Lo que no hace mucho se conocía como "tomar baños de sol" es una costumbre potencialmente beneficiosa tanto para el cuerpo como para la mente. Pocos sitios reúnen tantas cualidades como una playa: agua, sol, aire, sales, arena, iodo, algas… Se trata, en efecto, de una especie de spa natural al que habría que añadir además un horizonte despejado, espacio para practicar ejercicio al aire libre, un ambiente relajado y, según las circunstancias, una tranquilidad que induce a la desconexión y las actitudes contemplativas.

El mar es fuente de salud, de belleza, de reposo, de vitalidad. Sus efectos, que empiezan a notarse a partir de más o menos el tercer día de playa, pueden conservarse entre seis y 12 meses. Justo lo que se necesita hasta las siguientes vacaciones.

Como decíamos, ir a la playa no es solo broncearse y desconectar, también es una forma simple y cómoda de obtener notables beneficios para la salud y de recargar las pilas de cara al invierno. Según señalan los expertos, hasta un 80% de los recursos marinos están sin explotar, lo que convierte al mar en el futuro proveedor de nuestra farmacia. En fin, que es mucho lo que ofrece esta rutina de ocio estupenda y al alcance de todos.

 

1 Las virtudes del agua salada

- Por su composición, el agua de mar ofrece considerables ventajas en comparación con la dulce. Su sabor característico procede de una alta concentración de sales minerales en disolución como yodo, cloro, zinc, sodio, potasio, magnesio o calcio, así como oligoelementos muy positivos para nuestro cuerpo. En total, alrededor de 85 elementos esenciales necesarios para el metabolismo y que habitualmente no están presentes en nuestra dieta diaria, además de otras vitaminas y microorganismos.

- Además, cuida la piel, ya que al margen de su acción antialérgica en general, el magnesio, actúa como antioxidante y reduce su envejecimiento. A su vez, el iodo la convierte en desinfectante y antibiótica, lo que favorece la cicatrización y ayuda a solucionar problemas cutáneos como la psoriasis.

- Actúa como antialérgico del aparato respiratorio, cura catarros, reduce la tos crónica, mejora las dolencias pulmonares y además oxigena las células. 

- Gracias a la presencia de calcio y magnesio, es muy útil para personas con problemas de tiroides y de osteoporosis, ya que fija el calcio.

- Los baños en el agua de mar mejoran el tono muscular y reducen el dolor a aquellos que sufren artrosis u otra enfermedad reumática. Nadar o el simple hecho de flotar favorecen la relajación de los músculos. El yodo ayuda a recuperar ciertas lesiones y en el caso del aparato locomotor, el simple hecho de caminar por el agua, con menos peso y una mayor resistencia, se convierte en una excelente terapia.

- El magnesio no solo refuerza el sistema inmunológico sino que además ayuda a calmar la ansiedad y el estrés, por lo que es muy recomendable para pacientes con depresión, nerviosismo o tensión emocional,

- Nadar y, sobre todo, sumergirse beneficia el retorno venoso y por tanto un buen drenaje linfático. La temperatura del agua también actúa sobre el sistema vascular y alivia problemas de circulación y combate la celulitis y previene la aparición de varices.

- Para sacarle más partido al contacto con el agua de mar, vale la pena, si es posible, alternar corrientes de agua fría y templada para obtener así un buen masaje tonificante. Y gratuito. También es recomendable no secarse de inmediato, sino más bien dejar que la piel absorba durante unos minutos (alrededor de 20 sería lo ideal) las propiedades del agua de mar. La última hora de la tarde es la más recomendable para darse un buen baño, ya que el mar ha ido absorbiendo el calor diurno y esto potencia la permeabilidad de la piel.

 

2 Las propiedades terapéuticas de un baño de sol

- Aunque el sol es fuente de vida, cada día es mayor su intensidad y las radiaciones ultravioleta, que en principio son positivas, deben tomarse con mucha precaución. Así pues, hay que tomar el sol, pero siempre de manera prudente y limitando la duración de las exposiciones, ya que sus potenciales efectos nocivos sobre la piel en caso de exceso superan con creces sus beneficios. Por tanto, hay que acostumbrar la piel de manera paulatina. Ve poco a poco con sesiones cortas que vayan aumentando progresivamente. Y lo mismo en cuanto a la superficie corporal. 

- Ve despacio, es mucho mejor estar pequeños ratitos al sol que una exposición prolongada. 

- Bebe mucha agua y usa siempre protección. Tanto antes con cremas solares como después con una buena loción hidratante.

- Los baños de sol combaten el insomnio.

- Son buenos para cicatrizar heridas y actúan favorablemente sobre algunos problemas de piel.

- El sol se encarga de sintetizar la vitamina D a través de la piel y fija el calcio en los huesos y es muy recomendable para la osteoporosis.

- Son recomendables como terapia auxiliar o de refuerzo en caso de trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión.

- Tumbarse al sol es, de por sí, una práctica muy relajante, ya que despeja la mente.

- Si se puede elegir, es preferible el sol de primavera y los primeros días del verano y ya entrado el otoño. Nunca se debe tomar al mediodía y la mejor hora es por la mañana temprano. No olvides protegerte y cuidar tu piel.

 

3 Las virtudes de la brisa marina

Todo el mundo siente su impacto nada más acercarse a la orilla y por una desconocida razón todos cerramos los ojos y respiramos profundamente. En ese momento nos inunda ese inconfundible olor a mar que tanto bien hace, ya sea por su efecto refrescante o por la sensación de calidez. Un aire que estimula el cuerpo y al mismo tiempo actúa como un sedante natural para nuestro espíritu. Un aire cargado de beneficios.

- Entre la presión atmosférica, la humedad y la pureza del aire, el cuerpo se relaja inmediatamente y por tanto calma el sistema nervioso.

- Baja la tensión arterial, especialmente si la temperatura se estabiliza entre 20 y 30 grados. El ritmo cardíaco es más lento y mejora la circulación periférica, por lo que es útil para personas con problemas cardiovasculares. 

- Desaparecen muchos dolores de cabeza ante la luminosidad y el bajo número de iones positivos que suele haber en sitios cerrados y con numerosos aparatos eléctricos y fibras sintéticas. Adiós tensión.

- La vista descansa al mirar hacia el horizonte y al mismo tiempo establece planos diferentes y se ejercita pasando de un punto cercano a uno lejano, de un libro a un barco que se mueve por lontananza.

- Limpia las vías respiratorias, ya que es aire puro y cargado de humedad. Es muy recomendable para personas con asma y alergias.

- Aumenta la capacidad pulmonar, mejora la ventilación y nuestra sangre eleva sus niveles de hematíes y hemoglobina.

- Su alto contenido en iodo convierte la brisa marina en un spray natural muy eficaz para la regulación del tiroides.

- Dado que la brisa marina produce ozono de manera natural, tiene propiedades antibióticas y bactericidas. Estimula las defensas del organismo.

- Oxigena la piel.

 

4 El contacto de la arena en los pies

Una alfombra natural cálida y suave llena de sales minerales, las mismas que contiene el agua de mar. Su tacto, al pasear, tumbarse o jugar con ella, nos devuelve a la tierra de la que procedemos. El contacto con ella está lleno de virtudes.

- Caminar por la arena relaja los músculos, fortalece los tobillos –con lo que se previenen esguinces y torceduras- y libera los pies hacia una pisada más natural, libre de la forma artificial del calzado.

- Previene y alivia problemas musculares, articulares y óseos.

- Ejercita de forma natural y suave las rodillas y las caderas.

- Regenera la piel de la planta del pie, habituada a estar encerrada entre calcetines y zapatos.

- Pasear por la orilla atenúa el insomnio y sus síntomas.

- Recorrer una playa de punta a punta tonifica el organismo, tanto por el contacto con el mar, como por respirar la brisa marina, como por el ejercicio al aire libre y en un entorno poco habitual.

- Se tonifican piernas y muslos, se endurecen los glúteos y se activa la circulación. Los vasos sanguíneos se contraen y desaparecen casi de forma instantánea los dolores musculares y el cansancio.

- Un paseo por la orilla húmeda de unos 30 minutos, a paso ligero y con el mar bañando ocasionalmente tobillos y pantorrillas es un ejercicio perfecto. La arena también permite practicar otros deportes, petanca, pala, voleibol, fútbol…

- Los baños de arena son muy beneficiosos. De hecho se ofrecen en muchos establecimientos tipo spa, ya que además de relajantes, ceden muchos de sus elementos al organismo. Un buen baño puede durar entre 10 y 20 minutos. 

- Frota suavemente la arena contra la piel y de esta forma obtendrás un `peeling´ natural.

 

5 Las benditas algas

Muchos de los nutrientes que produce el agua de mar son absorbidos por las algas, que los concentran hasta alcanzar 500 veces esos elementos esenciales. Al entrar en contacto con la piel, transfieren muchas de sus propiedades al ser humano. Son muy beneficiosas, ya que dependiendo de su variedad, tonifican, oxigenan las células, reafirman, drenan, nutren la piel, etcétera. Está comprobado que tienen propiedades anticancerígenas, antioxidantes, relajantes, regeneradoras, efectos antibióticos… Aprovecha tus baños y tus paseos por la arena para estar en contacto con ellas.