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RUTA

Aiguamolls, naturaleza en estado puro

Recorrer los humedales del Empordà es una experiéncia única que permite contemplar hasta más de 11.000 aves, según el último censo

Uno de los observatorios del parque.

Uno de los observatorios del parque. / Santi Coll

DAVID CÉSPEDES

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Los Aiguamolls de l’Empordà, que ostentan la condición de parque natural, son uno de los humedales más valiosos de Catalunya, con un paisaje que se transforma a los ojos del visitante en un mosaico de lagunas, prados inundables, canales y marismas entre el mar y los campos del Alt Empordà. Es un lugar perfecto para una ruta tranquila de una sola mañana, especialmente si le apetece caminar con facilidad y observar aves tan diversas como garzas, cigüeñas, anátidas, rapaces y, con suerte, también los siempre espectaculares flamencos, según la época del año en que visitemos la zona.

Una ruta típica de mañana puede ser empezar en la zona del Cortalet, buen punto de inicio para orientarse, ver los paneles interpretativos y escoger itinerarios señalizados que se encuentran a lo largo de todo el paraje natural. Se puede hacer un bucle por los caminos señalizados hacia los estanques y observatorios, y volver sin prisas (entre dos y tres horas caminando y parando a observar). Se recomienda ir temprano para tener mejor luz y más actividad animal, así como llevar prismáticos, agua y protección solar; y si ha llovido, calzado adecuado, ya que a veces hay tramos húmedos.

El Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà ha registrado este año un total de 11.086 aves en el marco del censo anual de pájaros invernantes que se realizó el pasado mes de enero. Hay que recordar que la población de pájaros acuáticos de los humedales es la segunda en importancia de Catalunya, después del delta del Ebro, según las cifras que se dieron a conocer recientemente. Durante este periodo, se ha podido constatar que el grupo más numeroso ha sido el de las anátidas y fochas, con 5.544 ejemplares, entre los cuales destacan sobre todo la cerceta común (Anas crecca) 2.237 ejemplares, el ánade real (Anas platyrhynchos) 1.572 ejemplares y el pato cuchara (Spatula clypeata) 857 ejemplares. Esto supone el doble que el año anterior y rompe con la tendencia a la baja de los últimos años, a causa principalmente de factores como la sequía prolongada, aseguran los responsables.

Asimismo, desde el parque natural se espera que poco a poco se vaya recuperando la población de pájaros invernantes, especialmente la de las anátidas, y lograr cifras cada vez más próximas a las de otros años, en que se llegó a los 10.000 patos. Todo ello se convierte en una propuesta realmente atractiva para los amantes de la naturaleza y la contemplación de la fauna y la flora en su estado más puro.