Platos de moda
Tendencias gastro 2026: esto es lo que comerás este año en Barcelona
Descubre los restaurantes que triunfarán en 2026 antes de que Trump apriete el botoncito rojo. Se avecina mucho desayuno de chup chup, nueva cocina catalana, gangas gastronómicas y macarronadas asesinas
Hínchate a ‘calçots’ a precios populares: esta es la agenda de macrocomedores al aire libre de Barcelona
Los autobuses de Barcelona no aceptarán pagos ni en efectivo ni en tarjeta

Bikini de sopa de cebolla del nuevo Arraval. / Sandra Román / EPC

¿En qué sitios comeremos en 2026? Solo Rappel lo sabe con exactitud y no me apetece llamarle. De todos modos, no es difícil aventurar cuáles serán los formatos que triunfarán este año en Barcelona, antes de que Trump apriete el botoncito rojo. Aquí no encontrarás ni chocolate Dubai ni 'cheesecakes', porque lo que nos interesa son las tendencias con fundamento. Omakases, nueva cocina catalana, restaurantes baratos, macarronadas asesinas, mesas compartidas… Algunas tendencias, incluso, podrían ser el anhelo del que esto firma. ¿Qué hay de malo en imaginar un 2026 en el que todos desayunaremos 'capipota'?
1. Esmorzar de forquilla
Desayuna con alegría
Basta ya de 'pancakes' y huevos Benedict, que no estamos tan mal, hombre. El 'brunch' Instagram 'friendly' ya cansa. Y aunque sigue siendo la opción favorita de guiris, expats e 'influencers', quiero pensar que se ha producido una pequeña revolución local: los desayunos de cuchara como trinchera. Bar Casi (Massens, 74), en Gràcia, es uno de los nuevos líderes de la resistencia y planta cara a la tontería con una cocina catalana de fondo que enamora (no me cansaré de recomendar sus albóndigas con sepia).
También Can Marlau (París, 161) predica la religión matutina del chup-chup: sus huevos son ideales para comenzar el día con un par. Y si quieres más trilita, no dudes en repasar sus ofrecimientos de cocina casera con barretina. Desayunar de verdad es posible en tantos sitios. Azul, Bo de Bernat (Urgell, 27), Olimpiada 92 (Pellaires, 1), Bullanga (Diputació, 437), Bodega Gol (Parlament, 10)… Y vamos a más. De hecho, la reciente reactivación del Veracruz (Mallorca, 321), capilla Sixtina del desayuno fuerte del Eixample, lo deja bien claro: la cocina popular como némesis de las tostadas de aguacate. Parece que el órdago cucharil empieza a surtir efecto.
2. Cocina catalana 3.0
'Nouvelle Vague'
En tiempos de cartas uniformizadas con 'steak tartar', 'vitello tonnato', gildas pijas, 'cheesecakes' y pulpo a la brasa con algo que llaman 'parmentier', una nueva facción de cocineros jóvenes y altamente preparados se arma para afrontar un 2026 en el que debería triunfar su propuesta de cocina catalana actualizada. El menú degustación de La Sosenga (n’Amargós, 1), a 38 increíbles euros, es un desfile de ingredientes eco de proximidad y de temporada, recetas con poso catalán y creatividad de la buena.
Por otra parte, el nuevo Arraval (Marquès de Barberà, 22) ha conseguido asombrar a crítica gastronómica y 'foodies' por igual, gracias al giro elegante e irresistible que le está dando al recetario casero. Sin pasarse de eruditos, cero previsibles, con influencias internacionales aplicadas con acierto. Qué locura esos macarrones que son como unos ‘fideus a la cassola’. Qué bestia el bikini de sopa de cebolla. ¿Y las samosas de cordero a la catalana? Lo petarán, si es que no lo están petando ya.
Y no dejes escapar tampoco la propuesta de Franca (Roger de Llúria, 46). Cocina tradicional inventada, dicen ellos. Técnica, alma y producto de temporada al servicio del confort y el sabor. Guiños importantes al recetario local. Y un menú del día que te permitirá comer como un emperador por la ajustadísima cifra de 28 euros.
3. Omakase o barbarie
Flow japonés
El chollo de los vagos, como servidor. Porque cuando vas a un restaurante japonés y te entregas al formato omakase, te estás poniendo en manos del chef; un salto sin red en el que manda el producto del día y lo que se le antoje al señor de los cuchillos. Los nigiris de alta gama acostumbran a ser los protagonistas del desparrame. En el restaurante Jara (Pàdua, 108), los hermanos Robby y Jonathan Jara han llevado esta filosofía a un grado de excelencia tochísimo. Los cortes, la delicadeza del sushi, el cuidado extremo por los detalles, la bodega de sake, todo suma en esta casa.
Por su parte, el restaurante Fukamura (Còrsega, 479) también quiere comerse el 2026 después de reinventarse y convertirse en una de las barras omakase más celebradas de la ciudad (atención al maridaje de sake asesorado por Roger Ortuño). Y en la zona alta, acaba de subir la persiana Ryushio Omakase (Santaló, 88), un suntuoso restaurante japonés con una opción omakase que el chef Ben materializa con depurada técnica delante de tus narices.
4. Peineta a la inflación
El precio justo
Los sablazos del supermercado nos están dejando más secos que el tupé de Donald Trump. Los precios dan el mismo miedo que la niña de 'The Ring', ya es oficial. Y en este océano de bolsillos vacíos, no es muy difícil adivinar que los chollos gastronómicos serán también una de las constantes de 2026. En La Leggenda di Napoli (Bruc, 55), por ejemplo, se pasan la inflación por el cerito sexual. Acaban de abrir un nuevo local en el Eixample y, cuidado, porque les sale una pizza napolitana (bordes tostados e inflados, textura gomosa) que está de rechupete. Y los precios son todavía más sabrosos. La Margarita a 5,50 y la Marinara a 4,80 euros. Hay que pellizcarse.
Hablando de pizzas contra la inflación, en la Barceloneta la pizzería napolitana 081 (Andrea Dòria, 2) está tirando la casa por la ventana. Ajustan el tamaño de la pizza y les salen precios locos: Margarita a 3,5 euros, Marinara a 3 euros, ¡Cuatro Estaciones a 5 euros! Ma che cos’è questa follia?
5. Lluvia de macarrones
Noches de blanco gratén
Sí, 2026 será el año de los macarrones le pese a quien le pese. Es una avalancha gratinada e imparable; nunca se habían visto tantos macarrones de la yaya, la nonna, la suegra y la tatarabuela juntos. Restaurantes de moda, como Casa Fiero (Londres, 89), han perfeccionado este arte tan 'nostrat': sus macarrones de infinitas carnes, cremosos, apoteósicos, son (junto a los fideos) la Patum de la casa.
Más macarrones: los del nuevo Xatu (Rogent, 50) en el Clot, espectaculares y cargaditos de carrillera. O los que propone Aüc (Pl. del Camp, 7), ni más ni menos que los macarrones de la exsuegra, con salchicha y costilla, en el podio de los mejores de Barcelona. Un podio cuyo primer cajón es para Monocrom (plaza de Cardona, 4), un bistró maravilloso que apostó por los macarrones gratinados de calidad cuando nadie les hacía caso: tropecientos años después siguen siendo los mejores de Barcelona con diferencia.
6. Mesa para muchos
Experiencias compartidas
La rigidez de muchos restaurantes hace que una experiencia “compartida” tenga mucho más valor. Pienso en restaurantes como Umo (Reus, 25), una taberna catalano-japonesa que reúne a los comensales en una barra, un cálido mirador, desde el que ver y degustar los bocados nipones que materializa el cocinero Àlex Vall. Un solo turno y todos comen al mismo ritmo. Se ruega puntualidad, que nos conocemos.
En la misma frecuencia de onda opera el nuevo Taula Puntal (Carders, 17), un espacio que junta a los comensales en una mesa comunitaria y los alimenta con un menú degustación de temporada, elaborado con ingredientes de productores locales. Cuesta unos más que razonables 48 euros. La idea es honrar el territorio y sus frutos, y resquebrajar la solemnidad de la alta restauración sin renunciar a la calidad de la comida.
7. Clásicos que regresan
Vuelta a la vida
Desde hace años, Barcelona vive un feliz reencuentro con iconos revividos de su pasado. El más reciente, sin duda, el legendario Can Lluís (Cera, 49), un clásico de principios del siglo XX que vuelve después de un cierre de varios años que dejó cicatrices. Los nuevos propietarios han rehabilitado el local sin tocar un pelo de su esencia y quieren recuperar sus días de gloria, cuando lo visitaban escritores, vedettes y futbolistas.
En el Born ha pasado tres cuartos de lo mismo con el Bar Mundial (Pl. Sant Agustí Vell, 1), una marisquería de barrio mítica que vuelve a respirar y a acoger a un número importante de clientela local, como antaño. 2026, año de resurrecciones.
Suscríbete para seguir leyendo
- El tratamiento de Barbacid contra el cáncer de páncreas requerirá al menos tres años más de pruebas en ratones: 'No hay fecha para los ensayos clínicos
- Santiago Segura pierde su batalla con Hacienda: el Supremo confirma que dejó de pagar 827.000 euros
- Lola Valiente, 19 años, tras intentar dos veces acceder a Medicina: 'Tengo un 9,4 de Bachillerato, pero en la sele la presión por la nota puede conmigo
- Los Mossos paran a un camionero en Vic por no llevar la documentación en regla y le encuentran 6 kilos de hachís
- Los médicos de familia, sobre las bajas laborales: 'No podemos poner un plazo a una persona para saber cuánto le va a durar una depresión
- Ingenieros de Indra diseñan armas más letales y una IA para el futuro carro-dron de combate
- El regreso de Puigdemont, la mediación del PNV y la “presión ambiental” como bazas de Sánchez para acercar a Junts
- Así están las encuestas de las elecciones en Aragón 2026