La cita es por la mañana en el Café Central, templo capitalino del jazz. Celia Blanco (Madrid 1972) llega desenvuelta, con la seguridad de quien dirige y locuta uno de los programas con más audiencia de nuestro país, Contigo dentro, de la cadena Ser. En él se habla de sexo, en su sentido más amplio y moderno. No será ella la que ponga límites a sus oyentes. Tampoco se los pone a ella misma cuando responde, desparpajada, a preguntas sobre esa nueva sexualidad que, dice, no es otra cosa que un acercamiento "a la sexualidad que siempre debería haber sido".

Esta es una revista masculina, que empieza a andar en su versión web. ¿Qué opina de que haya publicaciones que diferencian a sus potenciales lectores por su sexo?

Yo he sido muy chicazo siempre, me explico: a mí me interesa saber en general, también lo que se presupone que les interesa a los hombres. Entre otras muchas cosas, por ese rollo educativo de que los chicos y las chicas debían aprender cosas diferenciadas. Supongo que yo me rebelo contra eso. Y hay determinadas revistas de mujeres que me aburren soberanamente porque no me interesa la vida personal de los demás, ni su físico, ni los trucos contra las celulitis. De lo poco que me interesa de las revistas femeninas, tal y como se conciben hoy, es la moda.

De modo que las revistas femeninas y masculinas están planteadas de una forma diferente, en su opinión.

Sí, no sé quién ha decidido que a las mujeres solo nos interesa saber cómo quitar la celulitis o limpiar el culo de nuestros hijos. A mí me interesa saber qué sucede en el mundo que me rodea, además de eso. A mí me interesa como mujer, pero es casi imposible encontrar reportajes de actualidad en una revista de las llamadas "femeninas". Por eso, las mujeres empezamos, cada vez más, a leer revistas de las llamadas "masculinas". En cualquier caso, creo que la diferenciación tiene poco recorrido, porque cada vez nos mezclamos más, en intereses.

¿Por ejemplo?

Una cosa significativa: empieza a haber hombres que llevan falda. Y no son necesariamente curas ni gente disfrazada de mujer. Otra: mi libro Con dos tacones hablaba de fantasías sexuales femeninas, y tuvo muchísimo éxito entre los hombres.

También nos interesan cada vez más los temas de belleza, que salen en revistas masculinas.

Sí, porque por fin os habéis enterado de que os tenéis que cuidar. Y de que por ser hombres no podéis estar hechos unos zarrapastrosos. Nosotras nos fijamos en los tíos que se cuidan, que van aseados.

¿Ve el éxito de su libro entre los hombres como un avance, respecto a su posición frente a la sexualidad femenina?

Hay un avance en ese aspecto. Pero hay mucho por recorrer aún, hay mucho cenutrio todavía.

¿Puede especificar?

A mí en Linkedin me linchan día sí y día también, por ser quien soy y trabajar en lo que trabajo. Ahí me ha dicho una persona con nombre, apellidos y el cargo de su empresa bien visible, que qué suerte tiene mi marido de que yo sea bisexual, "porque así mi marido puede follarse a mis amigas".

Seguro que pensaba que estaba siendo gracioso.

Sí, y por lo visto nadie ha dejado de reírle la gracia. Eso refleja el problema educacional que hay en este país, y de ahí tantos comportamientos machistas. Cuando en el parque, un niño le levanta la falda a una niña, muchas veces sus padres y sus madres le ríen la gracia. Mi hijo, en el cole, va en cuarto. Y ha puesto firmes a todos los de quinto que levantaban las faldas a las alumnas en el patio, según me han contado los profesores. Porque ha recibido una educación, por nuestra parte, de que eso no está bien, tengas la edad que tengas. Minimizar los casos de acoso desde la infancia, por pequeños que sean, lo que hace es educar de una manera determinada a los individuos. No solamente a los niños que lo hacen, sino también a las niñas que lo sufren.

Con todo, dice que ha habido una mejoría en la postura de los hombres respecto a la sexualidad femenina.

Sí, porque nosotras hemos hecho mucho ruido. Ya no nos da tanto miedo ni vergüenza ni alzar la voz. Yo, en mi editorial de esta semana de Contigo dentro, digo el nombre y apellidos de un profesor de Ética de la Universidad Miguel de Cervantes de Valladolid, que me llamó marrana y cerda por decir que los niños, cuando son pequeños, sienten deseos sexuales hacia sus madres. Yo parafraseé a una psicóloga de Save the Children que había entrevistado en el programa.

Pero está de acuerdo con esa afirmación.

Desde luego. El primer referente sexual que tienen los niños es su madre. Cuando empiezan a descubrir lo que es un cuerpo, lo que es querer mucho a alguien, y sus primeras pulsaciones sexuales son hacia su madre. Y precisamente, la madre tiene que enseñarle a canalizar esa sexualidad. Y nadie mejor que ella para hacerlo.

Muchas mujeres lamentan que hay una vuelta de la figura del machirulo, con la repercusión que está teniendo Vox, el movimiento todavía más a la derecha del PP...

Vox es un partido de ultraderecha, no debe extrañar esa vuelta a planteamientos antiguos respecto a la relación hombre-mujer. Con el PP y su posición respecto al aborto, el matrimonio homosexual, su resistencia a la ampliación del permiso de paternidad... Ya sabíamos por dónde iban. Pero, ¿qué me dices de Ciudadanos? Creo que son más peligrosos, porque no van de cara. Se han inventado un engendro al que llaman "feminismo liberal". Le han puesto un adjetivo a algo que no puede tener adjetivo, porque el feminismo es la igualdad entre hombres y mujeres, y punto. Volviendo a lo de machirulo. La figura del que yo llamo "Pepe discotecas", por desgracia, no ha dejado de existir.

¿A quiénes llama así?

Pues el señor que está acodado en la barra de una discoteca con su Larios-cola, te mira, moviendo el vaso, y te dice cosas como: "¿Qué vas a hacer esta noche?" Es gente que se considera unos revientabragas, y una vez más es un problema educacional.

Entonces no me queda claro en qué estamos mejor que antes.

A ver, lo que nos protege realmente son las leyes. Y eso sí que ha evolucionado. El odio contra la libertad sexual, por ejemplo, es hoy una vulneración de los Derechos Humanos. Y no lo digo yo, lo dice Naciones Unidas. Por eso el resurgir de toda esta ultraderecha y el machismo que lleva asociado, lo que tiene que encontrarse de frente son leyes que protejan a las mujeres. Por eso existe una Ley de Violencia de Género. Y es tan importante que, por mucho que estos señores puedan decir, esa ley se mantenga. Y da lo mismo lo que digan respecto a los bisexuales, homosexuales o transexuales, porque estamos protegidos por el sistema jurídico. Por eso es tan necesaria una ley integral de la sexualidad, que es la que se lleva tiempo intentando llevar al Parlamento, y se boicotea una y otra vez por los grupos conservadores.

Celia Blando, durante la entrevista en el Café Central de Madrid | L.M.

Y en esa mejoría de la que habla, ¿no hay un mínimo mérito de los hombres?

Creo que no lo hay. Pero sí os necesitamos. Necesitamos a los tíos para que esta sociedad cambie, porque la formamos hombres y mujeres. Pero por ahora, la mejoría ha sido mérito de las tías, que por fin vamos juntas, y nos hemos inventado la sororidad. Y además, cada vez consentimos menos rodearnos de hombres que no compartan nuestro feminismo. Y eso empieza por no permitir ciertas cosas, como que tu chico te falte al respeto en tu ámbito doméstico.

José Luis Arrondo, el conocido andrólogo, es optimista respecto al escenario actual. Dice que "el hombre ha pasado de ser el macho ibérico dominante centrado en sus genitales, despectivo respecto a sexualidad femenina, a un nuevo varón al que le gusta cortejar y sentirse cortejado, desear y sentirse deseado, ser activo y pasivo, que está esculpiendo un nuevo concepto se sexualidad masculina, en el que los dos sexos se tratan de igual a igual".

Eso está sucediendo, claro. Desde el momento en que hay hombres que te reconocen que les gusta que les metan un dedo por el culo, porque así llegan hasta su próstata y le excitan el punto P. Eso es cada vez más frecuente entre mis oyentes. El problema es que los hombres, hasta hace poco, no han sabido cuál es toda la extensión de su sexualidad. Siempre han seguido un modelo determinado, que es el que les han marcado, en el que son ellos los que tienen que seducir, por ejemplo. ¿En cuántas películas es el chico, y no la chica, el que aparece con dos billetes para ir a París? Ese es el modelo que se ha marcado mucho tiempo. Ahora, en gran parte, gracias a muchos andrólogos como el que mencionas, y al que por cierto entrevisté en mi programa, sabemos que hay otra sexualidad masculina. De hecho, la propia diferenciación de un urólogo y un andrólogo, es un gran avance. Y te diré más: hay muchos urólogos que empiezan a especializarse en sexualidad masculina. La novedad es que ahora, por fin, empiezan a contaros muchas cosas, con las que antes no contabais, o directamente, rechazabais.

¿Por ejemplo?

Pues la estimulación anal. Uno de los temas que más éxito ha tenido en mi programa, entre hombres, ha sido el de las mujeres que penetran. Que se ponen dildos, y actúan como hombres en la cama, con otros hombres absolutamente heterosexuales. Que, sencillamente, por fin han sido capaces de disfrutar de otra sexualidad en la que ellos no han sido los dominantes, sino los dominados. Uno de los grandes problemas que ha habido en España es que siempre nos hemos mirado el ombligo, que estamos convencidos de que aquí se vive mejor que en ningún sitio, y miramos poco al extranjero.

¿El sexo es mejor fuera?

Más abierto, al menos. Si yo hubiera vivido con 25 años en Berlín, seguramente habría ido a muchas fiestas de sadomasoquismo. No necesariamente para practicarlo.

¿Para qué, entonces?

Para colmar mi curiosidad, para saber qué es eso. Yo voy a orgías, y no follo si no me apetece. La clave es saber que tienes esa posibilidad. Pero España ha estado por detrás a la hora de explorar en estas cosas.

Tengo entendido que su columna para El País, que titulaba No somos una pareja abierta, yo tengo dos novios, estuvo entre lo más leído de ese periódico. Interés, desde luego, hay.  

Sí, la poligamia cada vez despierta más interés. Y estamos menos lejos de normalizarla.

Recientes estudios antropológicos sitúan la aparición de la monogamia al mismo tiempo que apareció el concepto propiedad. Y que, por tanto, es algo antinatural, premeditado. Somos el único animal monógamo, si excluimos a los pingüinos y alguno más... Cada vez se habla más y de forma menos mitificadora de la poligamia, el poliamor, etcétera. ¿Estamos en un camino de retorno a un tratamiento más natural de nuestra sexualidad?

No se puede hablar de que aún haya un cambio, por mucho que sí nos estemos abriendo. Y eso es, sencillamente, porque aún es ilegal que un niño, por ejemplo, tenga una madre y dos padres. Más de dos progenitores. En otros países se lo empiezan a plantear.

¿Llegaremos a un momento en que las relacione abiertas estén totalmente asumidas por todos y todas?

Debemos empezar a aprender que una cosa es tu compañero de viaje, y otra, el que te follas. Eso es algo que a la gente se le escapa. Esta es una reflexión mía personal. Yo tengo un marido con el que tenemos una complicidad increíble, nos reímos, somos muy buenos padres, tenemos buen sexo. Pero yo me pregunto: ¿No me pueden gustar otras manos? ¿Quién me va a decir a mí que no voy a querer follar con otro, o con otra?

Pero eso supone una ruptura cultural muy radical, al menos en este momento. Aunque también hay cierta hipocresía, a la vista de varias encuestas que destapan que, en más del 50% de las relaciones monógamas consultadas, ha habido adulterio.

Ya sea por educación, o por el concepto de propiedad del que hablabas, nos hemos creado una suerte de idea capsular de la familia. Pues bien: opino que, dentro de esa cápsula, deberíamos meter también nuestra propia idea de la felicidad. Y la felicidad de cada uno y una tiene sus parámetros. No es descabellado que el sexo dentro de un matrimonio mejore si uno de los dos tiene un amante. Y no debemos llevarnos las manos a la cabeza por eso. Pero debe ser consentido, eso sí, no por la espalda.

La sociedad, hoy por hoy, sigue siendo machista. Y el hombre ha estado siempre más ligado al concepto de propiedad, como la "persona que lleva el dinero a casa". ¿Tal vez por eso tenemos celos más compulsivos? ¿Por eso hay, en el ámbito doméstico, muchos más casos de violencia machista, que de la mujer hacia el hombre?

El adulterio ha sido delito en este país hasta 1978. Y adúlteras, solo lo eran las esposas. Se refería solo a la infidelidad de la mujer. Una ley, relativamente reciente, que ha permitido que los hombres pudiesen tener amantes, y las mujeres no. Con eso ya está señalando quién puede ser celoso, y quién no. Eso es lo que, por suerte, estamos reventando ahora. Ese camino legal, educativo y social, tan errónea e injustamente marcado.

Según su experiencia en 'Contigo dentro', ¿quiénes son más celosos, los hombres o las mujeres?

El problema es que los hombres no son más celosos que las mujeres. Sino que han sido educados para ser más celosos que las mujeres. Pero muchas estamos dinamitando eso. ¿Cómo? Te cuento mi caso: desde el inicio de mi relación, dejo muy claro que podemos tener amantes. La clave es respetarse. E ir de cara con tu pareja, siempre.