Ahora que hemos dejado atrás los días de calor y que necesites un empujón ante los primeros virus y cambios bruscos de temperatura, es el momento perfecto para añadir a tus sesiones de gimnasio tu buen cuarto de hora de desconexión a altas temperaturas. 

 

Puede retrasar la mortalidad

Una universidad finlandesa condujo un estudio que monitoreó durante 20 años a 2.300 hombres que fueron sometidos a sesiones de 15 minutos de sauna a 79 grados. Los resultados fueron reveladores: un 49% de los que la practicaban una vez a la semana fallecieron en ese periodo, comparado con el 38% de los que lo hacían dos veces a la semana y un 31% de los que lo hacían cada día. Y es que esta práctica ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales. Pero las conclusiones van más allá, y es que los científicos apuntaron al espíritu comunal que se vive en ellas y su componente meditativo y relajante. 

 

Fortalece el sistema inmune

Otoño suele ser el mejor momento para iniciar las sesiones de sauna porque empieza el frío y, sobre todo, porque con los cambios de tiempo es más fácil que te bajen las defensas. Por eso, una buena sesión a alta temperatura es ideal para fortalecer el sistema inmune ya que ayudan a producir glóbulos blancos que ayudarán a tu cuerpo a luchar con infecciones y otras enfermedades. De hecho, aunque las contraigas te recuperarás mucho más rápido de ellas. 

 

Te hacen parecer más joven

Acostumbramos a pensar en términos de músculos y grasa corporal para mejorar nuestro aspecto, pero a menudo la piel suele ser la gran olvidada. Las saunas se han convertido en el mejor espacio para ejercitar tu piel, por loco que suene eso. Con el paso de los años, empezamos a acumular células muertas en nuestros poros, y unas pocas sesiones ayudarán a mejorar la circulación sanguínea y el crecimiento de nueva piel que sustituya a la anterior. 

 

Es el complemento perfecto para el gimnasio

Y no solo porque es mejor descansar tras una sesión de gimnasio en una sauna que mirando el móvil tumbado en el sofá, sino porque ayuda a eliminar toxinas y, más importante, mejora el rendimiento tanto en el levantamiento de pesas como en los ejercicios aeróbicos. En el primer caso, porque dispara la hormona de crecimiento muscular y porque libera proteínas de choque térmico. Y el segundo está incluso avalado por estudios que dicen que apenas dos sesiones semanales de sauna de media hora mejoran en un 32% el tiempo de carrera hasta la fatiga.

/ CORDON

 

Ayuda a adelgazar (indirectamente)

Uno de los mitos más extendidos de la sauna es que ayuda a adelgazar. Esto es una verdad a medias. Es cierto que si te pesas justo después de una sesión la báscula te dará una buena noticia, pero en realidad solo has perdido agua que recuperarás posteriormente con hidratación. Lo que sí ayuda es a eliminar toxinas, elevar el metabolismo y mejorando la sensibilidad a la insulina. Machácate en el gimnasio, compleméntalo con una dieta equilibrada y suma sesiones de sauna y los resultados serán inmejorables. 

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