Para muchos profanos, la palabra meditación hace pensaren algún tipo de ritual esotérico que practican gurús, sectas y santurrones secundados por sus fieles discípulos. Es cierto que las raíces de la meditación como técnica y como práctica cotidiana habría que buscarlas en Oriente, asociadas a tradiciones espirituales y religiosas como el budismo. Sin embargo, en la actualidad, este esfuerzo por poner la mente en orden e introducir algo de sosiego en el flujo de los pensamientos tiene incondicionales en todo el mundo.

El hecho de que la hayan practicado celebridades como Sting, el difunto Steve Jobs o gran cantidad de estrellas del cine, la música o el deporte ha contribuido sin duda a popularizar la meditación en el último par de décadas. Se han realizado numerosos estudios muy rigurosos y metódicos sobre las bondades de estas técnicas de relajación introspectiva.

Por ejemplo, en un trabajo que la Universidad de Wisconsin llevó a cabo durante casi tres lustros, en colaboración con otros veinte centros universitarios, se compararon los escáneres de cerebros de monjes de más de cien monasterios budistas que habían realizado miles y miles de horas de meditación. Tras el análisis de los resultados, se llegó a algunas interesantes conclusiones que hablaban de las numerosas ventajas que tenía su práctica.

 

Para el organismo

Meditar es provechoso para el cuerpo y su práctica habitual proporciona múltiples beneficios en diferentes órganos y el organismo en general. Entre los que estudios como el de la Universidad de Wisconsin consideran ampliamente contrastados destacamos estos:

- Alivia el estrés.

- Combate la ansiedad.

- Atenúa o reduce los indicios y síntomas superficiales de depresión.

- Reduce la tensión intelectual y relaja la mente.

- Disminuye la tensión muscular.

- Contribuye en la prevención del envejecimiento cerebral.

- Ayuda en la superación de adicciones.

- Combate el insomnio.

- Alivia el dolor.

- Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 

Beneficiosa para la mente

En cuanto al espíritu, la meditación también puede tener una influencia muy positiva. Aquellos que la realizan con regularidad, aseguran que les proporciona serenidad, calma, paz interior, claridad de ideas, una actitud más despierta y activa. Estos son algunos de sus beneficios:

- Mejora la estabilidad emocional.

- Aumenta el poder de concentración.

- Potencia la memoria y la agilidad mental.

- Aporta paz de espíritu.

- Ayuda a centrar y ordenar el pensamiento.

- Desarrolla la inteligencia emocional.

- Mejora las relaciones personales.

- Favorece el autoconocimiento.

- Activa diferentes zonas del cerebro, especialmente las relacionadas con los sentimientos de empatía, comprensión y solidaridad.

 

Los seis primeros pasos hacia una vida meditativa

Aunque suele decirse que existen tantas técnicas de meditación como gente que medita, todas ellas comparten una serie de principios básicos de sencillo cumplimiento. Tan solo hace falta un poco de tranquilidad, algo de tiempo y tener en cuenta estas pautas elementales:

- Busca un lugar tranquilo en el que nadie te moleste. Cierra los ojos y relájate.

- Inspira lenta y profundamente por la nariz. Mentalmente, vocaliza un sonido. El monosílabo 'OM' es muy utilizado en la tradición del hinduismo y el budismo, pero otras alternativas pueden servir.

- Suelta el aire lentamente, también por la nariz y esta vez repite en silencio otro que ayude la expulsión del aire, como `ba´, `mi´ o parecida

- Repite el proceso con lentitud. Mantente así durante al menos veinte minutos. Y recuerda tu fórmula al inspirar y la que has elegido para expirar.

- Si algo distrae, ya sean tus propios pensamientos, un ruido externo como el teléfono o simplemente una sensación de tu cuerpo, concéntrate y redirige tu atención hacia la respiración y las normas que te has impuesto: calma, sílabas mágicas, mirada hacia el interior…

- No acabes bruscamente. Al finalizar, permanece unos minutos con los ojos cerrados y toma conciencia de tu cuerpo, de tu situación. Aterriza con suavidad.