Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Locales sin turistas

Restaurantes top en los límites de Barcelona

Son territorios inexplorados por el turista. Cocinas alejadas del centro que juegan en la liga de los grandes restaurantes

La farmacia clandestina de Barcelona donde se curan los males a tragos

Tendencias gastro 2026: esto es lo que comerás este año en Barcelona

Las lentejas supremas de Debut Bar.

Las lentejas supremas de Debut Bar. / Instagram

Òscar Broc

Òscar Broc

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Hay que poner pies en polvorosa, que el centro arde y los precios están más inflados que los mofletes de Louis Armstrong. Que no te dé pereza moverte hasta las fronteras de Barcelona, porque si eliges bien, el premio compensará la excursión. Nos dirigimos a territorios inexplorados por el turista. Por ejemplo, uno de los extremos más distantes de la Línea 3, la parada Canyelles. En este mar de calma, hay que revindicar 5 Hermanos (Federico García Lorca, 31), un restaurante tan familiar que tiene sentido visitarlo con tus padres, abuelos, prole. De hecho, fui con mis progenitores, que todavía me envían fotos de algunos platos: así de encantados salieron.

Esta casa juega en la liga de los grandes restaurantes, pero elude los focos, pues dedica todas sus energías a satisfacer a los feligreses, que no son pocos. Vamos un día de lluvia y hay gente incluso en la terraza. He aquí una casa de comidas de tradición familiar que enarbola con orgullo el legado de la señora Tere, la matriarca que lo empezó todo. Además, el negocio tiene todo el futuro por delante, merced al relevo generacional y a la dedicación de sus hijos.

Todo funciona en este restaurante que te sanea el karma con una cocina de producto sin filtros molones. Las almejas a la marinera, uno de sus platos estrella, merecen toda tu atención y una barra de medio para limpiar el plato. Lo mismo para las alcachofas con jamón, de las mejores que he probado, y el paquidérmico canelón de tres carnes. En los entrantes, el jamón de picaña y las zamburiñas se revelan como caprichos necesarios y, en los principales, me pierdo en el mejor arroz negro que he comido en mucho tiempo. Servicio de sala alejado de rigideces, pero enormemente profesional. “Esta es vuestra casa”, me dicen, sin saber acaso que la familia Broc se toma estas frases al pie de la letra.

En L’Hospitalet profundo hay otro restaurante que se rige por el mismo credo: producto, calidez y ausencia de ego. Se llama Debut Bar (Lleida, 32) y recibe a una nutrida clientela local cada día. Esta gente no se complica la vida: calamar a la plancha con cositas, lentejas supremas, setas de temporada, y 'capipota' con tripa a modo de salvavidas. El verbo fallar no entra dentro de su vocabulario.

Y nos vamos ahora al Prat de Llobregat, la patria del nuevo L'Osteria del Prat (Primer de maig, 10), un restaurante italiano que parece italiano y se toma muy en serio lo de reconfortar a su clientela. Lo hace a través de la pasta, por supuesto, pero también a través de platos de orientación casera. Cocina italiana sin pretensiones, que es la que nos gusta. Pueden ser unos ravioli verdes, una polenta, un guiso de la nonna, una escalopa boloñesa, lo que marque una carta que se mueve más que los precios. Atentos a este sitio: lo tiene todo para conseguir que los barceloneses muevan el culo.

Suscríbete para seguir leyendo