La llegada de la primavera puede hacer que la piel, especialmente si es muy sensible, sufra. Entre las causas de este incremento del riesgo de erosión y deshidratación cutánea, destacan los cambios bruscos de temperaturas, el aumento gradual de horas de sol o las alergias típicas de esta época del año, que cada vez afectan a más personas debido a la alta contaminación. Este último factor viene gravado por el cambio climático, que provoca un aumento de las temperaturas y, con él, una alteración del ciclo de polinización de las plantas que comienza antes, dura más tiempo y es más intenso.

“A menudo la alergia al polen presenta rinitis y afectación de la mucosa ocular. En ocasiones aparecen reacciones en la piel, en forma de eczemas. En otros casos, no hay eczema sin embargo la piel pica”, explica Mercedes Abarquero, directora de formación de Vichy. “El aumento de las temperaturas hace que aparezca más grasa en la piel que, aunque la protege, también nos lleva a los típicos problemas de acné o eczemas en caso de alergias”, añade Joaquín Pinar, responsable en España de la firma cosmética suiza Wherteimar.

 

Medidas que hay que tomar de inmediato

En esta época del año se recomienda, para todos, reforzar la hidratación de rostro y cuerpo y fortalecer la barrera cutánea para así minimizar posibles brotes. Según datos de Eucerin https://www.eucerin.es, la piel seca tiene un 50% menos de urea que una piel normal y supone el 40% de las consultas dermatológicas. Por eso reponer los factores de hidratación natural (FHN) con cremas ricas en urea, ceramidas y otros lípidos, es clave en primavera. “También es primordial una correcta exfoliación una vez a la semana con productos con ácido glicólico o málico que eliminen las células muertas de la epidermis, sobre todo en pies, rodillas o codos”, recomienda Joaquín Pinar.

 En primavera, aumenta de manera muy notable la exposición solar y, por tanto, el riesgo de radiación: “La cantidad de ultravioleta A es constante durante todo el año, pero la UVB tiene su mayor tasa de incidencia en verano”, explica Mercedes Abarquero. Además, las temperaturas no son aún demasiado altas, y al no sentir tanto calor nos exponemos al sol con mayor despreocupación. “ Una fórmula sencilla para esta época es utilizar una hidratante con filtro solar de forma que, a la vez que cuido mi piel la protejo”, propone la formadora de Vichy.

 

Cuidados específicos

Si además tienes acné, rojeces o dermatitis, pequeñas molestias y afecciones cutáneas que tienden a recrudecerse en esta estación, hay que incrementar los cuidados y optar por soluciones específicas.

 

Piel grasa. Aquí la higiene es fundamental pero, “hay que utilizar un producto adecuado, que respete y ayude a mantener el equilibrio de la piel”, apunta Mercedes Abarquero, que recomienda limpiar la piel dos veces al día. Una hidratante específica para pieles grasas y un protector solar, “indispensable todo los días del año y más en primavera que la intensidad de la radiación UVB es mayor”, completarían la rutina de estas pieles . 

 

 Dermatitis atópica. Según una encuesta realizada por la Academia Europea de Dermatología y Venerología y un estudio de la Asociación Europea de Pacientes con Alergias y Enfermedades Respiratorias (EFA) la atopia afecta a un 30% de adultos y un 20% de niños. “El síntoma más importante es el prurito o picor”, destaca la doctora Cristina García Millán, del Grupo de Dermatología Pedro Jaén. Esto provoca el rascado, los síntomas empeoran y la patología, que se acentúa en épocas de estrés, se cronifica. Además de aplicar productos que calmen y traten la dermatitis atópica y de atacar los brotes con medicación, la doctora recomienda que las duchas sean de no más de cinco minutos, con agua tibia, nunca caliente y con jabones y aceites sin detergentes. También es muy recomendable hidratar la piel todos los días sin excepción, utilizar prendas de algodón, evitar los tejidos sintéticos y prescindir del suavizante en los lavados. Por último, la especialista aconseja huir de las temperaturas extremas, aunque apunta que una cierta exposición al sol puede ser beneficiosa, “siempre con protección solar y evitando las quemaduras”.

 

Rosácea. Hay varios tipos de rosácea, una afección cutánea bastante frecuente. En todos los casos se recomienda una limpieza suave, “sin aclarado, que permita eliminar la suciedad sin alterar la piel”, recomienda la experta de Vichy. Además resulta útil un tratamiento hidratante y calmante específico para las pieles con rojeces. Las rosáceas que presentan telangiectasias (capilares visibles), que “generalmente se exacerban con la exposición solar”, deben incluir un fotoprotector de índice elevado.

 

La alimentación también ayuda

“Una dieta saludable juega un rol fundamental en el control de los síntomas de las alergias”, asegura Pilar Vela, wealthy expert del hotel Royal Hideaway Sancti Petri, que recomienda tomar ciertos alimentos como los ricos en vitamina C. En concreto, propone el kiwi, las fresas o las frutas silvestres “gracias a su efecto antihistamínico”. Además, sugiere ingerirlos en forma de smoothie combinándolos con verduras de hojas verdes que aportarán también vitamina B.

Los alimentos ricos en Omega 3, como el pescado azul, las nueces o las semillas, también son recomendables para aliviar los síntomas de la alergia: “Contienen un efecto antiinflamatorio que previene la aparición del asma”, apunta Pilar Vela. Otro consejo para protegerse frente a este tipo de patologías es incluir en la dieta yogures y otras leches fermentadas que “ayudarán a regular la flora intestinal y nos defienden frente a los ataques externos”.