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Jardín de la casa Ignacio de Puig, en Barcelona / Joan Mateu Parra
A todos nos gusta la singularidad, lo privado, aquello más íntimo, algo que podamos catalogar de “muy nuestro”. Barcelona está repleta de pasajes, calles, monumentos y jardines. Aunque es cierto que en una ciudad que recibe 7,3 millones de visitantes al año es difícil que haya lugares secretos, aún quedan algunos rincones peculiares y con un encanto especial que no aparecen en las guías turísticas mainstream.
Aquí te dejamos una lista con cinco de ellos, por si necesitas un plan original para las tardes ociosas de agosto.
La torre más medieval de Gaudí
Si se pronuncian las palabras “Gaudí” y “Barcelona” a muchos les vendrán a la cabeza sus obras más destacadas: el Park Güell, la Sagrada Familia o la Casa Vicens. Sin embargo, al oír que Gaudí diseñó una casa espectacular en una de las calles más caras de España, probablemente la mayoría pensará erróneamente en la Casa Batlló. En la calle Bellesguard, donde el metro cuadrado cuesta alrededor de los 8.000 euros, el genial arquitecto creó una torre a caballo entre el modernismo y el neogótico.
Es la Torre Bellesguard, una de sus primeras obras. Si muchas obras del autor son de inspiración medieval, esta además se alza sobre restos del palacio del rey Martí l'Humà (1356-1410). También constituye la excepción a la regla que impera en el catálogo gaudiniano: curiosamente abundan las formas rectas y los espacios íntimos.

Torre Bellesguard, edificación de Antoni Gaudí en la falda de Collserola. / JOAN PUIG
El jardín secreto detrás de la Rambla
Para disfrutar de un oasis oculto en pleno centro de Barcelona, tan solo hay que cruzar el hall del Hotel Petit Palace Opera Garden (Boqueria, 10). Tras el umbral de la puerta hay un pequeño edén donde disfrutar de la tarde: los jardines de la Casa Ignacio de Puig. Un jardín romántico repleto de laureles, magnolias y tilos que, curiosamente, es un espacio totalmente público.
Cualquier transeunte puede entrar en este jardín y pasar el rato aquí, comer el taper de la oficina al fresco o echar una partida de cartas. Un lugar verde entre cemento y turistas desconocido por la mayoría de barceloneses.

El jardín de la Casa de Ignacio de Puig. / EPC
El café-teatro de las risas y el copeo
Ubicado en el casco antiguo de Barcelona, el emblemático café-teatro Llantiol ofrece distintos espectáculos de martes a domingo. El local, que abrió sus puertas en 1980, tiene un aforo de 100 personas que, mientras se deleitan con el show, pueden tomar algo. También dispone de una barra de bar.
Se trata de un lugar peculiar y acogedor, con un encanto magnético y el valor añadido de ser una de las perlas secretas de la capital catalana.

Imagen de archivo de un monólogo en el Llantiol. / Ricard Cugat
Un Sagrado Corazón en el Poblenou más urbano
Rodeada de grafitis y con una historia peculiar, la parroquia del Sagrat Cor de Jesús es obra del gran arquitecto Enric Sagnier, autor de edificios tan conocidos como la Rotonda o el Palacio de Justicia de Barcelona. Está situada en el número 398 de la calle Pere IV, hoy rodeada del Poblenou más hípster y las modernas oficinas del 22@. Inaugurada en 1926 en medio de una zona copada básicamente por huertos de tomates y por pequeñas industrias, destaca por su marcado carácter modernista.
El incendio que sufrió durante la Guerra Civil dejó importantes daños que incluso hoy son visibles en su interior. No obstante, vale la pena dedicar una visita a este pequeño pero impresionante edificio que se encuentra en una zona en efervescente transformación y con grandes murales de grafiti a su alrededor.
El reducto más fresco de Barcelona
Escondido en la cavidad que dejaron dos antiguas canteras, detrás del Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), el Jardín Botánico Histórico constituye un pequeño tesoro verde de Barcelona. Estas hondonadas permiten que el aire frío se acumule en este punto de Montjuïc y que las temperaturas se mantengan bajas incluso en invierno. Además alberga algunos de los árboles más altos de la ciudad, con lo que abunda la sombra.
Estas características permiten que se hayan aclimatado bien aquí especies eurosiberianas, propias de ecosistemas más fríos. Un espectáculo de color y naturaleza al que raramente llegan los turistas que visitan la montaña. El acceso es gratis y en verano abre de 10 a 20 h.

Una pareja pasea el viernes por el Sot de l'Estany, la zona húmeda del histórico jardín botánico de Montjuïc. / EPC
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