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'Fast food' en el baño
Situada en lo que fueron los lavabos de una estación de metro, la hamburguesería Burgermeister ha sabido vender su singularidad para convertirse en uno de los locales de moda de la capital alemana

El Burgermeister ha hecho de su particular ubicación y de su grasiento menú las claves de un éxito inesperado: largas colas de berlineses esperan para lograr mesa / periodico
Si algo caracteriza al distrito de Kreuzberg es su multiculturalidad, los grafitis que ilustran su marcada tradición reivindicativa y la transformación que lo ha llevado a ser el barrio más 'trendy' de Berlín. En Schleschisches Tor, la primera parada del metro U1 a la orilla oeste del río Spree, la mezcla entre la decadencia de lo antiguo y la artificialidad de lo moderno da un paso más. Bajo esta estructura metálica construida en 1902 se hallan los antiguos baños de la estación. Pero ahora ya no son aseos, sino una de las hamburgueserías de moda de la capital.
El <strong>Burgermeister </strong>(que juega con el término 'Bürgermeister', con diéresis, alcalde en alemán) es un claro ejemplo de negocio redondo que ha sabido vender su atractiva curiosidad. Situado en un contenedor de hierro negro en la pequeña isla de baldosas que separa los dos carriles de la transitada Oberbaumstrasse, este local inaugurado en el 2006 se ha convertido en uno de los puntos gastronómicos de referencia en Berlín. «Me dijeron que estaba loco, que no podría abrir un restaurante en medio de la calle, entre coches y palomas, pero tener mi propio establecimiento era un sueño y solo pude imaginarlo ahí», cuenta Cebrail Karabelli, socio fundador de Burgermeister.
El mismo lavabo al que hombres y mujeres acudían a hacer sus necesidades acoge ahora a quienes quieren saciarlas. Cocineros que se mueven a todo trapo y largas colas de berlineses que esperan pacientemente mientras el amarillo metro de la capital sobrevuela sus cabezas. Así, lo han comparado también con el famoso tenderete de kebabs <strong>Mustafa's Gemüse</strong>, situado en el no menos 'trendy' barrio de Neuköln, donde los hambrientos transeúntes esperan haga calor o nieve.
No son 'delicatessen', ni alta cocina experimental. El Burgermeister ha hecho de la sencillez de su grasiento menú su éxito. Abierto hasta las tres de la madrugada en una de las zonas más fiesteras de la <strong>capital del techno</strong>, no cuesta entender por qué es un punto de encuentro icónico. Tras 10 años de negocio, la visión de Karabelli ha resultado ser todo un éxito y ahora cuenta con otro restaurante en Kottbusser Tor, el epicentro del llamado pequeño Istanbul, y planea abrir dos establecimientos más durante el próximo año.
Aunque parezca una broma, el Burgermeister no es el único establecimiento de comida de Berlín relacionado con los baños. Lejos de lo que podría parecer por su localización, la comercial avenida de Kufürstendamm, el <strong>Klo </strong>tiene un vínculo menos sofisticado con el mundo del retrete. Escobillas, letrinas y orinales llenos de cerveza convierten este rincón oscuro en un esperpento que hace que la amplia cultura escatológica catalana parezca elegante.
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