Son malos tiempos para trabajar como experto en estudios de mercado. Especialmente, si se trata del automovilístico. Hasta hace bien poco, tener un enorme motor de ocho cilindros (y si son 12, mejor) bajo el capó era sinónimo de distinción. Hoy, esos enormes bloques empiezan a verse como algo atávico, rudo y ruidoso, y la movilidad eléctrica, más que aceptada, ya no es el nicho de unos pocos concienciados con el cambio climático. 

Un motor eléctrico, a día de hoy, empieza a verse también como un símbolo de refinamiento, no solo de responsabilidad medioambiental. Hagan la prueba: conduzcan una gran berlina con un potente motor de gasolina, y acto seguido, háganlo en un vehículo eléctrico. En este último apenas notarán el menor ruido o vibraciones. No olerá a petróleo. Y es tan limpio por sus cero emisiones, que podrían aparcarlo en el salón de su casa, como cualquier otro mueble. 

Muchas marcas, entre ellas Porsche, Ferrari o Rolls-Royce, a lo que había encumbrado su experiencia con los motores de gran cilindrada y muchos caballos, renegaban hasta hace no mucho de incluir en su gama modelos que se cargaran en un simple enchufe, en lugar de en un surtidor de las gasolinera de toda la vida. Los motivos eran que un coche eléctrico era un coche aburrido, incapaz de transmitir refinamiento ni sensaciones deportivas, y con escasa autonomía, insuficiente para viajar muchos kilómetros. 

A día de hoy, esas afirmaciones están muy lejos de la realidad. Porque el avance dentro de la movilidad eléctrica está siendo tal, que hoy encontramos este tipo de modelos en casi cualquier segmento que se nos pase por la cabeza: utilitarios, todoterrenos, monovolúmenes, berlinas... Y también en los coches de máximo lujo. Estos son algunos ejemplos de lo que está por venir. 

 

Rolls-Royce

Torsten Müller-Ötvös, CEO de la firma de automóviles de lujo por antonomasia, cedió a la evidencia el año pasado, y anunció que, en 2040, la marca británica solo tendría modelos eléctricos en su catálogo. 

Esto es un duro hachazo para los más puristas de Rolls-Royce, que llegó a la cúspide por sus poderosos motores de gasolina V12, de los que nunca confirmaba la potencia: "La suficiente", solía responder la marca. 

Por el momento, han concretado poco al respecto. Algunos medios especializados han informado de que podría haber una variante eléctrica de su mítico Phantom la próxima década. 

Mercedes-Maybach

La filial más lujosa de la marca de la estrella ya tiene un prototipo de lo que podría ser su apuesta eléctrica. Y ha decidido elevar el lujo al paroxismo: oro rosa y cuero noble en el interior, e incluso un sistema entre los asientos traseros para tener siempre el té caliente (no olvidemos que China es hoy uno de los principales mercados en vehículos de gama alta). Lo han planteado como un SUV, pero con las formas de una berlina, para acentuar aún más la distinción. 

Por el momento solo tienen una unidad en pruebas, que es algo así como un escaparate que muestra hasta dónde serán capaces de llegar. Anuncian que llevará cuatro motores eléctricos que rendirán 750 CV, y tendrá una autonomía de 500 kilómetros sin necesidad de enchufarse a la corriente. 

Porsche

Aquí ni hablamos de un futuro próximo, sino de un futuro inmediato: la mítica marca de Stuttgart ha anunciado que este mismo año, el Porsche Taycan, su primer modelo completamente eléctrico, estará rodando por nuestras carreteras. Desde la firma aseguran que será "el 911 entre los coches eléctricos". Esto es una buena noticia para los amantes de los deportivos, que desmontará hasta a los más escéptico. 

Y es que Porsche se está tomando muy en serio la movilidad eléctrica: hace poco anunció que ha reservado 6.000 millones de euros para invertir en desarrollos de coches movidos por baterías. 

Ferrari

Aquí haremos una excepción: porque la mítica marca italiana no ha anunciado un modelo totalmente eléctrico, sino híbrido enchufable. Pero tratándose de una firma que se ha hecho legendaria sus deportivos de raza, esto supone un viraje radical. El SF90 Stradale combina un motor eléctrico con un V8, y entre los dos rinden (atención) 1.000 CV. Pero la novedad para la marca no está ahí, sino en que será capaz de recorrer unos pocos kilómetros con cero emisiones. 

Thunder Power

Tras este nombre algo pomposo se encuentra una joven compañía china dispuesta a plantar cara a la mismísima Tesla en el mercado mundial, y eso incluye el nuestro. Su motor rinde más de 400 CV y promete una autonomía récord cercana a los 700 kilómetros. Por dentro, no encontrarás botones. Todo se maneja a través de pantallas táctiles y con la voz. Y los acabados tienen poco que envidiar a las mejores berlinas alemanas. 

Tesla

Sería injusto no incluir aquí a la marca que inició esta revolución. Porque la compañía de Elon Musk no solo demostró hace una década que la movilidad eléctrica es perfectamente posible, sino que lo hizo, precisamente, con una berlina de lujo como el Tesla Model S. Su diseño era tan revolucionario en su momento, al igual que elegante, que después de estos años sigue viéndose perfectamente actual. Y aparte de ser uno de los coches más avanzados en lo que respecta a la conducción autónoma, ha sido todo un éxito de ventas. Entre quienes pueden permitírselo, claro está.