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RUTA

El tesoro más bien guardado de Lloret de Mar

Los jardines de Santa Clotilde son un espacio que invita al paseo y la tranquilidad, sobre las mejores vistas de la Costa Brava

Uno de los rincones del paraje diseñado por Rubió i Tudurí.

Uno de los rincones del paraje diseñado por Rubió i Tudurí. / Ajuntament de Lloret de Mar / DdG

David Céspedes

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Lloret de Mar (Selva) reúne en un solo territorio playa, sol, diversión y buena gastronomía, lo que lo convierte en un destino turístico internacional de primer orden. Pero Lloret es también algo más y tiene un auténtico tesoro en su haber: los jardines de Santa Clotilde. Son un remanso de paz sobre el mar Mediterráneo, donde el visitante se puede abstraer del bullicio turístico. Lo que nació como un jardín para uso personal del marqués de Roviralta es ahora una gran extensión propiedad del Ayuntamiento de Lloret, que forma parte del patrimonio municipal y está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Catalunya.

Los jardines se encuentran situados sobre el acantilado que hay entre Cala Boadella –un auténtico paraíso natural– y la playa de Fenals. Sus actuales promotores explican que: «Santa Clotilde es un espacio para pasear y relajarte, lleno de naturaleza, aromas, colores y tranquilidad, con unas vistas inmejorables sobre la Costa Brava y una vegetación esencialmente mediterránea, con pinos, tilos, álamos, cipreses... Sus vistas y arquitectura laberíntica, con fuentes, estatuas y un lago, le dan un aire romántico y mágico que hace de este lugar un rincón inolvidable».

Muchos años

Su construcción y diseño, hasta llegar al actual paisaje, llevó muchos años. Todo nació en 1917. Raúl Roviralta, que ostentaba el título de marqués, era un enamorado de los jardines italianos de aquella época. También la historia cuenta que se enamoró de una joven barcelonesa de nombre Clotilde Rocamora. Fue tal su amor que, en su nombre, se diseñaron estos jardines, obra del arquitecto paisajista Nicolau Rubió i Tudurí. La historia se tiñó de tristeza con la muerte prematura de Clotilde, que no pudo ver nunca la obra final. La construcción se paralizó, pero años más tarde, coincidiendo con el momento en que el marqués conoció a Odile, su segunda esposa, las obras volvieron a reanudarse.

La construcción no terminó hasta la finalización de la Guerra Civil española, y llevan el nombre de Clotilde en honor a la primera esposa del marqués. Los jardines tienen también el reconocimiento del certificado oficial de Itinerario Cultural Europeo de la Ruta de Jardines Históricos. Su paraje alberga visitas guiadas a lo largo del año. Es tal su atractivo que los jardines han servido también de plató de diversos rodajes. El más reciente fue la serie La Casa del Dragón, la precuela de la célebre Juego de Tronos.