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Barcelona Singular

El valle de Can Masdeu, la Collserola fantasmal

Marc Piquer, el tuitero tras @Bcnsingular, sorprende con esta ruta singular por la sierra metropolitana de Barcelona

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Camino de Sant Llàtzer.

Camino de Sant Llàtzer. / Marc Piquer

Marc Piquer

Marc Piquer

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Como tantos otros barrios de montaña, Canyelles cuenta con una enorme extensión de terreno dentro de los límites de Collserola. La puerta de entrada a esta sierra metropolitana es el camino de Sant Llàtzer, una subida suave a través de una pista forestal ancha y poco arbolada. Si sales vivo tras esquivar a ciclistas que bajan a toda pastilla, quedarás gratamente sorprendido con este itinerario circular lleno de lugares que eran lo que ya no son, por lo que no te extrañe si se te aparece algún espectro.

Can Masdeu

Han pasado más de dos décadas del intento frustrado de desalojo de los okupas de Can Masdeu, antiguo hospital de leprosos propiedad del Sant Pau que fue abandonado en 1948 y 'liberado' -en argot de los activistas- en 2001. Desde entonces, el espacio funciona como centro social autogestionado que suele abrir puertas los domingos, día en el que se puede visitar la planta baja, con su bar, su biblioteca y su tienda de ropagratis!, mientras en el exterior se programan talleres, charlas y conciertos, y se reparten -a precios tirados- platos con comida ecológica. En los huertos comunitarios, los jueves (de 16 a 21 h en verano) se recibe con los brazos abiertos a los voluntarios que deseen compartir tareas y aprendizaje.

Huertos comunitarios.

Huertos comunitarios. / Marc Piquer

Hospital de Sant Llàtzer

Enfrente está esta megafinca, que lleva medio siglo en desuso. Se construyó para albergar a los enfermos de lepra confinados en Can Masdeu pero acabó habilitándose como sanatorio para niños tuberculosos. También pertenece a la Fundació Privada Sant Pau, que lo mantiene protegido con alarmas (cuesta más acceder a su interior que fugarse de Alcatraz).

Hospital de Sant Llàtzer.

Hospital de Sant Llàtzer. / Marc Piquer

Seguro que a Jaume Balagueró le gustaría conocer este recinto, y recorrer sus largos pasillos, las estancias vacías y la capilla, cuyo techo se cae a trozos. Si lo hiciera, apuesto que no dudaría en reabrir su exitosa saga de terror y pronto tendríamos en salas ‘[REC] 5’.

Interior del hospital.

Interior del hospital. / Bea Rodríguez

'Bassa gran' y mina de Santa Eulàlia

Avanza unos metros y hallarás después de una curva una gran balsa centenaria que en Can Masdeu piden recuperarla como reserva de agua y refugio de biodiversidad (junto a la masía habrás visto otra más pequeña que sí se utiliza).

'Bassa gran'.

'Bassa gran'. / Marc Piquer

Asimismo, urge restaurar la cercana mina de Santa Eulàlia, a la que llegarás desviándote por el Camí Antic de Sant Iscle. Antaño un merendero muy concurrido, tanto la casita con la fuente como las mesas y bancos dan lástima. Desde allí, son 10 minutos de bajada hasta el corazón de Canyelles, con estupendas vistas de sus bloques pintorescos.