Este original y ambicioso proyecto urbanístico, bautizado como 1000 Trees, se presentó por primera vez en 2015. Entonces no era más que una idea que Heatherwick Studio había plasmado sobre un montón de planos y que preveía el de desarrollo de una zona de uso mixto que abarcaba unos 300.000 metros cuadrados a las afueras de Shanghái.

En lugar de construir una torre convencional, los arquitectos apostaron por crear una montaña arbolada que transformase de manera radical el paisaje urbano. Esta genial idea ha encontrado el apoyo de las autoridades locales y va camino de convertirse en realidad.

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La innovadora visión de un genio

El diseñador inglés Thomas Heatherwick, reconocido internacionalmente por su innovadora utilización de materiales e ingeniería en edificios públicos, se granjeó una merecida fama con el pabellón de Reino Unido en la Exposición Universal de Shanghái de 2010.

Él es el fundador de estudio de diseño Heatherwick Studio en el que trabaja un equipo de alrededor de 180 personas entre los que hay grandes diseñadores, arquitectos y urbanistas y al que se le encargó la realización de esta obra que ha terminado conociéndose como 1000 Trees. Ahora mismo, Heatherwick es uno de los diseñadores más demandados en en Asia y, sobre todo, disfruta de un enorme reconocimiento en China.

 

Nuevas montañas en el llano corazón de Shanghái

El terreno que alberga este proyecto está situado en una zona residencial a unos veinte minutos del centro urbano de Shanghái, muy cerca del distrito artístico M50 y de un parque público y se divide en dos parcelas conectadas por una estrecha zona gubernamental que incorpora varios edificios históricos. La primera fase realizada para Tian An China Investmens Company está prevista que esté lista para mayo de 2020 y está ubicada en una antigua zona industrial en un meandro del río Suzhou o Wusong.

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Así, lo que podía haber sido una torre más o menos convencional que encajase perfectamente con el entorno futurista de la ciudad, se ha convertido en una transformación topográfica, ya que la idea asumida era crear dos montañas cubiertas de árboles. Una vez más, la imaginación ha triunfado sobre lo convencional, sobre lo fácil. Las nuevas colinas verdes se adentran en el paisaje para cambiarlo, romper con el habitual skyline de Shanghái y unir lo nuevo con lo viejo, lo innovador con lo conservador. 

 

Árboles voladores con raíces de hormigón

Para conseguir este objetivo se diseñaron unas columnas estructurales de hormigón que surgían desde el suelo y que elevaban hasta las plantas superiores grupos de árboles. Se han dispuesto cientos de enormes columnas de concreto que distribuyen el peso de los árboles en el suelo. Columnas que en su parte superior albergan una enorme maceta en la cual se alberga un árbol y una gran variedad de plantas colgantes. Además, cada uno de los pilares se une al edificio con unas molduras que aligeran su equilibrio y ayudan a romper su altura. Cada una de las columnas parece flotar libre pero en realidad están unidas para soportar el peso y, al tiempo, proporcionar estabilidad en caso de terremoto.

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Las plataformas o maceteros están dispuestos de tal forma que crean terrazas en diferentes capas, espacios interiores y jardines flotantes, lo que transmite la sensación de que los árboles están flotando en el aire.

Durante dos años Heartherwick Studio ha centrado sus investigaciones en el diseño de esas columnas de hormigón y en la selección de las especies de árboles, con un origen local y gran resistencia a la altura, el viento y a las variaciones de temperatura, así como de las plantas. El 60% de los árboles son de hoja perenne, con lo que permitirá que la nueva montaña presente siempre un aspecto verde y frondoso pero, al mismo tiempo, que las diferentes estaciones también se reflejen en aquellos ejemplares de hoja caduca.

El proyecto no solo consiste en cubrir un edificio con una plantación de árboles, ya que también recoge la continuidad de la elevación hasta la orilla del río con la creación de un nuevo parque púbico y una pasarela. Así será, por lo menos en uno de los proyectos, ya que el edificio situado en el lado sur, tendrá un lateral desnudo, dejando al descubierto la arquitectura propia de la construcción. Pero Heartherwick no iba a dejar pasar una oportunidad así y su propuesta es cubrirla con vallas publicitarias, pinturas originales y grafitis realizados por artistas cotizados nacional e internacionalmente.

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La segunda fase del proyecto, que incluye un atorre de 100 metros de altura, no se completará hasta 2024 pero para entonces el plan llamado 1000 Trees habrá cambiado para siempre el paisaje de Shanghái.

Desde agosto de este año, gracias a grandes columnas de hormigón con enormes maceteros en su parte superior, Shanghai tendrá dos lomas verdes que cambiarán su aspecto y ayudará a mejorar su relación con el medio ambiente.