Parece que fue ayer, pero la Ley de Espacios sin Humo se promulgó en diciembre de 2005, y el presidente del gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero la extendió en 2010. Con su entrada en vigor, se inició una guerra al tabaco sin precedentes en nuestro país. Hasta entonces era frecuente y aceptado como normal fumar en ascensores, estaciones de metro e incluso en lugares como hospitales o colegios, por no hablar de bares y salas de fiesta, siempre entre los más humeantes de la Unión Europea.

Muchos recordamos como estampas cotidianas la visita a consultas de médicos que tenían el cenicero lleno o las horas de ocio en bares con un ambiente irrespirable. Y todos recordamos también lo frecuentes que resultaban las películas en las que los actores fumaban como carreteros, contribuyendo no solo a normalizar, sino también a sensualidad y contribuir a que resultase atractivo y elegante el consumo de tabaco.

 

Grandes mitos de Hollywood envueltos en humo

No hay nada tan cautivador en una película en blanco y negro como el humo del tabaco. Muchos actores protagonizaban sus mejores papeles con un cigarrillo en la mano. Estaba bien visto. Era cool. De hecho, muchos espectadores se engancharon a este hábito porque su estrella favorita fumaba. O se aficionaban una marca determinada porque la habían visto en la gran pantalla.

Es difícil encontrar películas anteriores a los años 90 en las que el tabaco no juegue un rol importante. De hecho, las películas y series contemporáneas, muchos más recatadas en este aspecto, siguen recurriendo al tabaco cuando quieren recrear de manera fidedigna el ambiente de estas épocas. Por ejemplo, en la serie Mindhunter, ambientada a finales de los años 70, al agente del FBI, Bill Tench, genialmente interpretado por el actor neoyorquino Holt McCallany, no se le cae el cigarro de las manos y enciende uno tras otro en cualquier lugar, en cualquier momento. Pero no es el único caso, hay muchas otras estrellas del celuloide que por su forma de fumar se convirtieron, en su día, en sex symbols. Hoy ya no lo serían:

 

1 Humphrey Bogart

IFA Film

Nadie fumaba como él. Siempre con un cigarrillo encendido en la boca o en las manos. Echando humo podía mostrarse sarcástico, galante, engatusador o decepcionado. En casi todas las escenas de El sueño eterno, El halcón maltés, Casablanca, Cayo Largo y muchas otras, aparecía fumando. ¡Qué estilo!, ¡Cómo encendía sus cigarros o los de su compañera en tantas ocasiones Lauren Bacall! Se convirtió en el prototipo de fumador, una afición que también seguía tras las cámaras. Su peligrosa adicción terminó cuando falleció víctima un cáncer de esófago a los 57 años.

 

2 Steve McQueen

 

Rue des Archives

Hay una imagen icónica de este actor huyendo de los nazis en La Gran Evasión, volando sobre las alambradas en su mítica Triumph Boneville. Por cierto, la misma moto que utilizó, enfundado en cuero negro, otro gran ídolo de la pantalla -y también gran fumador-, Marlon Brando, en la película Salvaje. La gran pasión de McQueen eran las carreras de coches y su vicio era el tabaco. Como el de Marlon. Ambos hicieron del gesto de fumar algo sofisticado, sexy… A Steve, a los 48 años, le detectaron un cáncer de pulmón que acabó con su vida a los cincuenta. Brando, algo más comedido, también pagó un tardío pero caro tributo ya que falleció a los 80 de una fibrosis pulmonar.

 

3 Marcello Mastroianni

El galán italiano fue el último actor que fumó en una película de Federico Fellini, ya que el genial director consideraba que esta costumbre era un mal recurso cinematográfico, una muletilla para que el protagonista expresase reflexión, naturalidad o distancia. Eso ocurrió en el film Ocho y medio y estaba justificado, ya que Mastroianni interpretaba a un director de cine en plena crisis creativa. Debido al enorme estilo con el que hacía cualquier cosa, fumar se convertía en una ceremonia, en un acto de distinción, especialmente en las escenas rodadas en la Vía Veneto de Roma para el film La Dolce Vita.

 

4 Jean-Paul Belmondo

Rue des Archives

Un actor francés con aspecto de boxeador, deporte que practicó en su juventud, convertido en sex symbol. Fue un gran seductor a pesar de su apodo: el hombre más feo del cine francés. Un tipo duro que interpretaba personajes de los bajos fondos, ya fuera en películas de acción o de humor. Su papel principal, sin embargo, fue en una de las películas más prestigiosas del cine francés, Al final de la escapada (À bout de soufflé), de 1959 y dirigida por Jean-Luc Godard. En ella, aparecía en muchas escenas con un cigarro en la boca. Hay montones de fotografías suyas fumando, una costumbre que no parece haberle afectado demasiado dado que ya sobrepasa los 86 años.

 

5 Jon Hamm

Es el actor estadounidense que interpreta al publicista y director creativo, fumador y bebedor, Don Drapper en la serie Mad Men. Eran los albores de los años 60 y en esa época las marcas de cigarrillos invertían millones de dólares en campañas publicitarias. Fumar, entonces, no era (aparentemente) peligroso. La serie destaca por su ambientación y también por su distinción y su estética. Visto con el prisma actual, resulta muy chocante que todos fuman sin parar, incluso las mujeres embarazadas, en la oficina, en los bares… Hamm tuvo que retomar un hábito que había dejado atrás hacía más de 20 años. Eso sí, los cigarrillos que los actores fumaron durante las siete temporadas, 92 capítulos, que duró la serie no eran reales, ya que estaban hechos con una mezcla de hierbas y no contenían nicotina, aunque no eran inofensivos del todo. Fuera tabaco o no lo que ardía entre sus dedos, el personaje de Drapper es un sex symbol fumador, aunque huela a tabaco.