Cocina casera
Los macarrones cósmicos que triunfan en la zona alta de Barcelona
Es una fórmula que funciona sola: cocina casera bien hecha a precios ajustados. La yaya al cubo
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La famosa bandeja de macarrones del Colmado Carpanta.

No me importaría vivir en Colmado Carpanta (Pº Sant Joan Bosco, 51), un local joven que comenzó centrado en la comida hecha para llevar y ha decidido abrir un comedor contiguo para que la parroquia deguste sus preparaciones en modo restaurante. Es lunes y, a la hora de comer, la sala está llena. Los platos vuelan. La gente está en 'mood' de viernes. No es difícil entender el porqué. Adrià López y Guillem Pico han alicatado una fórmula que funciona sola: cocina casera bien hecha, en raciones anti-Ozempic y a precios sorprendentemente ajustados para un restaurante de la zona alta.
La croqueta de pollo es yaya al cubo, un torpedo que sabe a otros tiempos y presenta hebras del ave en sus adentros: buena, buenísima. La escalivada está cremosa y untuosa: hay que pedirla. La tortilla no decepciona, viene jugosilla, y es un regalo para los adictos al dulzor de la cebolla pochada. Pero el bofetón de realidad llega con la bandeja de macarrones, una ración paquidérmica de pasta que reposa sobre una crema de parmesano y está enterrada en una adictiva boloñesa de pollo. Levantan a varios muertos.
Y si eres de la rama dura, siempre puedes buscar refugio en su escudella -pruebo el caldo y alucino- o en la carrillera de cerdo con toque de manzana. Se nota el tiempo y el amor invertidos: la carne se desprende del hueso sin esfuerzo, es un platazo que demuestra lo bien que cocina y las pocas tonterías que gasta esta casa.
Además, Colmado Carpanta (nótese el homenaje al personaje hambriento de Francisco Ibáñez) se ha mantenido fiel a su nombre y mantiene el servicio 'take away' con el que arrancó, es decir, puedes llevarte sus platos y pollos a l’ast a casa cuando quieras. Para los que tienen más de cuarenta, recomiendo encarecidamente tener una reserva de macarrones Carpanta en la nevera en previsión de resaca: pega más duro que el Ibuprofeno.
Curiosamente, en Les Corts acaba de abrir un negocio muy parecido. Se llama Cariñanos (Europa, 23) y es un híbrido de charcutería, colmado y casa de comidas que también apuesta con firmeza por el recetario 'nostrat'. Puedes probar su mandanga en formato bocadillo, pero si te apetece algo de mayor recorrido, puedes también darle amor a platos de toda la vida bien hechos.
Hay canelones de rustido o espinacas, patatas bravas (con chistorra y reducción de sidra), albóndigas, tortilla de patatas o arroz con costilla, uno de los platos más solicitados. Por supuesto, puedes comprar embutidos, quesos y productos varios, y también llevarte a casa sus platos de comida hecha: tan buenos o mejores que los de tu abuela, pero mejor no se lo digas.
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