Todo vuelve, dicen. Por eso la estética setentera está de moda, y no solo lo vemos en la ropa: también en los interiores de algunas casas y, por extensión, de algunos restaurantes. 

Es el caso de Le Club Sushita, el último restaurante en abrir de la ya celebérrima cadena fundada por las emprendedoras Natacha Apolinario y Sandra Segimón, que se suma al resto de locales madrileños: Sushita Alberto Aguilera, Madame Sushita, Monsieur Sushita, Sushita Parquesur, Sushita Miguen Ángel y Café Sushita. Cada uno con si propia decoración y relato, y con cartas diferenciadas, aunque guardan algo en común: parten del sushi, y extienden su creatividad más allá, sin límites. También tienen intención de extenderse más allá de nuestras fronteras, aunque eso ya es otra historia.

Por eso, en Le Club Sushita, además de deleitarte con sus deliciosos makis y niguiris (imprescindible probar el de mojito; sí, has leído bien), recomendamos probar su jugosa lubina (sin antibióticos), su ensaladilla de atún rojo con edamame, o su carne cocinada lentamente durante 23 horas, hasta que llega al paroxismo de la jugosidad. 

Son solo algunos ejemplos de una carta muy extensa, tanto, que puedes repetir decenas de veces sin repetir un solo plato. Y todo, en un ambiente setentero. Por cierto, una década en la que el sushi era una rara avis en nuestro país. De hecho, las fundadoras de Sushita fueron las primeras en popularizarlo por estos lares. Una incontinencia innovadora que mantienen a día hoy. Y lo que queda.