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Ruta

Otoño en Sant Miquel del Corb

Visitar la iglesia románica, escondida entre hayedos, es una buena manera de reconectar con la naturaleza y pasear por el paisaje volcánico de la Garrotxa

L’entrada a l’ermita de Sant Miquel del Corb.

L’entrada a l’ermita de Sant Miquel del Corb. / DdG

David Céspedes

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La comarca de la Garrotxa reúne un gran patrimonio de ermitas y construcciones románicas que merecen una visita. Son muchas las ermitas que mantienen un buen estado de conservación y que se encuentran dentro de bosques y entornos naturales de gran belleza. Algunas se sitúan al lado de antiguas masías que, en su tiempo, fueron la residencia de nobles y familias feudales. Un ejemplo de este patrimonio es Sant Miquel del Corb. Se trata de una pequeña iglesia románica escondida entre hayedos y volcanes que se ha convertido en una propuesta ideal para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad. Situada en el corazón de la Zona Volcànica de la Garrotxa, y ubicada entre los volcanes Croscat y Santa Margarida, esta joya patrimonial ofrece una experiencia que combina paisaje, silencio e historia.

El camino que lleva allí, desde la zona de Can Xel (cerca de Santa Margarida), es una ruta sencilla y familiar, rodeada de bosques de hayas y castaños, especialmente espectaculares durante el otoño, cuando las hojas pintan el suelo de colores cálidos.

La iglesia de Sant Miquel del Corb, del siglo XI, destaca por su simplicidad y armonía con el entorno. Muchos visitantes aprovechan para hacer un pícnic discreto, leer o simplemente descansar en uno de los rincones más serenos del parque natural. Este paraje ha servido también en alguna ocasión para el rodaje de anuncios y alguna película, ya que se trata de un entorno de gran belleza. El lugar es también una oportunidad para desconectar del ritmo acelerado y reconectar con la naturaleza y con uno mismo. Todo ello convierte la visita a Sant Miquel del Corb en una propuesta ideal para realizar una escapada corta, saludable y llena de significado.

Podemos completar nuestra ruta haciendo un recorrido por el extenso y variado paisaje volcánico de la comarca de la Garrotxa. Son especialmente visibles los volcanes del Croscat y Santa Margarida. Desde Turisme de la Garrotxa destacan que la Zona Volcànica de la Garrotxa es «el mejor exponente de paisaje volcánico de la península Ibérica. Tiene una cuarenta conos volcánicos y más de 20 coladas de lava». El parque ocupa una extensión de 15.000 hectáreas y «su orografía, el suelo y su clima le proporcionan una variada vegetación, a menudo exuberante, con encinares, robledos y hayedos de excepcional valor paisajístico».