1 ¿Cuál es su origen?

Están presentes de forma natural en nuestra piel. “Son el componente fundamental de la matriz extracelular de la piel junto con el colágeno, la elastina y el ácido hialurónico”, explica Gina Puig, directora de I+D del laboratorio MartiDerm, que añade que, químicamente, son polisacáridos unidos a proteínas que ocupan los espacios intercelulares actuando como sustancia de relleno. En definitiva, contribuyen a la estructura de la piel, aportan hidratación y tienen un papel asociativo (establecen uniones con otras moléculas como el colágeno o el ácido hialurónico). “Por lo tanto, son elementos clave para mantener la firmeza y las propiedades mecánicas de la piel”, explica Gina Puig.  

 

2 ¿De dónde proceden los que encontramos en los cosméticos?

Los hay de procedencia animal o vegetal. Los que utilizan los Laboratorios Bebé, por ejemplo, proceden del cartílago nasal del salmón: “Es importante mencionar que en su obtención no se maltrata ni experimenta con animales tal y como indica la normativa europea”, apunta Patricia Castro, farmacéutica y responsable de formación de producto de los citado laboratorios. En los últimos años, la mayoría de las marcas ha optado por los proteoglicanos de origen vegetal, normalmente extraído de la proteína de soja.

 

3 ¿En qué consiste su acción sobre sobre la piel?

Reafirmante, de relleno, regeneradora, antiinflamatoria, superhidratante, antioxidante… “Se ha demostrado que la aplicación de proteoglicanos sobre la piel, reduce el envejecimiento prematuro inducido por los rayos UV, ya que es capaz de proteger el colágeno cutáneo. Además, debido a su estructura molecular es capaz de captar moléculas de agua contribuyendo a la hidratación de la piel”, explica Gina Puig.

 

4 ¿Cuáles son sus beneficios tanto inmediatos como a largo plazo?

“Desde las primeras aplicaciones se percibe una piel más tersa, firme y elástica. Pero es a partir de los 28 días de uso (con aplicación mañana y noche) cuando la reducción de los signos de la edad son realmente visibles”, apunta Patricia Castro.

 

5 ¿Cómo interactúan con otros principios activos?

No es raro encontrarlos en el mercado combinados con Vitamina C, para aumentar la síntesis  de colágeno y conseguir efectos antioxidantes, o con agente hidratantes para potenciar este efecto o antiarrugas para completar su acción antiedad.

 

6 ¿Son una cura o más bien una prevención?

Ambos. Se puede incorporar en la rutina diaria para prevenir los signos de la edad, pero también es eficaz cuando estos ya se han manifestado: “Los proteoglicanos han demostrado una reducción en la flaccidez de la piel y una reversión de la profundidad de las arrugas”, afirman desde MartiDerm. 

 

7 ¿Cómo hay que aplicarlos?

En Laboratorios Babé, recomiendan hacerlo dos veces al día, mañana y noche. Si no fuera posible, apuestan por la aplicación nocturna que es “cuando se produce principalmente la renovación y reparación de la piel”, advierten, y aconsejan hacerlo con el rostro limpio y seco. Posteriormente se puede aplicar la crema de tratamiento habitual.

 

8 ¿En qué periodos del año resultan eficaces?

Es un activo que se puede emplear, y de hecho así se recomienda, los 365 días del año, ya que no es fotosensible y sus múltiples beneficios aconsejan introducirlo en la rutina diaria.

 

9 ¿Son aptos para todo tipo de piel?

Sí. Lo son incluso para las más sensibles. Los proteoglicanos constituyen “una opción ideal para el público masculino que busca una solución concentrada antiedad”, asegura Patricia Castro. Gina Puig recuerda no confundir piel grasa con piel deshidratada: “La presencia de sebo no quiere decir que la piel esté hidratada. La hidratación también es esencial para los tipos de piel más grasos y propensos a los poros abiertos. Sin la humedad, su piel comenzará a sobre producir el sebo para contrarrestar la sequedad, estirando los poros y haciendo la piel aún más grasa”, explica.

 

10 ¿Qué tienen que ver con los ultraglicanos?

Los ultraglicanos son una combinación de proteoglicanos y pre-proteoglicanos,  unos péptidos que estimulan la producción de proteoglicanos en la piel y aceleran la producción de ácido hialurónico, lo que proporciona una mayor hidratación a la piel.