El té matcha o Maccha, es un té verde molido cuyo origen se remonta a la china del siglo X, durante el reinado de la dinastía Song. Unos años más tarde, un monje budista lo introdujo en Japón y pasó a formar parte de los rituales del budismo zen.

Con el paso de los años, gracias sobre todo a su creciente popularidad entre los monjes budistas, que lo consumían durante sus largas sesiones de meditación para estar concentrados, tranquilos y con una mayor claridad mental, el té matcha se fue extendiendo entre la sociedad japonesa. A partir del siglo XV, se convirtió en una costumbre muy extendida. Así, el té verde molido pasó a ser el que se empleaba en la ceremonia nipona del té, mientras que en China, por el contrario, se fue perdiendo su uso.

 

Cómo se obtiene

Matcha significa en japonés `té en polvo´ -aunque conviene destacar que no todo té molido o triturado es matcha- y se elabora a partir de una variedad muy específica de té verde. El proceso para obtener este tipo de té es muy delicado y empieza antes de que llegue la cosecha. En las semanas previas, se cubren las plantas con unas telas semitransparentes que actúan como protectores solares, retardan el  crecimiento del arbusto y favorecen el desarrollo de las hojas. Estas adquieren así un color más oscuro, mejoran su sabor, dotan a la infusión de una textura más delicada y aumentan su porcentaje de aminoácidos, lo que genera un té de sabor más dulce. Las hojas del té verde de alta calidad son recogidas a mano y pasadas por vapor para evitar su oxidación y, por tanto, la pérdida de su color.

En secaderos de amplias superficies planas se deja que la planta envejezca durante unos meses. En este tiempo de secado es cuando adquiere múltiples  matices y aromas. A ese producto seco, que se denomina tencha, se le quita el tallo y las venas y se muele y tritura hasta convertirlo en un fino polvo de color verde intenso. Es entonces cuando pasa a denominarse té matcha. Su sabor estará en función de sus aminoácidos y de su calidad, cuanto mayor sea ésta, más dulce e intenso sabrá.

 

 

Beneficios

Gracias a este proceso y a esta forma de presentarlo, el té matcha supera con creces los efectos beneficiosos del té verde, al que supera de manera muy nítida en propiedades antioxidantes y también en su valor nutricional. En una infusión de té verde sólo se obtiene una parte de sus bondades, ya que la mayoría se queda en la hoja con la que se elabora la infusión. Solo al mezclar el verde polvo con agua ingerimos todos sus componentes y conseguimos aprovechar totalmente su alto contenido en minerales, vitaminas, aminoácidos y antioxidantes.

Los diversos compuestos químicos de las hojas de té actúan sobre nuestro cuerpo y también sobre nuestra mente, generando importantes beneficios para la salud. Numerosos estudios realizados sobre las características de este tipo de té, como el realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra, ensalzan su capacidad de generar calor en el organismo a través de reacciones metabólicas y de promover la oxidación de las grasas. Es decir, favorece la pérdida de peso.

 

 

Un antioxidante poderoso

Una de sus mayores virtudes es su poder antioxidante, por lo que previene el envejecimiento y las enfermedades crónicas. También es rico en catequinas, otro tipo de antioxidantes que sirven para combatir los efectos del cáncer, prevenir algunas enfermedades, como la artritis, fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la resistencia física o quemar grasas. Igualmente sirve como relajante, mejora el ánimo y la concentración. Su alto contenido en un aminoácido conocido como L-teanina promueve la relajación y el bienestar. Otros estudios señalan que un aumento en el consumo de esta infusión está asociado con un menor deterioro cognitivo y con una clara mejora de la concentración.

En definitiva, el consumo de té matcha puede resultar muy saludable. De hecho, se atribuye a esta infusión que Japón sea uno de los países del mundo con una mayor tasa de longevidad.

 

UN LUJO NATURAL AL ALCANCE DE CUALQUIERA

En resumen, estas son algunas de sus principales propiedades:

- Refuerza el sistema inmunitario

- Previene el cáncer, la artritis y las infecciones.

- Regula la hipertensión

- Reduce el estrés

- Baja el nivel de azúcar en sangre

- Elimina los radicales libres

- Controla la diabetes

- Previene el Alzheimer

- Potencia la energía y la resistencia física

- Mejora la circulación de las arterias

- Elimina grasa y ayuda a bajar de peso

- Depura el organismo

- Aporta vitaminas A y C, proteínas, hierro y calcio

- Estimula la mente

- Beneficioso para el aspecto de la piel y el cabello

- Relaja

- Quita el hambre y la sed de forma rápida y natural.

- En algunas personas puede producir efectos secundarios debido a su alto contenida en cafeína. Si se padece algún trastorno cardíaco, renal o estomacal, su consumo debe evitarse o, al menos, consultarlo con el médico.

 

CÓMO PREPARARLO

- El té matcha no es como un té normal. Al ser granulado su aspecto es más bien el de un batido verde, opaco y más espeso. Su sabor si es similar al té verde normal, aunque más amargo y fuerte. Hay que acostumbrarse a él.

- Hay dos formas de prepararlo, una tradicional y otra más adaptada al ritmo de vida moderno. En la primera, basada en la ceremonia japonesa del té, se coloca el polvo de matcha (una o dos cucharaditas, entre 2 y 4 gramos)  en un bol al que se añade agua caliente (unos 60 ml) y se disuelve con un batidor –el original es de bambú y se llama chasen- hasta que adquiere  una consistencia espesa pero sin grumos y con espuma en la parte superior.

- El modo `moderno´ consiste en una mezcla más líquida, con media cucharada de aproximadamente 1 gramo y unos 100 ml de agua caliente. Se acerca más a cualquier otro tipo de té. También se puede optar por el más espeso pero recurriendo a una pequeña batidora o una mano enérgica. Adiós a la serenidad del ritual nipón.

- El precio del té matcha es bastante superior al de otras variedades de té y depende mucho de su calidad. Desde 6 o 7 euros por un paquete de cien gramos hasta 65 por esa misma cantidad. Eso sí, consumiéndolo todos los días, puede durar entre uno y dos meses.