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Ruta

La joya del románico catalán

El monasterio de Sant Pere de Rodes es un enclave único de los siglos X y XI que en su época de esplendor fue un punto de referencia del condado de Empúries

Monestir de Sant Pere de Rodes, Catalunya, Espanya

Monestir de Sant Pere de Rodes, Catalunya, Espanya / per Lara Bau| MarjoTremblay

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David Céspedes

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El monasterio de Sant Pere de Rodes, en la comarca de l’Alt Empordà, está considerado una de las grandes joyas del patrimonio románico catalán. Su arquitectura y su entorno merecen una visita en cualquier época del año. Según cuentan los historiadores, el conjunto tiene su origen en los siglos X y XI, y durante su momento de esplendor se convirtió en el centro monástico de referencia del condado de Empúries. Además, a lo largo de su historia han surgido muchas leyendas y hazañas.

Durante los últimos años se han realizado grandes esfuerzos para conservar en buen estado todos sus elementos. El monasterio ha sido objeto de profundas remodelaciones para hacerlo visitable. Cada año atrae a un gran número de visitantes que no se quieren perder sus espectaculares vistas sobre la bahía de El Port de la Selva. En días de fuerte tramuntana se pueden divisar muchos puntos de la comarca ampurdanesa. La iglesia, el claustro y otras dependencias se pueden visitar.

Desde la web Visita Costa Brava se ha diseñado una ruta para realizar una visita. En concreto, nos explican que «en función de nuestro punto de salida, podemos llegar al conjunto monumental de Sant Pere de Rodes desde Vilajuïga o desde El Port de la Selva. En ambos casos, nos encontramos con una carretera de bastantes curvas y con un desnivel que nos lleva hasta una altura de 520 metros sobre el nivel del mar». Una vez lleguemos al aparcamiento, nos encontraremos ante una primera vista espectacular del monasterio. A partir de este punto, podemos iniciar la ruta «con energía, dejar la visita al monasterio para más tarde, y subir hacia el castillo de Sant Salvador de Verdera, que se levanta sobre nuestras cabezas». Se recomienda para quien se anime a hacer la subida seguir un «caminito que encontramos justo al lado del monasterio, y que sube hasta los 670 metros de altura. Es una caminata sencilla y apta para todos, pero es recomendable llevar agua y protección solar, sobre todo si realizamos la excursión en verano» o en las horas en las que más aprieta el sol.

Otra recomendación que no debemos pasar por alto: «Es recomendable haber consultado previamente los días y horarios de apertura en su sitio web, así como las tarifas y la posibilidad de contratar una visita guiada». Posteriormente, para completar nuestra ruta, podemos visitar El Port de la Selva o Llançà.