Hace unos días, en el transcurso del Madrid Photo Fest, el especialista en fotografía submarina Carlos Villoch hizo una advertencia llamativa: "El mayor peligro para nosotros no son los tiburones. Son los plásticos". A poco que uno se pare a pensarlo, no es tan sorprendente. En Pacífico, ahora mismo, van a la deriva islas de residuos plásticos del tamaño de Francia, Italia y España juntas. Lo peor es que eso es lo que vemos en la superficie, y es una mínima parte.

En el fondo del mar, se acumulan cada día millones de toneladas. Organizaciones como Greenpeace advierten de que uno de cada seis peces del Mediterráneo tiene plásticos en su estómago, mientras que en el océano Pacífico, son nueve de cada 10. la biosfera marina muere por estas ingestas venenosas, o por quedarse enredada en nuestra basura, a un ritmo desmesurado. Nos quedamos cargando el mar, que produce más de la mitad del oxígeno que respiramos, y de él se alimentan miles de millones de personas. Cosas de la especia humana, tan empeñada en autoextinguirse. 

Urgen medidas urgentes. Por el momento, no parece que nuestros gobernantes estén haciendo mucho, especialmente, porque muchas veces ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo sobre la pertenencia de las aguas, o quién tiene algún tipo de responsabilidad sobre ellas. La esperanza está, por tanto, no tanto en el sector público, como en el privado. Y últimamente, especialmente, en el sector de la alta relojería. No vamos a decir a estas alturas que sus directores ejecutivos son seres altruistas decididos a salvar el medio ambiente, ni mucho menos que las marcas se han vuelto una suerte de ONG. De sobra es conocida la estrecha relación del ambiente náutico con los relojes de alto nivel. Y que salvar su medio, los océanos, es una manera de elevar su imagen.

Pero todo esto no empaña una realidad que puede acabar beneficiándonos a todos: las firmas relojeras tienen medios y recursos para llevar a cabo grandes acciones por la conservación marítima en el tiempo en que los poderes público se lo siguen pensando. Si eso les lleva a vender más relojes, bienvenido sea. Porque a cambio, le daremos un pequeño respiro al mar. 

Estas son algunas de las firmas relojeras que ya han tomado la iniciativa. 

Blancpain

La legendaria manufacturera de Swatch Group ha creado el programa Ocean Commitment con el objetivo de proteger los espacios oceánicos en peligro de desaparición por la acción humana. Desde 2014 ha cofinanciado 18 expediciones científicas que han logrado multiplicar por dos la superficie de zonas marítimas protegidas en todo el planeta, más de cuatro millones de kilómetros cuadrados. Una de sus últimas acciones, junto a la firma hotelera Oetker Collection, restauró el arrecife de coral de Fregate Private Island en las islas Seychelles. Blancpain ha lanzado además ediciones especiales con el fin de ayudar en su financiación y, de paso, convertir sus propietarios en parte activa del movimiento conservacionista.

Breitling

La organización Ocean Conservancy, entre otras iniciativas, organiza extensas batidas para limpiar playas de todo el mundo, y ha firmado un acuerdo de colaboración con Breitling: "Nuestros nuevos colaboradores, implicados de lleno en la labor de limpiar los océanos y playas, reflejan perfectamente nuestra pasión por el mar que, junto con la tierra y el aire, forman parte de nuestros pilares temáticos”, declaraba George Kern, CEO de la relojera, y sentenciaba: “La humanidad tenemos un compromiso con los océanos, que es un compromiso con la vida en la Tierra”.

La firma, organizó con Ocean Conservancy la primera batida playera en la costa malagueña, en la que participaron numerosos influencers de renombre nacional e internacional, para dar visibilidad mundial a la acción y, sobre todo, concienciar al mayor número de personas posible. "El problema global de basuras marinas está fuera de control. Es un tema desconocido, a pesar de que afecta a la fauna y los ecosistemas, a la economía, al turismo, al gasto público, a la seguridad en la navegación y, sobre todo, a la salud de los seres humanos", alertan desde la marca. 

Ocean Conservancy ha logrado convocar a más de medio millón de personas al año en mas de 100 países para las limpiezas masivas de playas.  Y tras su colaboración con la firma relojera, sus miembros esperan que sean muchas más. 

TAG Heuer

La firma suiza tiene como embajador al prestigioso biólogo marino y Director de Fotografía Submarina Manu San Félix. Junto a la Asociación Vellmarí, están inmersos en una campaña por la preservación del ecosistema mediterráneo.

"Este mar alberga praderas de posidonia oceánica, una especie endémica que conforma importantes zonas de producción de oxígeno, cría y refugio de especies animales siendo además filtradora, ayudando así a mantener las aguas del mar mediterráneo limpias y transparentes", explican desde la marca, y alertan: "Desde hace unos años, la posidonia se ve seriamente afectada debido al daño causado por la pesca de arrastre, el fondeo de embarcaciones, la urbanización de la costa.... En esta labor se encuentra inmerso Manu San Félix y la Asociación Vellmarí, trabajando por la salvaguardar estas praderas marinas".

Desde el año 2012, TAG Heuer se ha involucrado activamente en todos los proyectos de su embajador Manu San Félix, en su trabajo de concienciación medioambiental para destacar la importancia de la conservación de los fondos marinos.

Breguet

La firma suiza patrocina junto a Race for Water, una fundación para la preservación de los océanos, un programa a cinco años, Odyssey 2017-2021. "Breguet se comprometió a apoyar al barco pionero de Race for Water, que navega por los mares de todo el mundo, y a contribuir a la concienciación de los dirigentes políticos y del público en general, así como a la educación de las generaciones más jóvenes", explican desde la marca. 

La fundación Race for Water trabaja para ofrecer soluciones que protejan los océanos contra la contaminación plástica, "un auténtico desastre medioambiental a escala mundial", como alertan sus portavoces. Su investigación científica ha demostrado que no existen las “islas de plástico”, sino que hay micro-partículas de plástico a la deriva en el océano, mientras que en la superficie sólo se mantiene el 1%. La Fundación ha descubierto una tecnología capaz de transformar en energía, ya sea en gas o electricidad, los plásticos que se encuentran al final de su vida útil.