Estaba cantado. Lo anunciábamos aquí y, una vez más, el futuro inmediato no ha tardado en hacerse presente. La nueva generación de televisores 8k está irrumpiendo con fuerza. La principal incógnita que se nos presenta es si vale la pena apuntarse a esta revolución tecnológica y cuáles pueden ser las ventajas de hacerlo.

 

1 ¿De qué manera supera al 4K?

Obviamente, la tecnología 8K cuenta con una mayor calidad y definición de imagen. Con los datos en la mano, la resolución es de 7.680 y 4.320 píxeles frente a los 3.840 x 2.160 de las teles 4K, lo que se traduce en 33 millones de píxeles frente a los escuetos 8 millones del pen´timo estándar. Si lo comparamos con un Blu-ray o con la alta definición más básica, supone 16 veces más píxeles, una auténtica monstruosidad. Además, el número de fotogramas o imágenes por segundo se duplica, lo que hace el visionado mucho más fluido y natural en sus movimientos. Es una calidad de imagen que solo puede rivalizar con el RAW y el uso de ópticas cinematográficas.

 

2 ¿Qué contenido ofrecen?

De momento, poco o nada, a menos que estés en Japón. Sí que es cierto que España vivió la semana pasada un acontecimiento pionero cuando el gran debate electoral a cuatro de Atresmedia de cara al 28-A fue grabado en 8K, disponible para los propietarios de televisores 8K a través de Vimeo. No hay precedentes de una retransmisión de este calibre a nivel mundial, y solo podríamos usar el ejemplo nipón para encontrar algo similar. Y es que ahí ya cuentan con un canal que emite toda su programación en 8K. Tiene sentido, porque se están preparando para que parte de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se transmitan a esa resolución.

 

 

3 ¿Qué están haciendo Netflix, Apple o Amazon?

La mayoría de las grandes plataformas de streaming no se han mojado del todo sobre la posibilidad de ofrecer contenido en 8K. Sí que es cierto que Samsung invitó a un directivo de Amazon durante la presentación de su televisor QLED en el CES, pero nadie promete nada. Una actitud conservadora que tiene todo el sentido, dado que Hollywood sigue trabajando en formato 4K y, de hecho, muy a menudo se conforma con el 2K. No parece que la producción de contenidos audiovisuales vaya a saltar al nuevo formato a muy corto plazo. Ahora mismo, la apuesta total es por el 4K, y así debería seguir siendo en los próximos dos o tres años.

 

4 ¿Cuánto cuestan?

La semana pasada Sony lanzó el televisor definitivo: experiencia IMAX, resolución 8K, sonido Dolby Atmos y 98 pulgadas. Es como si te llevasen la pantalla del Phenomena a tu casa. ¿El precio? Más de 60.000 euros. Claro que hay alternativas algo más baratas, pues la mayoría de ofertas del mercado están en torno a los 13.000 dólares (unos 11.600 euros), algo menos de lo que costaban inicialmente los televisiores 4K. Samsung y LG son ahora mismo tus mejores apuestas para quemar tu dinero locamente.

 

5 ¿Debo comprarlo ya?

A menos que seas un tecnófilo de primer orden o te sobre el dinero, tal vez sería recomendable que esperases. Ahora que los televisores 4K y Ultra HD empiezan a venderse a un precio algo más razonable, es el mejor momento de abandonar definitivamente el Blu-ray y dar un salto intermedio peo también bastante considerable en cuanto a calidad de imagen. Pero hasta que pasen unos años, los costes se reduzcan y crezca el contenido exclusivo en 8K, esta tecnología se nos antoja ahora mismo algo del todo futurista o el capricho de los fetihicistas de la tecnología punta.