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Ruta reconstituyente

Los mejores restaurantes de Barcelona contra la resaca del 1 de enero

¿Te acabas de despertar con un señor bigotudo al lado y una pirámide de botellas de vodka? ¿Te mueres por un 'smoothie' reconstituyente, un chute de pasta, un guiso de la yaya? Aún puedes comenzar el 2026 con buen pie: acude al calor de las posadas que abren el día que todo el mundo cierra

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Un 'smoothie' de Trópico.

Un 'smoothie' de Trópico. / Instagram

Òscar Broc

Òscar Broc

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Podrías encender una cerilla con la lengua. Te has despertado en el sofá con tortícolis: alguien te ha puesto el cenicero como almohada. En el suelo hay un disfraz de dinosaurio, varias capas de confeti acartonado, un señor bigotudo que no conoces de nada y una pirámide de botellas de vodka que se sostiene precariamente. Necesitas superar esta pesadilla de año nuevo, es 1 de enero, recomponte y acude al calor de las posadas que abren el día que todo el mundo cierra.

Nada como un 'brunch' copioso y esponjoso para mitigar el avance de una resaca catedralicia. En Trópico (Balmes, 24) no se conforman con los clásicos del género como los 'pancakes' o las tostadas de aguacate, su carta es un viaje que merece la pena hacer. Las arepas y las cachapas están deliciosas, los huevos rancheros te ayudarán a recuperar la dignidad, los patacones (brutales) y las pakoras no deberían faltar en los entrantes. Y en los líquidos, 'smoothies' obligatorios, olvídate de pedir una cerveza.

En el Raval, siempre hay tabernas abiertas para el atrevido paseante de año nuevo. El recién resucitado Sagarra (Xuclà, 9) espera a la peña el 1 de enero con su amplio comedor abocado a la calle Xuclà, y una carta de tapas, platillos y preparaciones locales que entrarán como agua de mayo en ese maltrecho organismo. Hablo del pepito, una delicia bocatil que resucitaría a un muerto. De la ensaladilla rusa con escabeche, de las mejores que he probado últimamente. Del hígado de rape, para los más osados. De las cocochas y el montadito de gamba blanca.

También en el Raval, el Bar Muy Buenas (Carme, 63) levanta la persiana el 1 de enero. Buenas noticias para los amantes de la cocina catalana y el modernismo. Guisos, entrantes gochos, bacalao, casquería navideña y que no falten los canelones. Y todo en un entorno que te devuelve a la Barcelona de principios del siglo pasado. Un histórico que no baja la guardia.

Hay gente que necesita un buen chute de pasta para volver a ver la luz, si perteneces a esta categoría, deberías reservar ya en el nuevo restaurante que Algrano Bistro (Casp, 55) ha abierto en el Eixample. Linguine con tartar de atún, botarga y mantequilla ahumada. Ravioli frescos rellenos de ossobuco con toque de azafrán… Da igual el plato que te pongan delante, porque lo devorarás con las pupilas dilatadas.

Digamos que tu estado de revista es aceptable y te ves con fuerzas para un ejercicio de buena mesa en las alturas de Barcelona. Intenta encontrar hueco en Incorrecte (Cerignola, 11), un joven santuario gastronómico que renueva la cocina catalana con ingenio y una paradójica mezcla de atrevimiento y sensatez. Imprescindible. En el barrio de Gràcia, una apertura reciente llamará tu nombre, como las sirenas de Ulises. Es el Sr. Antúnez (Neptú, 18), una novedad con visos de convertirse en 'hot spot', que pone en juego una apetitosa cocina de producto en forma de platillos y tapas para compartir con un plus. Si quieres un comienzo de año sin sobresaltos y bocados reconfortantes, has dado en el clavo.

Y si no te apetece innovar, si el 'body' te pide los platos de siempre bien hechos, ya sabes que Rabbit’s (Ganduxer, 16) no cierra ningún día del año. Abierto todos los días, todo el santo día. Y siempre currando bien. En esta casa van a lo seguro y triunfan. El potente 'steak tartar' te devolverá flashes terribles de los blancazos de Nochevieja. La ensaladilla rusa, sin fisuras, pura crema. Unas croquetas de gamba que le ponen los pelos de punta a los calvos. Me encantan los dados de solomillo a la pimienta, jugosos y con el reconstituyente de la especia. También el rabo de buey, la bomba de la casa y el canelón de pularda. Tu organismo puede fallar, pero Rabbit’s no lo hará nunca.

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