Muchas marcas generalistas lo intentaron en el pasado, y la mayoría de las veces, no les salió bien: desarrollar un modelo, o bien de lujo, o bien deportivo, e incluirlo en su gama. Y es que el público suele asociar a fuego lo que representa un emblema, y todo lo que lleva detrás. Por eso algunas han optado por otra fórmula. Pongamos como ejemplo a Toyota: la marca japonesa, desde su inicio, ha concebido coches para la mayoría, desde accesibles utilitarios urbanos hasta grandes berlinas de representación y todoterrenos. Pero cuando se planteó incluir coches de lujo en su oferta, tuvo una gran idea: lanzar otra marca, con otro nombre y otro logotipo: Lexus. Le salió tan bien la jugada, tanto, que en mercados clave como el asiático o el estadounidense, incluso superaron en ventas a otras marcas más asociadas históricamente con el concepto 'premium', como Mercedes o BMW.

Esto sucedía a finales de los ochenta, y después le siguieron Honda con su marca de lujo Acura, Nissan con Infiniti o, más recientemente, Hyundai con Genesis y Citroën con DS. La última en sumarse a esta tendencia ha sido Seat, si bien, ha seguido su propio camino: Cupra no solo es una nueva marca basada en el lujo, sino que añade otro atributo: deportividad. Estos modelos, además de contar con acabados y materiales mucho más exigentes de lo habitual, tendrán potentes motores y un comportamiento definitivamente dinámico.

El Cupra Ateca es el primero en llegar. Su aspecto SUV puede llevar a engaño, porque esconde a una auténtica fiera. Tiene un potente y elástico motor de 2,0 litros que rinde  300 caballos, tracción total, cambio DSG de 7 velocidades, llantas de 19 pulgadas, asientos deportivos y seis programas de selección electrónica de conducción.

Xavi Bonilla

La rueda detrás del cambio permite seleccionar entre los modos Normal, Sport, Individual, Snow, Off-Road y Cupra. O lo que es lo mismo: puedes realizar una conducción deportiva, confortable o incluso salir por pistas de tierra, fuera del asfalto.

Si lo ponemos en modo Sport, la dirección es rápida, precisa y directa. Los 300 caballos de este motor dos litros son de nota porque sencillamente empujan bien en cualquier zona del cuentavueltas. Desde abajo reacciona perfectamente, con muy poco tiempo de demora en la aceleración plena. Luego, en el medio de medidor, me atrevo a decir que es tan buena la respuesta o mejor por su capacidad de recuperación. Lo mismo sucede arriba, donde parece no desfallecer nunca.

Xavi Bonilla

En definitiva, la jugada de Seat ha sido arriesgada, porque los modelos planeados para su nueva marca no se limitan al mero lujo, como demuestra el Ateca. Veremos cómo les funciona esta apuesta, pero sin duda trae un soplo de aire fresco al cada vez más anquilosado panorama automovilístico.