Cada vez es más frecuente que centros de spa y wellness ofrezcan la posibilidad de someterse a sesiones de oxigenoterapia, una opción terapéutica que hasta hace muy poco se empleaba casi exclusivamente como tratamiento de choque en caso de hipoxia y demás afecciones respiratorias pero que hoy se asocia también a la prevención y al bienestar. En concreto, cada vez está resultando más demandada la oxigenoterapia facial, que en esencia consiste en aportar a la piel una dosis extra de oxígeno para estimular la microcirculación y contribuir a la eliminación de radicales libres, dos detalles con un probado efecto rejuvenecedor. Esta nueva tendencia es un importante incentivo para valorar hoy más que nunca la importancia del oxígeno, el elemento gaseoso sin el cual la vida no es ni siquiera concebible.

 

1 La importancia de un buen aire

El oxígeno entra en nuestro organismo a través de los glóbulos rojos y llega a todas las partes de nuestro cuerpo, reemplaza el dióxido de carbono y neutraliza las toxinas de las células. Uno de los órganos que más oxígeno consume es el cerebro, el cual, aunque sólo supone alrededor de un 2% del peso total de un ser humano, absorbe un 20% de este elemento. Precisamente por esto es tan importante para nuestra mente. Sin aire, la actividad cerebral cesa a muy pocos minutos, tres a lo sumo.

Normalmente en el aire que respiramos la proporción de oxigeno suele superar por muy poco el 20 %. El resto se compone mayoritariamente de nitrógeno, sobre un 78% y el resto, alrededor del 1%, de otros gases. En la ciudad, en donde la contaminación es mayor, estas magnitudes pueden variar y el oxígeno disminuye. Sin embargo, en el campo, en el ambiente más puro, tampoco va a aumentar demasiado y como mucho puede alcanzar el 25%. Del mismo modo, las cantidades también varían con la altura y por eso es mayor a nivel del mar mientras que en las cumbres se reduce.

Jill Wellington

 

2 El efecto regenerador de esa dosis extra de oxígeno

La oxigenoterapia es un tratamiento médico en el que se proporciona a una persona oxígeno en altas concentraciones para prevenir o tratar una deficiencia de sangre en la sangre, las células y otros tejidos del organismo. La llamada hipoxia. En el campo de la estética, se utiliza como tratamiento alternativo al botox para el estiramiento de la piel y a la mesoterapia para combatir la celulitis y los depósitos de grasa.

Con la oxigenoterapia se consigue la cantidad de oxígeno que respiramos durante un tiempo determinado es mucho mayor de la que habitualmente podemos encontrar en cualquier lugar. Prácticamente es de un cien por cien pero esa es otra cuestión, ya que se trata de una terapia curativa o que busca un determinado beneficio y que aporta múltiples beneficios. Por ejemplo, el oxígeno en una cantidad mayor es:

-  Regenerador: sirve para curar heridas, reparar cicatrizaciones defectuosas. Actúa beneficiosamente sobre el acné. Además retrasa el envejecimiento de la piel.

- Mejora los problemas respiratorios: muy indicado en insuficiencias, bronquitis, asma y minimiza los problemas derivados del tabaquismo. Pero ojo, no ayuda a dejar de fumar.

- Desinfecta: actúa destruyendo hongos, virus y bacterias, por lo que es muy eficaz para desinfectar quemaduras y heridas.

- Actúa sobre la circulación: recomendable para trastornos circulatorios, ataca la celulitis y tiene un efecto de drenaje.

- Refuerza el sistema inmunológico por lo que nos hace más resistentes a enfermedades corrientes como constipados, pequeñas infecciones, etc.

- Potencia la mente: favorece la concentración, refuerza la memoria, combate el estrés y mejora la calidad del sueño.

- Muy bueno para el aspecto físico ya que palía los efectos negativos de la contaminación sobre la epidermis y permite un mejor bronceado. Además hidrata y suaviza la piel y la hace parecer más brillante y luminosa.

Niek Verlaan

 

3 Eficacia contra el envejecimiento

El porcentaje de oxígeno en la piel a partir de los treinta años empieza a disminuir, lo que provoca una menor actividad celular y produce un mayor envejecimiento. Si a esto se une la contaminación, el estrés, la falta de sueño, una mala alimentación, el tabaco y el alcohol, el desgaste está asegurado. Es entonces cuando las terapias con oxígeno están más que recomendadas.

En nuestro país estas técnicas de belleza han entrado con fuerza hasta el punto de haberse convertido en una de las prácticas habituales en los centros de spa y wellness. Terapias con inhalaciones, masajes contra la celulitis, aromaterapia, cremas… Hay duchas faciales o cremas que también utilizan estrellas de Hollywood como Cameron Diaz o Gwyneth Paltrow, asi como mascarillas para inhalarlo durante cinco o siete minutos como mucho o aplicaciones a chorro de oxígeno frío a presión por la cara.

Con ellas se consigue un estímulo en la autoproducción de nuevas dosis de colágeno, ácido hialurónico y elastina, se acelera el metabolismo celular y se estimula la microcirculación sanguínea y linfática. El cutis de la cara vuelve a estar terso, con menos arrugas y menor flacidez; más joven, con menos bolsas y con la secreción sebácea regularizada, reducción de los poros y las machas se suavizan. En el resto del cuerpo se nota porque se endurece el cuerpo y reafirma los tejidos, hay mejor riego sanguíneo y con un mayor drenaje linfático. Aporta mayor elasticidad a las fibras musculares, reactiva el sistema inmunológico y tiene un efecto relajante.

Zulmaury Saavedra