La tecnología avanza a toda la velocidad. Eso lo vemos (y experimentamos) en nuestra vida cotidiana, en la que cada vez son más normales las neveras que te avisan de cuando estás a punto de quedarte sin leche, las luces de casa que se encienden con solo decirlo o los dispositivos que se encienden al plantarles la huella dactilar. 

Los botones desaparecen a marchas forzadas, y vivimos en un mundo cada vez más rodeado de pantallas. Eso se aplica también al interior de los coches. ¿Se acuerdan de las típicas rueditas para subir el volumen o la temperatura de la calefacción? Eso ya es algo casi 'vintage'. Los fabricantes han llevado el concepto digitalizador a tal extremo, que los habitáculos de sus automóviles cada vez se parecen más a un 'smartphone', y no solo en apariencia; también en su manejo. 

 

El nuevo Peugeot es un ejemplo claro. Porque en su interior encontramos elementos que hasta hace bien poco solo había en coches de los segmentos de lujo. Por ejemplo una instrumentación completamente digital y en alta definición, con un efecto tridimensional en el que el velocímetro parece destacar sobre todo lo demás. O una pantalla central para el navegador y el sistema multimedia que para sí querrían muchas tablets de gama alta. Basta con rozarla con el dedo para darle el destino de una ruta, poner la canción de tu grupo favorito o fijar la temperatura ideal, entre otras muchas funciones. Y para quien el gesto de mover la mano le parezca algo demasiado esforzado, le basta con decirlo, porque también dispone de control por voz. 

 

Todos estos avances hacen que el interior del Halcón Milenario se vea anticuado. ¿Dónde está el límite? Esto es solo el principio de una nueva era...

¿Recuerdan? Así era el interior de un Peugeot 205 de los años 80.... |
La única pantalla en aquel Peugeot 206 era muy pequeña, y apenas daba algo más que la hora... |
El cockpit del 207, antecesor del 208, aún era eminentemente analógico.  |
El diseño exterior del nuevo Peugeot 208 es tan avanzado como su interior.  |