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Ruta por la capital del Alt Empordà

La Figueres daliniana

Una ruta urbana para seguir, a día de hoy, las huellas de Salvador Dalí, desde la casa donde nació hasta el museo que él mismo convirtió en obra total

La casa donde nació Dalí permite al visitante participar en una experiéncia única.

La casa donde nació Dalí permite al visitante participar en una experiéncia única. / Pere Duran / Nord Media

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DAVID CÉSPEDES

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Figueres, la capital del Alt Empordà, no solo conserva la memoria de Salvador Dalí sino que también la saca a pasear. En el centro de la ciudad, el visitante puede seguir una ruta pensada para unir los espacios más vinculados al artista, marcada por unas hormigas -motivo daliniano– estampadas en las losas de la calle. El itinerario es bidireccional y se puede empezar tanto en el Teatro-Museo Dalí como en la oficina de turismo, cruzando el núcleo histórico y comercial.

La primera parada es la casa natal de Salvador Dalí, en la calle Monturiol, 6. El edificio propone una experiencia inmersiva donde se abordan los orígenes familiares, emocionales y creativos del genial pintor surrealista a partir de hologramas, mappings, ventanas que hablan, efectos visuales y paisajes sonoros que ayudan a reconstruir «donde empezó todo».

Desde este punto, la ruta continúa por espacios que explican el Dalí más cotidiano, como la residencia familiar durante la juventud, la Rambla, el Museo del Ampurdán, el Museo del Juguete de Catalunya y la iglesia de Sant Pere. El clímax llega ante la fachada del Teatro–Museo Dalí, coronada por huevos gigantes y figuras doradas. La Fundación Gala-Salvador Dalí lo presenta como la última gran obra de Dalí: un museo construido sobre los restos del antiguo teatro de Figueres, concebido y diseñado por el mismo artista. El recorrido no es el de un museo convencional, sino el de un universo hecho de escenografías, dobles lecturas, instalaciones, pinturas, joyas y símbolos.

La visita permite ver la colección más extensa de Dalí, con más de 1.500 piezas entre pintura, dibujo, escultura, grabado, fotografía, hologramas, obra estereoscópica e instalaciones. También incluye espacios añadidos como la Cripta, la Torre Galatea y las salas de Dalí Joies, hecho que convierte al edificio en una síntesis de su universo artístico y personal.

Para hacer la ruta con calma, es recomendable dedicar medio día largo o un día entero. Una propuesta práctica sería empezar en la casa natal, continuar a pie por el centro siguiendo las hormigas de la ruta Dalí, pararse en la Rambla y en la iglesia de Sant Pere, y reservar el tramo final para el Teatro–Museo. Antes de ir, conviene comprar o reservar las entradas online y consultar el plano del museo, puesto que la Fundación recomienda preparar la visita por la complejidad del edificio. Ojo, en verano suelen generarse muchas colas.