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Recomendaciones gastronómicas

Los mejores restaurantes donde comer huevos en Barcelona

La Edad de Oro huevil: estos óvalos tan versátiles están de moda en las cocinas de la capital catalana

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Una de las tortillas de 'Los Tortillez', en la C/Manso, 50, de Barcelona.

Una de las tortillas de 'Los Tortillez', en la C/Manso, 50, de Barcelona. / Instagram

Òscar Broc

Òscar Broc

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¿Compro oro? Compro huevos. Los precios de este producto han subido y dicen los expertos que así seguirán. No obstante, y a pesar de los delirantes memes que su encarecimiento ha generado, estos óvalos tan versátiles viven una Edad de Oro: tortillas de patatas y tortillas vagas; huevos fritos, rotos, rancheros e incluso cocidos en un maldito sándwich. La oleada huevil es tan heavy, que resulta necesario separar el grano de la yema. En los siguientes restaurantes encontrarás el fruto de la gallina en distintas encarnaciones. Y manejado por expertos cocineros que, ejem, tocan los huevos mejor que nadie.

God save the Quim: Rey de La Boqueria

Quim Marqués ha convertido el huevo de Calaf en uno de los pilares de su cocina. Ir al Quim de la Boqueria (La Rambla, 91) y no pedir sus famosos huevos fritos con lo que sea, sería como ir al Vaticano y no pisar la Capilla Sixtina: están entre los mejores que he comido nunca. Los huevos fritos con chipirones, mis favoritos y seguramente su invento más copiado, son pura elevación espiritual; a su lado, Lux parece un disco de Puturrú de Fuá. Quim los lleva preparando desde tiempos inmemoriales y los han fotocopiado incontables restaurantes de Barcelona. Parapetado en su legendaria barra, Quim y los suyos preparan este plato a milímetros de la perfección: con la cantidad exacta de ajo y guindilla, una yema cremosísima y el producto sublime de la Boqueria. Si tuviera que elegir un plato con huevos de toda la oferta barcelonesa, vive Dios que sería esta genialidad. Por cierto, si los chipirones no te seducen, porque eres rarito, no temas: puedes pedir tus huevos fritos con gambas, setas de temporada, foie gras caramelizado o jamón ibérico. Estoy dejando el teclado lleno de babas.

Feliz año huevo: tortillaza vaga

A los vecinos de Les Corts les ha tocado la lotería. El premio gordo es Manda Huevos (Trav. de les Corts, 277), un espacio cuya estética pop contrasta acertadamente con la elevada calidad de sus tortillas y platillos. Al mando del proyecto se encuentran el empresario Víctor Martínez y Ot Salvans, un extraordinario cocinero que ha pasado por Disfrutar o DiverXO. Su misión: honrar la cocina tradicional y hacer las mejores tortillas de Barcelona, defendiendo el producto y sin comerse demasiado el tarro, lo que se agradece en estos tiempos de creatividad diarreica. Utiliza los huevos Cobardes y Gallinas, los preferidos de los chefs, y cuenta con ocho variedades de tortilla: la clásica Betanzos semi-líquida, una tortilla carbonara que pinta épica o la tortilla con suquet y tartar de gamba son algunas de las más llamativas. Pero no puedo resistirme a la tentación fuera de carta, porque ahí residen las creaciones efímeras con producto de temporada, especialmente las tortillas vagas (viva Sacha). Me decanto por la tortilla abierta con trompetas de la muerte, foie y reducción de moscatel, placer al cubo, la demostración de lo bien que se cocina en este espacio. Y lo corroboro de nuevo con otra fantasía erótica: huevo frito, cama de patatas chip extra finas y atún en sashimi en la azotea; un escándalo de proporciones siderales. La ensaladilla rusa, por cierto, lleva un huevo codorniz frito a modo de tupé: Dios está en los detalles, que dirían Flaubert y Rosalia.

Amor amarillo: tortilla popular

La tortilla de patata de todos: sabrosa, gruesa, al punto de cremosidad perfecto, en formato individual y con más variedades que Labubus: hasta 16 tortillas distintas. Bienvenido aLos Tortíllez (Consell de Cent, 299/ Manso, 50), una casa de comidas-taberna-bar de tapas (o todo a la vez) que congrega a legiones de fans hambrientos, colas de pacientes comensales que llenan de vida sus dos restaurantes. Con sobrasada y queso, con gambas al curry, con lacón e Idiazábal…, las combinaciones de ingredientes son gochas y brotan con generosidad de sus célebres discos amarillos. Podrían poner en carta una de Nutella y chorizo y seguro que les saldría buena. Más allá de los huevos, hay que explorar también la lista de recetas caseras, con poderosos iconos como la ensaladilla rusa (excepcional), el fricandó o el cap i pota. Cocina honesta para todo el mundo, sin filtros, una propuesta que resulta admirable también por su compromiso social, pues integra en su staff a personas con diversidad funcional o en riesgo de exclusión. Visca Los Tortíllez!

Frito y los Fitipaldis: huevos con cosas

Casa Güell (Castella, 1) es uno de esos restaurantes que hay recomendar en voz muy queda, porque vaya joya tienen en Poblenou. Producto de temporada al servicio de una propuesta de tapas y platos nacionales con altísimos niveles de disfrute. Sus huevos fritos con chanquetes y pimiento rojo confitado son de traca. Los tienen también con papada ibérica o gambas al ajillo. Y si te has levantado manirroto, pide los huevos de Jordi, con gamba y caviar iraní. En la otra punta de Barcelona también sobran huevos. En 2023 comenzó la nueva vida del octogenario Bauma, un abrevadero frecuentado por escritores beodos de la Barcelona de los 90, que parecía condenado a sucumbir a la implacable entropía que desintegra los espacios con historia de la ciudad. Su oferta de tapas y platillos es efectiva, pero mi apartado predilecto es el de huevos fritos con papas y cositas varias. Los que van con gambas al ajillo son un pecado colosal, pero no son la única opción. Los tienes también con sobrasada, foie a la plancha y jamón ibérico.

Trinidad y Tamago: sándwich huevón

Esponjoso, suculento, seductor, el sandwich japonés de tamago, es decir, de huevo o de ensalada de huevo, se está introduciendo tímidamente en la oferta barcelonesa. Es un sandwich con pan de molde esponjoso y una explosión untuosa de huevo cocido y mayonesa que alcanza su plenitud en las vitrinas deSando Café Sando (Comerç, 16), un espacio consagrado a los sandos japoneses que, pese a su sex appeal entre los influencers, tiene un compromiso irrompible con la calidad del producto. Su egg sandwich es una delicia que fusiona el huevo cocido con una adictiva crema de mayonesa nipona Kewpie, para muchos un producto imprescindible para que este bocadillo tenga sentido. En el centro del sandwich, medio huevo con su palpitante yema te observa como el ojo de Saurón. También en la cafetería Tos Tao, del hotel Casa Bonay (Gran Via, 700), encontrarás un tamago sando impecable; quiero pensar que es un guiño de la maestra pastelera Natsumi Mizumoto, encargada de los delicados dulces de esta cafetería.

Brunch Devereaux: 'reels' huevones

Tu prima la moderna quiere brunch, pues nada, si hay que pasar por ese mal trago, mi opción serían los restaurantes The Egg Lab (Bruc, 33/ Sepúlveda, 80/ Lluís el Piadós, 2), una cadena con conciencia local que maneja huevos de Calaf en esos formatos que tanto gustan a la chiquillada. Los huevos son la base de la carta y, para tratarse de un espacio brunchero, los trabajan muy bien. Los tienes en formato Benedict, obvio, y ahí resulta complicado resistirse a los que van com pollo frito coreano, una locura. Los puedes disfrutar asados en una shasuka y, si quieres empezar el día como un morlaco enloquecido, los huevos rancheros mexicanos te darán el hostión de energía que anhelas.

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