cuando los sentidos estaban atentos a captarlo absolutamente todo. La Font d'en Roure desprende mucha de la esencia de aquel tiempo: es como un agujero de gusano que me retorna a aquellas tardes y noches. No porque fuésemos a menudo, sino porque conserva algo profundamente ligado a la imaginación y a lo enigmático".
Potenciar recuerdos e imaginación
Esta barcelonesa de adopción vuelve a menudo a Olesa porque allí es donde tiene a casi toda la familia y, además, sigue conservando las amistades de la infancia. Ya no queda con estas últimas en la fuente. "Allí solo voy sola, cuando estoy en pleno proceso de escritura y necesito reconectar con ese flujo de creación libre que tenía de pequeña. A menudo me llevo mi cámara, mi otra gran pasión, que me permite centrarme en los pequeños detalles. Observar y capturar fragmentos de la Font d'en Roure me ayuda a amplificar los sentidos y a potenciar recuerdos e imaginación".

Elisenda Solsona en la Font d'en Roure / Elisenda Solsona
Las meriendas con el abuelo
Solsona nació y creció en Olesa, y la vivió "intensamente" hasta que marchó a Copenhague y luego a Barcelona. "De aquí a poco tiempo hará los mismos años que vivo en Barcelona que los que viví en Olesa", apunta. Sus primeros recuerdos de la fuente están ligados a las meriendas con su abuelo Ramon de cada jueves. "El resto de días jugaba con mis amigos y amigas en la calle, pero los jueves estaban reservados para pasar un rato de la tarde con él. Me venía a buscar la escuela, íbamos a comprar merienda y luego veníamos a la Font d’en Roure, él se sentaba en un banco y yo jugaba a inventarme historias, que después le explicaba. Recuerdo que a veces me sentaba sobre la mesa y recorría con el dedo los contornos medio rotos y me imaginaba mapas y viajes. Otras veces la historia podía estar relacionada con la puerta de hierro o con las escaleras y el callejón".
¿Lamenta esta escritora distópica que hoy en día los puntos de encuentro sean, a menudo, más virtuales que así de táctiles? "Aunque necesito mis momentos de introspección, soy una persona muy sociable y necesito ver a menudo a mi familia y mis amigos y amigas. Sea como sea, no puedo renegar de los encuentros virtuales, ya que, por el ritmo frenético de la vida actual, me ayudan a mantener un contacto casi diario con ellas y ellos".
Su relación con la tecnología es, como la de casi todos, de amor y recelo. "Me interesan mucho las nuevas tecnologías y me gusta estar abierta al cambio y aprender", comenta. "Pueden ser herramientas extraordinarias y aportar muchos beneficios en diversos ámbitos, pero al mismo tiempo pongo una alarma sobre quién las controla, con qué intereses, y qué clase de consecuencias pueden derivar. Sobre todo, y eso se refleja precisamente en 'Mammalia', cuando entra en juego el sistema neoliberal. También me preocupa que, en mitad de este avance, podamos perder una parte de nuestra creatividad más genuina". Ella parece seguir inspirada y asegura tener ya claro el título y el final ("que es por donde siempre comienzo") de su segunda novela. Algunos no podemos esperar.
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