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Comida portátil

Los mejores bocadillos que comerás en las Fiestas de Gràcia en Barcelona

Santuarios 'street food' para amortiguar los mojitos. Aquí encontrarás bocatas para todas las sensibilidades: del choripán al bocadillo de albóndigas de la yaya

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El bocadillo de chorizo criollo de Choripa.

El bocadillo de chorizo criollo de Choripa. / Choripa

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Òscar Broc

Òscar Broc

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Las Fiestas de Gràcia son más exigentes que una maratón. Hay que llenar la panza, prepararla para una ingesta de alcohol suprema; ahí es donde entra el mejor invento de la humanidad después de la penicilina: el bocadillo. Y en Gràcia hay espacios que bordan este formato portátil. Mi favorito es Choripa (Travessera de Gràcia, 202), un pequeño santuario 'street food' en el que manda la brasa y se impone la experiencia de cocineros que han trabajado en restaurantes estrellados. El choripán es una maldita locura, seguramente el mejor de la ciudad, un cañonazo de energía y sabor a brasa que te ayudará a llegar a casa en condiciones. Todo hecho a mano, todo bueno, incluso la bebida de cola. Y guarda un poco de amor para el sanguchito de vacío y las bravas con chori: gochismo ilustrado.

Los amantes del burger clásico de calidad, las personas sensatas que odian las aberraciones de colores de The Champions Burger, siempre podrán pedir tanda en Bemba (Encarnació, 38), uno de las factorías smash más fiables de Gràcia. Carne de mucha calidad, elaboraciones artesanales, y flow a raudales. La doble bacon cheeseburger debería ser suficiente para que resistas la avalancha de mojitos que te espera estos días.

Y en este caldo de cultivo fiestero-callejero no podían faltar las focaccias de Compà (Escorial, 47), la factoría italiana más celebrada y generosa. La focacceria calabresa factura unos panzers rebosantes de producto italiano, sin racanear, quizás por eso se ha convertido en uno de los sellos más apreciados por los amantes del auténtico panino.

Por cierto, los soldados del bocata ‘nostrat’ también tienen un burladero en el que esconderse de la estampida. Se llama Bar Bodega Can Ros (Roger de Flor, 303) , especializada en desayunos de tenedor antológicos y bocatas de la yaya, como el legendario entrepán de albóndigas en su salsa: chuta más que una tonelada de keroseno. Ojo, que estará abierto solo hasta el 17 de agosto de 8h a 16h. ¡A volar!

Bocadillo de albóndigas de Bar Bodega Can Ros.

Bocadillo de albóndigas de Bar Bodega Can Ros. / XAVIER GONZÁLEZ

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