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Templos con bechamel

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Croquetas de anchoa con queso manchego curado de L’Anxova Divina.

Croquetas de anchoa con queso manchego curado de L’Anxova Divina. / Instagram

Òscar Broc

Òscar Broc

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Vuelvo al Bar Omar (Amigó, 34) después de mucho tiempo. Diez años en la chepa, pero el restaurante no quiere aflojar. Su propietario, Omar Díaz, ha eliminado la ensaladilla rusa y las bravas de la carta, un requiebro valiente en favor de platos más elaborados y de una evolución que no cesa. Entre el montadito de tartar de atún con patata frita (bestial) y el secreto ibérico a la brasa tandoori masala (goloso), aterrizan en la mesa unas croquetas que parecen el cometa 3I/Atlas. Llegan envueltas en una hoja de lechuga fresca, cubiertas de nieve parmesana y rellenas de tiernos cachitos de pollo y una bechamel más cárnica que líquida; una gozada de bocado, cuando combinas la trinidad lechuga-ave-queso en boca.

Las croquetas del Bar Omar.

Las croquetas del Bar Omar. / O.B.

Eso sí, pocas croquetas pueden compararse a la del Glug (Viladomat, 289), uno de los pocos restaurantes de Barcelona que hace de cada plato un impacto. Se llevan la sopa de cebolla a su terreno y le dan una vuelta elegantísima. Y más o menos hacen lo mismo con la croqueta, que va rellena con los macarrones que hacía la abuela de Iván García, uno de los propietarios. Esto sí que son unos macarrones de la yaya con certificado de autenticidad. La croqueta es increíble y, además, aparece con un bisoñé de queso rallado de lo más cuqui.

Otro bicho rebozado para volverse majara se encuentra en los confines de la ciudad, en el nuevo y suntuoso hotel SLS, una megacatedral de lujo en el Fòrum que da cobijo a varias propuestas gastronómicas de altos vuelos. Una de ellas es L’Anxova Divina (De la Pau, 2), restaurante de cocina catalana pelín actualizada que instruye a los turistas con un despliegue de platos de entidad, como el fricandó, los pimientos confitados o, mi ítem favorito con diferencia, una croqueta de anchoa con queso manchego curado que ataca todos los centros de placer del incauto que le hinca el diente. Cremosa, sensual, preñadísima de sabor a anchoa, puedo prometer y prometo que es la mejor croqueta que he comido últimamente: merece la pena el desplazamiento a Dubai.

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