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ruta

Los puentes de Girona

Un recorrido a pie sobre las aguas del Onyar y del resto de cauces permite disfrutar con calma de la ciudad

El pont més emblemàtic i fotografiat, el de les Peixeteries Velles, pont del Ferro o Eiffel, construït pels mateixos tallers que van elevar la torre parisenca. El seu color vermellós el fa especialment atractiu.

El pont més emblemàtic i fotografiat, el de les Peixeteries Velles, pont del Ferro o Eiffel, construït pels mateixos tallers que van elevar la torre parisenca. El seu color vermellós el fa especialment atractiu. / Aniol Resclosa

David Céspedes

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Girona es una ciudad por la que discurren cuatro ríos (el Onyar, el Ter, el Güell y el Galligants) y, por tanto, tiene muchos puentes. El principal cauce que transcurre por el centro de la capital gerundense es el del Onyar y cuenta con diferentes puentes de diferentes estilos arquitectónicos para salvar los dos lados que separa el agua. La ruta de esta semana nos invita a hacer un recorrido por ellos.

Cruzar alguno de los puentes nos permite contemplar en algunos puntos sus famosas fachadas de colores que nos recuerdan a la capital de la Toscana, Florencia. Es una de las estampas más fotografiadas de la ciudad y el marco perfecto de muchos selfis sobre todo a las horas en las que el sol intensifica los colores. Es también un atractivo contemplar la vegetación y especialmente algunos elementos de la fauna como los patos, las gaviotas o incluso una especie invasora como el coipú que despierta mucha expectación cuando se deja ver. Tiempo atrás, en el río Onyar había muchas carpas, pero se decidió exterminarlas aunque algunas han vuelto a criar y poblar sus aguas. Los últimos temporales también han hecho que la crecida del Onyar fuera espectacular a su paso por la ciudad.

El puente más moderno es el de Sant Feliu, que une el paseo Canalejas y la zona donde se encuentra la famosa escultura del Cul de la Lleona. Dice la tradición que todo visitante que quiera volver a la ciudad debe hacerle un beso donde acaba la espalda... Las escaleras que permitían realizar este ritual fueron retiradas hace un tiempo para evitar accidentes. Se puede hacer la acción de forma simbólica.

Otro puente que capta mucho la atención de los visitantes es el Pont de Pedra, construido el año 1856 y que une el Barri Vell con el Eixample. Desde este emplazamiento podemos disfrutar de una vista espectacular y privilegiada de las casas del Onyar. Nuestro recorrido puede continuar después por el Pont d’en Gómez. de Lluís Homs, que data de 1916, y debe su nombre al propietario de la casa que tuvo que ser parcialmente derribada para poder edificar este paso.

El puente más emblemático y fotografiado el de las Peixeteries Velles, Pont del Ferro o Eiffel, construido por los mismos talleres que elevaron la torre parisina. Su color rojizo lo hace especialmente atractivo. Finalmente, nuestro paseo puede acabar en el Pont de Sant Agustí para acceder a la plaza del mismo nombre y donde podemos disfrutar de una amplia oferta gastronómica.