Jared Brown tiene un aspecto mezcla de inventor genial y lord inglés. Viste una elegante americana de tweed, y bajo su larga cabellera canosa te topas con una cara jovial, hasta el punto de que es imposible descifrar su edad. Es el maestro destilador de la firma de ginebra británica Sipsmith. Y el otro día se trajo a España una costumbre que pega fuerte en Londres: tomar cócteles calientes.

A primera vista, suena un tanto desconcertante. Pero a poco que uno lo analice, en España no estamos tan alejados de las bebidas alcohólicas calientes. Piensen, por ejemplo, en el carajillo de sobremesa. O en el glühwein alemán, un vino dulce humeante que reconforta en los gélidos meses de invierno. El propio Brown reconoce que en Inglaterra, hasta hace no muchas décadas, primaban los cócteles calientes sobre los fríos. Y que la moda de los hielos es reciente, y a su parecer, no muy acorde con las bajas y húmedas temperaturas de gran parte del año.

Cócteles calientes | Noemí del Val

Su preparación tiene enjundia: "Los cócteles calientes vienen de muy atrás, cuando no existían los microondas ni las kettel", explica Brown. De modo que, en la demostración, empleó la fórmula ancestral, esto es, introduce en el recipiente donde está preparada la mezcla un atizador incandescente, que previamente ha estado reposado sobre unas brasas. "En cinco segundos, la bebida ya está caliente", informa el destilador, "eso no lo consigue ni el microondas más caro y sofisticado".

Según el cóctel, existen dos vías para aumentar su temperatura: con agua caliente, o aplicando el atizador directamente en la ginebra, lo que en palabras de Brown, "desata sus notas dulces". Otra novedad de estos combinados es que algunos se sirven en taza de cerámica. Por ejemplo, el Hot G&T, un gin-tonic a base de la ginebra Sipsmith, sirope de tónica y agua caliente. El Gin Basil Smash se sirve en vaso de ancho (o de sidra) con ginebra, zumo de limón, azúcar y albahaca. El Arnaud es un vermú muy anglosajón: añade al licor de uva un chorro de ginebra y crema de cassis Y el Hot Reverse Martini es una versión simplificada: vermut seco y ginebra.

Cócteles calientes | Noemí del Val

Los dueños de Sipsmith son los responsables de que los cócteles calientes causen furor en la city londinense. En 2009, tres buenos amigos abrieron en el corazón de la capital británica la primera destilería tradicional de cobre en casi dos siglo. Su misión era muy sencilla: "Devolver un London dry gin de calidad y carácter a la ciudad que le dio nombre por primera vez." El lanzamiento de Sipsmith marcó el comienzo de un renacimiento de la ginebra clásica en Londres. "Sipsmith representa la unión de lo clásico y moderno, junto con el espíritu de la tradición de la ginebra londinense en su esencia” cuenta Jared Brown. Y eso que lo que les ha llevado a desenterrar una tradición desconocida para la mayoría: los cócteles calientes. Pruebe uno: en pleno invierno, entra de maravilla.