Buen provecho viral
Los restaurantes de Barcelona a los que van los 'influencers' y famosos
En este artículo haremos lo que ningún gastrónomo de pro se atrevería ni siquiera a pensar: ir a los restaurantes que copan Instagram y TikTok. Los 'place to be' de la farándula catalana. Los locales favoritos de Rosalía y Lamine Yamal. Así se come en el planeta Viralidad
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Rosalía en Bar Bocata, en una captura de Instagram. / Instagram

Estos restaurantes te salen todo el rato en el 'feed' y los 'influencers' tienen la culpa. Caras de hiperventilación, sonrisas de oreja a oreja, mordiscos orgásmicos. Ponen la música a tope, hablan con frases atropelladas y usan una dialéctica facilona. Los 'influencers' se han convertido en un colectivo más del paisanaje gastronómico barcelonés, le pese a quien le pese. Y en este artículo haremos lo que ningún gastrónomo de pro se atrevería ni siquiera a pensar: hacerles caso, seguirles la pista, visitar los restaurantes en los que más a gusto se sienten con sus cámaras. Así se come en el planeta Viralidad.
1. El 'place to be'
La isla de los famosos
El ascenso de Bar Bocata (Trav. de Gràcia, 86) a las cumbres del 'coolness'' ha sido meteórico. Acudí a su llamada justo cuando abrió, probé sus deliciosos platos de cocina catalana, conocí a su joven equipo y enseguida me percaté de que la propuesta sería un éxito. Pero nunca habría dicho que se convertiría en el ‘place to be’ definitivo para 'influencers', presentadores, actores, cantantes y otros seres de la farándula catalana. Bar Bocata abrió en el momento adecuado (cuando a la gente de Barna le dio por los macarrones de la yaya) y en el lugar adecuado (upper Diagonal). Y a partir de ahí, diría que sin buscarlo, fue adoptado por gente joven, triunfadora y sobradamente famosa, que le ha hecho el mejor trabajo de márketing que recuerdo en mucho tiempo.
Y aunque ahora se ha convertido en un 'spot' inaccesible para NPCs como yo, se merece toda la viralidad, porque en esta casa se cocina con conocimiento de causa y la profesionalidad de la sala es intachable. Bar Bocata está en su 'prime', pero me sobra la paciencia: cuando las 'celebrities' locales cambien de aires, ahí me verán de nuevo, amorrado a su tortilla de patatas, una de las mejores de la ciudad.
2. Kebabs para 'followers'
Cultura gastromeme
Hay locales que nacen con el chip de las redes sociales incorporado y están diseñados para encajar como un guante en el mundo de dibujos animados de los 'influencers'. El ejemplo más diáfano en Barcelona es Kevabrö (Pl. Letamendi, 30), un nuevo kebab gourmet que se ha convertido por méritos propios en el más viral de la ciudad. Publicó una serie de vídeos sobre la construcción del negocio y se granjeó una comunidad de 'followers' amplísima. Y sigue posteando movidas muy elaboradas para deleite de los fans.
Además, tuvo el acierto de adaptar la estética y filosofía del local a la cultura meme: su lema es 'make kebab sucio again', por ejemplo. Lo mejor es que toda la parafernalia viral está respaldada por la calidad de su producto, un kebab con carnes elevadas, elaboraciones honestas y pan casero; simple y directo, como la forma en que se dirige a su comunidad. No hay un solo 'influencer' de comida rápida que no se haya grabado metiendo el hocico en sus durums. Y el negocio va tan bien que acaba de abrir otro Kevabrö en Creu Coberta, 105, un espacio que ya han repasado de arriba a abajo los 'foodies' de turno. Ah, me dicen que es el kebab favorito de Lamine Yamal, por si no tenías suficiente FOMO.
3. Palazos virales
Mariscada 'low cost'
La pala. Siempre la pala. Quién nos habría dicho que una aburrida pala de metal se convertiría en uno de los juguetitos preferidos de 'influencers' y 'foodies' de Barcelona. En Street Fish (Nicaragua, 140) fueron pioneros de la mariscada tocha a precios populares y todavía hoy, cuatro años después, son la referencia. Tuvieron el acierto de darle a su megamariscada un giro peliculero que vuelve majara a la parroquia: te la ponen en la mesa con una pala de sepulturero, un mamotreto de metal que vomita gambas, navajas, almejas y mejillones a mansalva.

Alejandro Masdeu, el dueño de Street Fish, sirve una de sus famosas mariscadas a palazos. / Zowy Voeten
La ración es colosal y sale a menos de 20 € por persona. Es la mariscada más barata y original que he encontrado, y por eso atrae a los 'influencers' como la miel a las moscas. No obstante, sería injusto identificar Street Fish solo con las paladas de marisco, pues también trabaja unas tapas marineras nada despreciables a precios muy interesantes. Y no te las ponen con pala, tampoco te pases.
4. Excesos napolitanos
Pizzas, pastas y reels
Ojos muy abiertos. Sonrisas depravadas. Cejas arqueadísimas. Gestos espasmódicos con las manos. A los 'influencers' les entra el baile de san Vito cada vez que visitan La Leggenda di Napoli (Bruc, 55/ Coronel Sanfeliu, 18), una escudería napolitana extrovertida y barata que ama el ruido de las redes y, además, tiene “guarrindongadas” de esas que tan bien quedan en en los reels de Instagram. Verbigracia: una delirante pizza enrollada y cortada en rodajas como si fuera sushi, el tronchetto.
El tema es que La Leggenda di Napoli es un milagro: vender pizza Margarita de calidad a 5,50 € (en el restaurante de Bruc) está al alcance de muy pocos, y eso hay que valorarlo. Las pastas son apetitosas y abundantes. Raciones enormes, colorido máximo, chorretones de burrata, bosques de rúcula, pizzas con tropecientos ingredientes, postres obscenos, infinitas ofertas para tener a la peña enganchadita; los anzuelos para 'instagramers' son bien visibles y les funcionan. Buon e virale appetito.
5. El hogar del chorreo
Burgers titánicos
Dicen que los vikingos que mueren en combate van al Valhalla. Pues lo mismo con los 'influencers' y San Pankracio (Splau, Cornellà), el cielo de los fabricantes de 'reels' cerdos, el retiro eterno para los que se han dedicado en cuerpo y alma a grabar burgers hipertrofiados con extra de anabolizantes. Porque de esto va la cosa, de hacer el burger más pornográfico y chorreante del planeta, y la idea tiene el beneplácito de los 'influs' especializados en este pringoso formato.
La comida llega en raciones de elefante y las hamburguesas son un desafío al entendimiento humano. Tienen un bun de milanesa que solo una boa constrictor podría encajar en su mandíbula. Hay burgers de varios pisos no aptos para la facción minimalista de la smash. Piezas con una inyección hipodérmica incorporada para enchufarle más queso al bicharraco, hamburguesas chorreantes que se han convertido en objeto de deseo de los 'influs' necesitados de 'engagement'. Tendrás que plastificar la pantalla del iPhone 17 porque este sitio salpica más que la sala de operaciones de Dexter.
6. Karaoke hasta en la sopa
Delirio futurista
Los 'influencers' se pirran por Laowang Hotpot (Progrés, 316) un invento inclasificable que lo peta en Badalona. Es un 'hot pot' de ciencia ficción, una fantasía de neones y futurismo asiático que te obligará a rebajar tu intolerancia a la horterada.
Tiene un supermercado en el que compras los ingredientes de la comida y parece que esto a la peña le vuelve loca. Tú te lo compras, tú te lo guisas, tú te lo comes. Y tú te lo cantas, porque este gigantesco espacio cuenta también con salas privadas con karaoke, el ambiente ideal para grabar uno de esos 'reels' de los que te arrepientes a la mañana siguiente.
7. Me gusta la fruta
Fresas con 'glow'
Aseguran que son las mejores fresas con chocolate del mundo. Difícil saberlo. Lo que sí queda claro es que La Fresería (Trafalgar, 1) se ha convertido en un fenómeno pop que va más allá de la calidad de su producto.
Dispone de tiendas en todo el territorio español, su página de Instagram cuenta con más de 169 mil seguidores y sus videos acumulan millones de visionados. No es para menos, ahora que lo cuqui se lleva tanto, estos vasos de sensuales fresas con chocolate (¡Dubai!), cremas dulces (¡Lotus!), toppings locos (¡pistacho!) y toneladas de márketing te aseguran una buena cantidad de 'likes'. Y lo que interesa: ¿están buenas? Pues sí, claro, el genio que tuvo la idea de sumergir fresas en chocolate fundido años ha, sabía que apostaba sobre seguro.
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