Desde la muerte de David Bowie hace tres años, la producción de casi cualquier cosa que tenga que ver con su persona se ha multiplicado hasta límites (si es que los hay) demenciales. Reedición de discos, reflotamiento de canciones nunca publicadas o largamente soterradas, muñecos a escala, camisetas, pósters, la resurrección de Nomad Soul, ese videojuego loquísimo de los noventa protagonizado por el músico, biografías... Y documentales. Pero hagamos un alto en esto último. ¿Ya se había contado todo sobre el 'duque' londinense? Pues hete aquí que no. Todo lo que concierne a David Bowie antes de ser David Bowie, esto es, su proceloso camino hacia el éxito, solo se había tocado de soslayo. El documental (acertadamente llamado) Finding Fame muestra sus años de formación y aprendizaje, desde sus primeros pinitos en 1962 en bodas y encuentros escultistas hasta 1973, cuando escenificó en directo la muerte de Ziggy Stardust.

Una época por la que otros documentales pasan de puntillas. En esta producción de la BBC, vemos a un Bowie trabajando a destajo para abrirse paso en el mundo de la música y compitiendo con los mismísimos The Beatles, cómo hace y deshace bandas y se embarca una larga lista de ensayos y errores que le acaban llevando a la cima. Su temprano paso por varios grupos mods que no consiguieron el hit soñado, los vaivenes de su carrera ya en solitario con influencias del folk, la commedia dellarte, la mímica, la fiebre psicodélica y el music hall, su consolidación en 1969 con Space Oddity.

"Todo se relata aquí de forma ágil y ordenada a partir de material de archivo (parte de él inédito), entrevistas con músicos, artistas y parejas sentimentales que se cruzaron en su vida durante esos años, así como la propia voz en off de Bowie. Además, a partir de su fría y oscura vida familiar, también aventura una lectura psicológica del genio de Brixton que ya de adolescente era todo ambición", exlican los responsable de In-Edit. El festival de internacional de documentales con temática melómana, que lleva años celebrándose a caballo entre Barcelona y Madrid. En la Ciudad Condal, del 24 de octubre al 3 de noviembre. Y en la capital, empieza cuatro días más tarde y termina el mismo día.

Su programación, como en sus pasadas ediciones, es irresistiblemente jugosa para cualquier melómano, de lo más internacional a lo más local. PJ Harvey: A Dog Called Money, es un testimonio visual del proceso creativo del álbum The Hope Six Demolition Project (2016) de la rockera inglesa. De Afganistán, Kosovo y los guetos de Washington DC al sótano londinense en el que el público pudo presenciar su grabación.  

VVV (Trippin'you),   explora las interioridades del novel trío madrileño de electrónica oscura que da nombre al documental, y a la vez habla con propiedad del desencanto, de la rabia y de las inquietudes de los jóvenes que rondan la treintena. También se podrá asistir a medio siglo de historia del mítico grupo de Texas ZZ Top, condensado en una película que desentraña los secretos del sonido, de la mística y de la icónica imagen del trío que convirtió el blues en la más rotunda música de fiesta. Y The Rise Of The Synths es una historia coral del synthwave, corriente electrónica subterránea inspirada en las BSO y en el imaginario de los 80 que, gracias a Drive y Stranger Things, ha permeado el mainstream y ha hecho que una generación de músicos sienta nostalgia por tiempos que no vivieron, en los que John Carpenter era poco menos que un dios.

Son solo una breve muestra de la rica programación de documentales que poblarán el In-Edit esta edición. Un festival de música y otro de cine, en uno. Porque para entender bien esos dos géneros artísticos, hay que saber mirarlos desde todas las perspectivas posibles. Y si es en una sala de cine, mejor que mejor.