¿Quién no ha escuchado en al menos alguna ocasión términos como Asana, Om, Namasté, Chakras o Bandhas? Forman parte del vocabulario básico del yoga, una disciplina física y mental procedente de la India que también se practica en Occidente desde hace más de un siglo pero nunca ha estado ta de moda como ahora. Casi cualquier gimnasio ofrece ahora mismo sesiones de yoga y cada vez es más frecuente encontrar anuncios de talleres y clases divulgativas centradas en esta rica y muy contrastada tradición oriental.

La pregunta que muchos se hacen es si merece la pena. Y el caso es que numerosos expertos le reconocen, más allá de la tradición espiritual y religiosa con la que está íntimamente conectado un efecto beneficioso tanto para el cuerpo como la mente que hace que su práctica resulte recomendable.

Muchos de los que lo han probado dicen que el yoga puede producir una sensación de bienestar tal que puede resultar adictivo. En realidad, se trata de una técnica de meditación milenaria que surgió en la India y que es muy común en el hinduismo, aunque con el tiempo ha ido incorporando también elementos de otras tradiciones espirituales.

DARIUS TUREK

 

Traído de muy lejos

Llegó a Europa de la mano de soldados y funcionarios del Imperio Británico que la habían descubierto en la colonia de la India y la siguieron practicando (de manera muy minoritaria) al volver a casa, pero cuando de verdad empezó a popularizarse fuera de Asia fue en la década de los 60 del siglo pasado, en parte gracias a los esfuerzos para divulgarlo del gurú Maharishi Mahesh. Hoy en día es un fenómeno mundial que se practica de maneras muy distintas, pero siempre partiendo de las mismas instantes: relajación, respiración, ejercicio, inducción del pensamientos positivo y meditación.

Para muchas personas, el yoga se ha transformado en una necesidad vital, ya que les proporciona un camino hacia su realización personal, el bienestar físico y un perfeccionamiento de la conciencia. Exige, eso sí, que su práctica vaya más allá de la asistencia a clase una vez por semana, de practicar los ejercicios o de limpiar cuerpo y mente de las sustancias y pensamientos tóxicos. El yoga requiere afrontar la vida con otra actitud, cambiar la mirada y buscar el equilibrio, la firmeza, el sosiego, la tolerancia… Solo así se obtendrán completamente los beneficios que conlleva su práctica. A continuación, detallamos algunos de ellos.

Benis Arapovic

1 – Reduce y previene el estrés y la ansiedad. Baja de manera casi inmediata los niveles de cortisol, también conocida como la hormona del estrés. La combinación de ejercicio y relajación nos enseña a estar relajados incluso en momentos de máxima actividad.

2 – Revitaliza todos los músculos del cuerpo a través de los estiramientos. También actúa sobre tendones, articulaciones e incluso sistema nervioso. Favorece el funcionamiento del aparato locomotor.

3 – Alivia los dolores. La combinación de ejercicio, relajación y meditación proporciona una considerable reducción del dolor en personas aquejadas de enfermedades y dolencias. El yoga proporciona un masaje por todo el cuerpo, que mejora su funcionamiento general.

4 – Mejora la respiración. Uno de los principales pilares del yoga es la consciencia de la propia respiración. Muchas de las posturas que se ejercitan con el yoga inciden en la reducción de la velocidad de respiración y en agrandar la capacidad pulmonar. Una consecuencia inmediata es la activación del sistema nervioso parasimpático y pronunciar la relajación.

5 – Enriquece el sistema circulatorio. Gracias a sus diversas posturas y al movimiento lento y consciente mejora la circulación. Esto, acompasado por una respiración más eficiente, aumenta la oxigenación de las células.

6 – Aumenta capacidad de resistencia. La práctica regular del yoga eleva la fuerza de nuestro cuerpo. El ejercicio muscular pausado y consciente junto a un estado de relajación disminuye la tensión muscular e incrementa su fortaleza.

7 – Desarrolla el sentido del equilibrio. Independientemente de la edad, no todas las personas tienen el mismo sentido del equilibrio pero la práctica regular del yoga, a través de diferentes ejercicios y posturas, consigue un aumento considerable de éste.

8 – Eleva la disposición para la concentración. El yoga proporciona muchas ventajas pero entre todas destaca el desarrollo de la propia conciencia y lo que esto conlleva, desde la coordinación a la memoria, pasando por el tiempo de reacción o, incluso, la paz interior y la serenidad.

9 – Proporciona elasticidad y flexibilidad a la columna vertebral, que la hace más armónica y resistente. Además, a través de ejercicios y posturas, mejora la movilidad y aumenta la capacidad motriz, Después de un periodo de práctica, la persona disfrutará de una flexibilidad y elasticidad que previamente eran imposibles. Con paciencia, dedicación y serenidad, se pueden alcanzar posturas inimaginables.

10 – Enriquece el tono vital del organismo y ayuda a controlar el peso. Aunque no es ésta su principal función, si es cierto que el yoga puede hacer perder algo de peso. Es mucho más importante su efecto sobre el bienestar general del organismo que incluye, eso sí, una pérdida de kilos o al menos su estabilización.

Hay muchas modalidades de yoga, como el clásico Hatha Yoga o derivados de maestros tales como Bikram, Yogui Bahajan o Iyengar. Sea cual sea, la práctica del yoga proporcionará rápidos efectos, desde pérdida de peso a más flexibilidad, pasando por un mejor estado de salud y un equilibrio mental. La familia y los amigos lo apreciarán en muy poco tiempo pero, lo más importante, es que tú lo notarás casi desde el primer día.

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