PISCINAS NATURALES EN CATALUNYA
Cinco escapadas para huir del calor
Cuando el verano aprieta y las playas se llenan, Catalunya guarda otra forma de refrescarse: pozas escondidas, rieras de agua clara y saltos que aparecen entre bosques, riscos y caminos de piedra. Son rincones para bajar el ritmo, caminar sin prisa y recordar que el mejor baño no siempre está junto al mar

Piscina natural 'La Foradada' en Cantonigròs / Tripadvisor
Una de las escapadas más agradecidas es la Riera de Merlès, entre el Berguedà y el Lluçanès. Sus pozas, como la Gola de les Heures, ofrecen un paisaje amable, de acceso relativamente sencillo y muy apropiado para una jornada en familia. El recorrido permite avanzar junto al río y escoger alguna zona tranquila para detenerse, siempre con calzado cómodo y agua suficiente.
Una ruta familiar junto al río
Más salvaje aún resulta el Gorg Blau de Sadernes, en la Alta Garrotxa. Sus aguas de color intenso y el entorno abrupto lo convierten en uno de los enclaves más espectaculares, aunque también exige más preparación: la ruta es larga, con tramos de río y senderos de montaña. Conviene salir temprano, evitar las horas de más calor y no subestimar el esfuerzo.
El encanto salvaje de la Garrotxa
En el Ripollès, el Gorg de Malatosca, cerca de Sant Joan de les Abadesses, combina belleza natural y leyenda. También conocido como el Gorg de las Brujas, es una poza rodeada de vegetación y memoria popular, perfecta para quienes buscan una excursión breve con un punto mágico. La cercanía de la Ruta del Hierro y del Carbón permite completar la visita con un paseo tranquilo.
Pozas con leyenda en el Ripollès
Otro clásico es La Foradada de Cantonigròs, en Osona: una cascada de unos 15 metros que cae en una poza encajada entre paredes de roca. El camino es corto y muy fotogénico, aunque el último tramo puede estar húmedo o resbaladizo. La recompensa, especialmente después de días de lluvia, es uno de esos escenarios que parecen hechos para detenerse.
Una cascada para detenerse
Por último, los Gorgs del Tenes, en el entorno de Riells del Fai y Sant Miquel del Fai, ofrecen una ruta de gran valor paisajístico entre pozas, saltos y los Cingles de Bertí. Aquí es imprescindible consultar la normativa vigente: en algunas zonas el baño puede estar restringido o prohibido, por lo que la visita debe plantearse sobre todo como paseo de naturaleza.
Nota importante:
Las piscinas naturales no son parques acuáticos: son espacios frágiles. Por ello, la regla es sencilla: madrugar, llevar buen calzado, protegerse del sol, no dejar residuos y respetar señales, fauna y vecinos.
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