Guía gastro
Los restaurantes imprescindibles de la calle de moda de Barcelona
Es la reina gastro de la ciudad. Estos son los secretos mejor guardados de Enric Granados
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Brindis en Público. / Instagram

Enric Granados no es una calle precisamente larga, pero la densidad de restaurantes que presentan sus aceras no tiene parangón en Barcelona. De todo y más. Tramos en los que solo hay negocios de hostelería. A veces tengo la sensación de que no hay suficientes personas para tanta mesa y pienso en las inversiones millonarias fallidas que han tenido lugar en esta travesía. De todos modos, el nervio de Enric Granados es innegable y la oferta no ha menguado, antes al contrario: ha ido a más. Sigue siendo la reina gastro de la ciudad, y en esta maraña de tentadores negocios hay que saber separar el grano de la paja.
En Público (Enric Granados, 31) es difícil que falles el tiro si buscas una cocina de producto bien ejecutada y un servicio de sala de calidad. Se impone la ley del mercado y destacan el marisco y los pescados frescos de lonja. Lo digo porque uno de los mejores rodaballos que he comido en los últimos años me lo han puesto en esta casa. Hay joyas en la carta que no olvido, como las setas con yema y chicharrón ibérico, pecado capital. O el sorprendente crudo de tomate. O el calamar con alcachofas a la brasa. Por cierto, no te pierdas el vino dulce de la casa, elaborado en exclusiva para Público en el Empordà. Lo extraen de una botella gigantesca en la que reposan litros y litros de un maná envejecido que sabe a gloria bendita.
Si el estómago te pide hidratos a la italiana, en Mizzica (Enric Granados, 9) te recibirán con los pistachos abiertos. Sí, el pistacho es uno de los ingredientes estrella de una carta. Lo encontrarás en un plato de pasta que se ha quedado grabado en mi memoria: la carbonara de, sorpresa, pistacho. Esto es cocina siciliana, dicen, y yo que me lo creo, porque no he pisado la isla italiana en mi vida. Lo que importa: es comida sabrosa, apetitosa y desinhibido. La berenjena a la parmesana con pesto y almendras es una delicia. El arancino al ragú de carne es la 'croqueta' que siempre aparece en tus sueños húmedos. Buenísimos los rigatoni a la norma y obligatoria la lasaña de pistacho, otro plato icónico para amantes de este fruto seco tan en boga.
Amantes de la carne, no os vayáis. En Enric Granados tenéis el Filete Ruso (Enric Granados, 95), un clásico incombustible que se ha ganado el respeto de los barceloneses gracias a sus carnes ecológicas Km 0. La ternera es material sagrado en un restaurante en el que deberías pedir, obviamente, el filete ruso. Entraña, solomillo, entrecot, steak tartar y, si hay ganas de jarana, que caiga el tomahawk. Hace bastante tiempo que no voy al Filete Ruso, pero en mi disco duro no se borra la jugosidad y ternura de sus carnes.
También hay carne en el legendario Ponsa pero en otros formatos más preñados de nostalgia, pues la casa mantiene viva la tradición de la cocina de carbón y se remonta a 1940. Ponsa (Enric Granados, 89) es una maravillosa ventana al pasado. Sus platos de cocina catalana tradicional sin filtros de Instagram desafían a la modernidad y no van faltos de adeptos. Uno de los secretos mejor guardados de Enric Granados.
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