¿Qué tienen en común cócteles tan rabiosamente estivales como el daiquiri, el mojito, la piña colada o el Dark ‘N’ Stormy? Pues que todos incluyen ron entre sus ingredientes esenciales. Y es que, sea en cóctel, solo o en combinado, el ron se impone cada verano como la bebida espirituosa más popular. Pero hay rones y rones, y, sin duda, el ron más ron, es el ron jamaicano.

Pero, ¿por qué el mejor ron es el jamaicano? Hagamos un poco de historia. Todo empezó con Cristobal Colón, que, en 1494, introdujo la caña de azúcar en Jamaica, una sustancia sin la cual sería imposible hacer ron. Muchos años después, en 1655, cuando los británicos tomaron posesión de la isla, llevaron con ellos el sistema para destilar y fabricar ron. Allí, gracias a las cañas y a los esclavos, consiguieron hacer el mejor ron del universo. 

Como dice KK Hall, director global del Campari Group, casa que distribuye el ron de Appleton Estate a nivel mundial, “cuando la esclavitud fue abolida en Jamaica, allá por la década de 1830, aquello supuso un verdadero impacto para el ron, pues eran los esclavos los que de verdad sabían destilarlo”. Es por ello que, a partir de finales del siglo XVIII, la producción de ron jamaicano disminuyó de forma drástica.

 

Caída y auge del ron jamaicano

Si en 1893 había en la isla unas 148 destilerías, a mediados del siglo XX solo quedaban 25. En la actualidad, solo sobreviven cuatro: Hampden Estate, Appleton Estate, Worthy Park Estate y National Rums of Jamaica. Y, paradójicamente, la cantidad y la variedad de su producción se ha multiplicado: Jamaica hace ron como para llenar 20 piscinas olímpicas cada año, y lo exporta a 70 países de los cinco continentes.

El secreto del ron jamaicano está en su fermentación, que desde el siglo XVII se hace de forma artesanal. Las cañas de azúcar se cosechan a mano, se cortan y se trituran, para extraer bien su jugo y fermentarlas, transformando así el azúcar en alcohol. Posteriormente, se destila en pequeños alambiques y se envejece en barricas de roble, a veces durante décadas. Ningún producto sintético es utilizado en su fabricación, y su destilado tiene más que ver con el de los vinos de reserva o los whiskies de alta gama que con el de un ron al uso.

¿Cuál es la mejor forma de beber el ron jamaicano? Es una buena pregunta que contesta Ian Burrell, creador del UK RumFest, primer festival internacional del ron: “Siempre digo que tu primera experiencia con el ron debe ser pura. Es decir, que aconsejo que lo paladees a pelo, sin mezcla alguna. Es la única manera de apreciar correctamente su sabor”, sentencia el experto.

 

Catando los mejores rones del mundo

A continuación, y siguiendo el sabio consejo del experto Ian Burrell, cataremos cuatro de los mejores rones de la exótica isla. Beban sin moderación, siempre y cuando el ron sea jamaicano.

 

1 Wray & Nephew White Overproof Rum, de Appleton Estate

Michael Mish Sukharev

Considerado “el rey de los rones”,  y conocido cariñosamente en la isla como “tío Wray”, se trata de un ron blanco que se añeja y se pule al máximo, filtrándolo muy cuidadosamente. Es, pues, un trago suave, delicado y delicioso que, pese a sus 63 grados, se bebe como agua. Por algo Appleton es la destilería más antigua de la isla.

 

2 Pure Single Rum 46% ABV, de Hampden Estate

Este poderosísimo ron está envejecido durante siete años en el clima jamaicano, lo que equivale a unos 25 años en clima europeo. El resultado es un trago fuerte y picante, con notas afrutadas y final largo, que brilla tanto en cóctel como seco. Creado en Hampden, mejor destilería del mundo según los expertos.

 

3 Rum-Bar White Overproof Rum, de Worthy Park Estate

En la destilería jamaicana de Worthy Park cosechan caña de azúcar, producen melaza y destilan, envejecen y embotellan ron… desde 1720. Y se nota. Este Rum-Bar Overproof se logra con una mezcla de tres rones blancos destilados en alambique de cobre. En su dulce sabor hay notas de plátano y de frutas tropicales.

 

4 Old Rare Blend de 12 años, de Appleton Estate

 Más que un ron, una obra maestra del arte etílico. Los raros y dorados espirituosos que componen este increíble trago, han sido seleccionados a mano y envejecidos durante un mínimo de 12 años. Así han logrado ese rico matiz de caoba, ese carácter confiado de madera y ese sabor suave y a la vez robusto. Crea adicción.