Barceloneando
El paraíso de las dalias: un jardín viral en Barcelona con más de 500.000 flores
Es un paraíso selfie que se hace viral cada temporada. “El campo de flores más grande de Catalunya”. Ahora es época de dalias. Tiene 150 variedades y hasta un laberinto
La pequeña papelería de Barcelona que es un fenómeno de masas: aquí se venden las exclusivas agendas Hobonichi
En estos restaurantes de Barcelona podrás comer con solo 10 euros

Se concentran de un vistazo más de 500.000 flores, tirando por lo bajo. Hay plantadas más de 20.000 matas de dalias, 150 variedades. / Ferran Nadeu

Causa más impacto que Sergio Ramos cantando. Se ven flores hipnotizantes hasta donde alcanza la vista. Pompones coloridos, tallos que superan los dos metros. Columpios rústicos con fondo de postal que darían taquicardias a cualquier ‘influencer’. Se hace viral cada temporada. Es un paraíso selfie. Ahora mismo se concentran de un vistazo más de 500.000 flores, tirando por lo bajo. Hay plantadas más de 20.000 matas de dalias. 150 variedades. Las tienen hasta en formato laberinto.

Nerea Nuño, la diseñadora floral del jardín, en el laberinto de dalias. / Ferran Nadeu / EPC
Niudalia, se llama este imán de visitantes con cara de pa-ta-ta. “El campo de flores más grande de Catalunya”, anuncian. Está en Capolat, en la comarca del Berguedà (Barcelona), a hora y algo del asfalto de la gran ciudad, entre montañas y vacas más risueñas que las de los anuncios de Central Lechera Asturiana. La que se suele zampar las flores secas del jardín, por cierto, se llama Titinu.

Nerea da de comer flores secas a Titinu. / Ferran Nadeu / EPC
Detrás de Niudalia están Arnau y Jordi Puig, los hermanos mellizos responsables del proyecto viral de fotografía creativa Jordi Koalitic. Son habituales en las listas de mejores ‘influencers’ de ‘Forbes’. Acumulan 35 millones de seguidores entre TikTok, Instagram y Youtube. El tercer cofundador es Josep Mosoll. Al que persiguen las multitudes entre las flores durante las visitas guiadas. Agricultor de toda la vida. Ojo con pisar una flor delante de él. “Si se nos muere una planta, prácticamente nos ponemos de luto”, confirma al lado Nerea Nuño. Ella es la diseñadora floral del jardín. Todas las dalias que se ven a la redonda las han plantado a mano. “Son muchos meses de trabajo”, lo dicen con obviedad asumida. “Compensa”.

Josep Mosoll posa entre dalias. Todas las han plantado a mano. / Ferran Nadeu / EPC
Lo mismo idea los dibujos florales del campo que te vende una planta. Nerea es la todoterreno de Niudalia. De su cabeza es de donde ha salido el laberinto de dalias. Si le regalas un ramo, irá corriendo a por una maceta para replantarlo. Apasionada de las plantas y también de las gallinas. Eso daría para otro artículo. En su casa tiene dos pavos reales y hasta un gallo completamente negro de patas a cresta, te lo enseña en el móvil para que te lo creas. Se te pone la carne de gallina por pura empatía.

Una visitante pasea por Niudalia. / Ferran Nadeu / EPC
Este año han plantado más de 20.000 tubérculos de dalia. Cada planta puede dar entre 5 y 40 flores, así que es imposible precisar a ojo. Más de 500.000 flores, calculan bajo para evitar expectativas. Son una docena de hileras de ciento y pico metros, más un laberinto de 22x22. ¿Las más raras? Hay dalias que van cambiando de color (Tangerine Dream). Algunas pueden alcanzar hasta 4 metros de alto (Imperialis) y otras tienen flores de 30 centímetros de diámetro (Emory Paul). ¿Eso es purpurina? Se pueden apreciar destellos metalizados al hacer las fotos. “Yo digo que las dalias son unas locas”, se ríe Nerea. “Porque hacen lo que quieren. Son revolucionarias”. Merece la pena hacer la visita guiada. Tienen 150 variedades.
“Hemos tenido muchísimos sustos –resopla Josep-, pero los hemos ido superando”. Estas dalias han sobrevivido a la sequía, a las olas de calor, a los topos, a las tormentas. “Tampoco me puedo quejar mucho”, sonríe el socio. “La semana pasada nos pasó una tormenta rozando”. Aquí miran el cielo más que los meteorólogos. “Uy, parecemos Tomàs Molina”, se ríe Nerea.

Horizonte de dalias. / Ferran Nadeu / EPC
“Cada día recibimos entre 300 y 400 visitantes entre semana y hasta 500–700 los fines de semana”, detalla Marc Carreras, uno de los directores de Niudalia. “El año que viene –anuncia- nos aventuraremos en bodas y eventos para empresas”. De momento, ofrecen visitas guiadas, mesas de pícnic, sesiones de fotos y tienda de macetas para montarte el jardín viral en casa. Incluso te enseñan cómo cortar tu propio ramo en los bancales del fondo.

Dos visitantes eligen dalias para un ramo. / Ferran Nadeu / EPC

Paseo entre flores. / Ferran Nadeu / EPC
Una pareja con bebé acaba saliendo del laberinto de dalias tras varios requiebros. “Te pierdes, pero disfrutas”, sonríen. “Cumple las expectativas”, añade un visitante que descubrió el jardín por TikTok. ¿Lo que más gusta? “La cantidad de dalias”, responde Mercè. “La cantidad de colores”. “Hay mucha variedad”, asiente Pere. “La naturaleza es perfecta –añade Irene-, hace unas formas perfectas”. Sí, las dalias pompón parecen trazadas con compás.

Primer plano de una dalia. / Ferran Nadeu / EPC
Niudalia abre 4-5 meses al año, con permiso del cambio climático. Abril es la temporada de tulipanes. Apenas dura un mes con ’sold out’. Hay quien empieza a reservar cuatro meses antes. Esta primavera florecieron más de 150.000 tulipanes entre jacintos, narcisos, anémonas y un inmenso río morado de muscaris.

El río morado con 125.000 muscaris que floreció la primavera pasada. / Victòria Rovira / EPC
Reabren de agosto a octubre. Este año se han adelantado las dalias. “Las flores ahora están espectaculares”, invita Nerea. Los girasoles aparecerán seguramente ya en octubre, aunque quizá también se adelanten, ya asoma algún capullo. ¿Y en noviembre a descansar? “¿Qué es eso de descansar?, se ríe Nerea. “Es el campo”.

Una mujer enseña las flores a su hijo. / Ferran Nadeu / EPC
Esto es más que un reel de Instagram, dicen. Es todo lo que hay detrás. “Hay gente que es súper agradecida –sonríe Nerea-, el otro día me hicieron llorar”. Los visitantes les dan las gracias cada día –asiente Josep-, les animan a continuar. “Siempre explicamos las condiciones en las que trabajamos -ahora suben las temperaturas, ahora hiela, ahora no llueve-. Para que se den cuenta de que la agricultura, en general, es muy difícil, y se tendría que valorar un poco más”.

Josep, a pie de dalias. / Ferran Nadeu / EPC
¿Su secreto? “La pasión por las flores”, dice Nerea. “No hay más: pasión –asiente Josep-. Siempre estás trabajando con el corazón, nunca con la fuerza. Si no, es imposible continuar”.
Suscríbete para seguir leyendo
- Una mujer pierde la pensión de viudedad de 3.210,78 euros por no estar inscrita como pareja de hecho
- Mercè Boada, neuróloga: 'El 60% de los nuevos diagnósticos de alzhéimer son mujeres
- Audiencias TV ayer: La entrevista de Irene Rosales impulsa a 'De viernes' frente a un nuevo liderazgo de 'El Desafío
- ¿Por qué tantos médicos MIR quieren ser dermatólogos? 140 plazas que se agotan el primer día
- Si te han cancelado el vuelo de vuelta, la solución no es apelar al paternalismo de tu gobierno
- Un trabajador de 71 años pierde su jubilación por no pagar una deuda de 13.903,14 euros con la Seguridad Social
- Irán afirma que dejará de atacar a los países del Golfo si no es atacado desde allí
- Los comercios del nuevo edificio Estel de Barcelona conquistan al vecindario