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Los restaurantes más 'hot'

Platos calientes para combatir la ola de frío en Barcelona

Barcelona se ha convertido en Baqueira Beret. Combate la escarcha polar en los restaurantes más 'hot'. Estos platos te sentarán como una mantita eléctrica

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Capipota del Debut Bar.

Capipota del Debut Bar. / Instagram

Òscar Broc

Òscar Broc

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¿Pero esto qué es? Barcelona se ha convertido en Baqueira Beret y hemos tenido que sacar los anoraks Patagonia del altillo. Hay que ponerse serios, porque el frío sube por los pies y se queda en la cocorota. Para combatir el colapso cognitivo por helada, nada mejor que unos cuantos platos calientes en restaurantes 'hot'. Sin ir más lejos, en Bellafila (Bellafila, 5) te ponen caliente con recetas de alta cocina tradicional. O algo así. El tema es que Jordi Parramon es un cocinero tremebundo y lo demuestra en cosas tan ricas como los riñones de cordero o el calamar relleno. Pero hay un plato de cuchara, calentito, que me parece ideal para estas fechas: la cresta de gallo con yema de huevo (y un caldito monumental). A mí me cayó con legumbre y me sentó como una mantita eléctrica en plena nevada.

Si te va el rollo más bodeguero, nada como empezar el día en la incombustible Bodega Gol (Parlament, 10) y entregarte a su colección de guisos y platos de cuchara de corte popular. Pueden ser unos garbanzos, un fricandó o unas lentejas, y estará todo bueno, pero nada superará su adictivo 'capipota': en el top 5 de Barcelona sí o sí.

A lo mejor es uno de esos días que no tienes el -piiip- para farolillos. Y sabes que hay lugares en Barcelona en los que siempre podrás sorber de la cuchara sin abochornarte porque haces más ruido que un fueraborda. En la pizarra de Portolés (Diputació, 375) encontrarás tu opción de cocina casera (y barata) preferida, y un arsenal de platos calientes para fundir la escarcha de tu cerebro, como las manitas de cerdo, las lentejas, los callos o la morrocotudísima escudella barrejada.

Quizás no hay sitio en Portolés y tienes más suerte en el otro extremo de la ciudad, con El Corte Inglés de Can Dragó como referencia, porque por allí está el restaurante gallego Cafetería Jurnet (Pintor Alsamora, 45). Pide a Dios que tengan el caldo gallego en su celebrado (y barato) menú del día. Cuidado con la oreja cocida, infalible también cuando quieres entrar en calor.

Y ojo, que en L’Hospitalet también aprieta el frío, vaya que sí, pero siempre hay sitios en los que guarecerse y apretar el morro contra un plato caliente. Piérdete y encuéntrate en La Cocina de Graciela (Pje. de Xiprer, 5). Cocina mexicana casera y auténtica a rabiar, certificada por mexicanos afincados en la ciudad y también por esta boquita que os habla y ha catado su legendario pozole rojo, uno de esos platos que quitan el frío del cuerpo a bofetones. Dicen que cura hasta las penas, imagínate.

He aquí un charco rojizo que humea cual locomotora, un caldo potente y reparador con maíz grueso, pollo, cerdo, lima, vegetales y horas y horas de amor. Se nota. Es uno de los cúlmenes de la cocina casera mexicana y podría ganarle a los puntos a la escudella. Por cierto, La Cocina de Graciela está de merecidas vacaciones, pero el martes 13 de enero ya vuelve a la carga. Si no puedes esperar, porque te congelas, busca sitio en Debut Bar (Lleida, 32), uno de los restaurantes de producto más fiables de L’Hospitalet: imprescindible su 'capipota' con tripa y piparrita, la pócima mágica para recuperar la compostura.

Y para los pesaos del ramen, ahí van dos opciones que me han gustado y calentado. En Grasshopper (Pl. de la Llana, 9) vives la experiencia del fideo en barra sin filtro: parece que estés en un bareto tokiota. Es una barra en forma de L; no hay mesas. Solo gente encorvada sobre unos bols de ramen trabajados, sabrosos, generosos y a precios decentes. Para una experiencia japonesa más 'moderna', por así decirlo, yo iría directo a Ippudo (Diputació, 164), la cadena japonesa de restaurantes de ramen con más presencia internacional. Trabaja al estilo japonés, con sumo rigor, y está muy por encima de lo que podríamos esperar de una cadena. Tazones generosos, impecables, con caldos trabajados e ingredientes de calidad. Me quedo con el tantanmen, espectacular, y con el pollo frito a la japonesa: uno de los mejores karaage que he probado.

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