El ‘speakeasy’ del 'vintage'
La tienda escondida en una nave de L’Hospitalet de donde sale el atrezo de series de Netflix y películas de Almodóvar
Brutus de Gaper es un ‘showroom’ de muebles y decoración de aires clandestinos. El ‘speakeasy’ del 'vintage', lo llaman. Nido de tiktoks virales. Uno de los mayores almacenes retro de España: 1.700 metros cuadrados con 2.500 piezas de diseño hipnotizantes

Ron Van Melick y Niels Jansen posan en su inmenso 'showroom' vintage en una nave de L’Hospitalet de Llobregat. / Zowy Voeten / EPC

Típico polígono industrial. Una de tantas naves con la puerta metálica grafiteada. Hay que fijarse bien en una esquina: “Timbre”, indican unas letras a rotulador con una flecha señalando el pulsador. Un único nombre garabateado en pequeñito: “Brutus”. Sin más. Es inevitable llamar mirando de reojo, como si estuvieras en una peli de espías. Se te quedará la misma cara de pasmo que a los niños de ‘Stranger things’ al cruzar a una dimensión paralela. Un paso y apareces de golpe en el siglo pasado. Un paraíso ‘vintage’ de película. De aquí sale el ‘atrezzo’ de series de Netflix y hasta pelis de Almodóvar. “El actor Idris Elba –te cuentan como si nada- se sentó en esa butaca blanca”.

El horizonte 'vintage' de Brutus de Gaper. / Zowy Voeten / EPC
“El ‘speakeasy’ del vintage”, lo llaman. Solo le falta contraseña. Es un ‘showroom’ de muebles y decoración de aires clandestinos. Nido de tiktoks virales. Viene mucho ‘influencer’ y turista solo a grabar. Brutus de Gaper (Pau Casals, 98-100). Se ha convertido en uno de los mayores almacenes retro de España: 1.700 metros cuadrados, dos pisos, 2.500 piezas de diseño hipnotizantes. A la venta y alquiler. Está escondido en una nave industrial de L’Hospitalet. “Igual es un poco anticomercial hacerlo así”, sonríen sus ideólogos. “Queremos dedicar tiempo a la gente que viene”, justifican. Recomiendan venir con cita previa, aunque la mitad de sus clientes aparecen sin avisar.
“Puedo pasarme todo el día aquí”, prometen los tiktokeros sin sonar exagerados. Es magnético, sí. “Uno de los lugares más inspiradores de Barcelona”, repiten sus acólitos. Destino de peregrinaje de modernos, adictos al diseño, profesionales, famosos. Por aquí han pasado desde los Javis hasta el director de arte de Almodóvar. Justo ahora mismo está saliendo por la puerta el actor Àlex Monner. ”Somos holandeses. No tenemos tele –se excusan los dueños por no reconocerlo-. No conocemos a nadie. A lo mejor viene gente famosa y ni nos enteramos”, se ríen. Alquilan mucho ‘stock’ para pelis, series, publicidad. Hasta les piden su nave de postal para rodar anuncios.

Un rincón de Brutus de Gaper. / Zowy Voeten / EPC
Te caería un rayo encima si sacas aquí una llave Allen del Ikea. Este es diseño ‘deluxe’, nórdico, sobre todo. ‘Space age’, ‘art déco’ holandés, mucho estilo Memphis. Nostalgia de segunda mano: de los años 30 hasta los 80. De 20 euros a 7.000. No son gangas, no. Es “historia”, apuntan los fundadores. Lo suyo es “salvar piezas”, recalcan. “Tenemos aquí un restaurador trabajando ‘full time’ para conservar todo esto”. Y te presentan a Álex: al fondo a la derecha está el taller.

Álex lija las patas de una mesa en el taller. / Zowy Voeten / EPC
Niels Jansen, 50 años. Ron Van Melick, 57. Se conocieron en la cola del baño de una fiesta. Allí descubrieron que habían llegado a Barcelona el mismo año (hace ya dos décadas), ¡el mismo mes! Los padres de ambos eran policías y amantes de las antigüedades. No tardaron en pillar “esa enfermedad”, se ríen. Son compradores compulsivos de ‘vintage’. “Invertimos todo el dinero en ‘stock’–promete Ron-.El dinero no nos dice nada. Una cuenta bancaria con muchos ceros no me hace feliz. Cuando entro aquí sí soy muy feliz. Porque veo cosas bonitas”. Niels sonríe al lado: “Tampoco ganas muchos ceros con este negocio”.

Niels enseña una lámpara italiana de los años 70. / Zowy Voeten / EPC
Ron empezó a buscar muebles al construirse su casa de L’Escala. “Empecé a comprar en Holanda y los guardaba en el garaje de mis padres –recuerda-.Compré, compré, compré… Demasiado. Uy, este es bonito también. No podía parar. Y luego Niels se compró un piso y durante la reforma empezó a comprar también. Demasiado. Lo guardaba todo en el garaje de sus padres también–se encogen de hombros-. Así empezamos a tener 'stock'”.

Rincón con teles retro y teléfonos de rueda. / Zowy Voeten / EPC
Brutus de Gaper, bautizaron su potencial imperio ‘vintage’. Brutus era como Ron quería llamar a su primer hijo. (Tuvo una hija, para alivio de su mujer). Gaper es un antiguo símbolo de las farmacias en Holanda: cabezas exóticas con la boca abierta. (“Para recibir la pastilla”). Tienen unas cuantas por la nave. Las solían coleccionar.

Alguna de las cabezas exóticas (Gaper) que dan nombre al 'showroom'. / Brutus de Gaper
Se estrenaron hace 10 años en Poblenou, en un ‘showroom’ de 450 metros cuadrados. A los dos años ya estaban alquilando también la nave de al lado. Hace 5 que se mudaron a L’Hospitalet: ya van por los 1.700 m2 más un almacén en Holanda. “Y los garajes de los papis siguen llenos”.

Ron y Niels posan entre su colección retro. / Zowy Voeten / EPC
Es difícil no volverse loco. Hay piezas de diseño hasta donde alcanza la vista. Butacones, lámparas, tapices. Teléfonos de rueda, teles culonas, radios futuristas, del futuro de antes. Todo metódicamente ordenado. Todo tan tan bonito. Mesas de madera que crujen con nostalgia. Sofás con formas imposibles. Colores chillones de otra época. Los traen de Holanda, Italia, Alemania, Dinamarca. Piezas vividas. “Piezas con alma”, que dicen ellos. Ron –tira de anecdotario- tiene en casa una bañera ‘art déco’ de hierro fundido en la que –le prometió el vendedor- se bañó el rey emérito.
Ahora vienen extranjeros, sobre todo. “Se lleva más en otros países el tema ‘vintage’ –cuenta Niels-. Hay gente que viene a Europa solo a comprar ‘vintage’: franceses, holandeses, estadounidenses, muchos chinos”.
Lo que más ha crecido es el alquiler para anuncios, pelis, series. ¿Dónde suele aparer su arsenal ‘vintage’? “Mi mujer me pregunta siempre lo mismo –responde Ron-. No lo preguntamos”, se ríen. Lo han alquilado –intentan hacer memoria- en series de Netflix como ‘Asalto al Banco Central’. ”Para la última película de Almodóvar se llevaron bastantes cosas”, cuentan con deje rutinario. “Antxón Gómez [diseñador de producción habitual del director manchego] es un amigo de la casa. Es un ‘nerd’ del diseño y le gusta pasar tiempo aquí”. Están adoptando parte de su colección, detallan. Así que tienen “bastantes piezas que salen en las pelis de Almodóvar”. La idea –adelantan- es montar próximamente “un rincón Antxón Gómez“ en el que se exhiba su universo almodovariano.
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