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Ruta

El Tren Petit, hoy a paso lento

Desde el puerto de Palamós hasta la llanura de Palafrugell, una vía verde permite seguir a pie o en bicicleta el trazado del viejo ferrocarril del Baix Empordà

Una imagen histórica del ferrocarril del Baix Empordà.

Una imagen histórica del ferrocarril del Baix Empordà. / DdG

DAVID CÉSPEDES

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Hay rutas que no hace falta que sean largas para dejar huella. La Ruta del Tren Petit –un tramo recuperado del antiguo ferrocarril de vía estrecha que unía Palamós con Girona (y hasta Banyoles)– es una de aquellas escapadas perfectas para desconectar sin prisas: un camino llano, de tierra y cemento, entre campos, cortijos y la silueta próxima de las Gavarres, con el mar a tocar cuando te apetezca alargarla hasta las calas.

El recorrido principal enlaza Palamós y Palafrugell y se puede empezar por cualquier extremo (o bien entrar desde Mont-ras y Vall-llobrega). Si sales de Palamós, el ambiente de puerto y de villa marinera queda atrás enseguida; si lo haces desde Palafrugell, el arranque tiene regusto de interior ampurdanés, de secano y de llanura. Lo mejor de la ruta es la sensación de cruzar el Empordanet en miniatura. El trazado se adentra por un mosaico de llanuras agrícolas, márgenes y bosques, con el relieve del macizo de las Gavarres y las montañas de Begur haciendo de telón de fondo. Es un paisaje abierto, luminoso, que cambia con las estaciones: verde tierno en primavera, amarillos y ocres en verano y otoño, y una calma casi gráfica en invierno.

Y, dado que el camino conserva el espíritu ferroviario, todo fluye con suavidad: curvas amplias, pendientes mínimas, y aquella idea de que el terreno «ya estaba pensado» para que pasara un tren. Un tren pequeño, sí, pero con una historia enorme: la línea Palamós-Girona-Banyoles se inauguró en 1887 y acabó clausurada en 1956; años después, una parte de aquel recorrido revivió convertida en vía verde. La ruta pasa por los términos de Palamós, Mont-ras y Palafrugell, y tiene ramales para darse un capricho marinero: el más conocido es el de la playa de Castell, un paraje natural único (ideal si quieres acabar con un baño, si la temperatura o la temporada lo permiten).

Sin esfuerzo

El tramo principal del recorrido es de 6,5 kilómetros y, si vamos por el ramal hasta la playa de Castell, debemos añadir 1 kilómetro más. No exige demasiado esfuerzo: a pie se puede hacer en una hora y media, y en media hora si utilizamos la bicicleta.

Si tienes ganas de una mañana redonda, el consejo es simple: hazla tranquila, con ojos de pasajero. Porque, en esta vía verde, lo que cuenta no es llegar rápido, sino notar cómo el Baix Empordà te acompasa el paso como lo hacía el viejo Tren Petit.