Cuando Bentley Motors concibió su primer Continental GT, un coupé superlativo en todo (tamaño, potencia, lujo, precio…), le pidió a Breitling que diseñara su reloj de a bordo. Una costumbre que se ha mantenido en los modelos posteriores, hasta alcanzar cotas estratosféricas: el Bentley Bentayga, primer SUV de la marca británica, ha batido el récord de ofrecer el equipamiento extra más caro del mundo, un Breitling automático integrado en el salpicadero, entre las toberas de la climatización, con caja de oro macizo y una esfera engarzada con ocho diamantes. Cuesta unos 200.000 euros. 

Es una muestra de la atracción que ha existido siempre entre dos sectores, aparentemente, muy distintos: la relojería y el automovilismo. Posiblemente tenga mucho que ver el que las carreras de coches siempre han sido cronometradas y, por tanto, ligadas a firmas relojeras de precisión. Rolex, por ejemplo,  se convirtió en el cronometrador oficial del Daytona International Speedway en 1962. Para conmemorar la ocasión, la firma lanzó en 1963 su primer cronógrafo denominado, precisamente, Daytona.

Rolex Daytona Paul Newman | Ron Galella

El actor (y también piloto) Paul Newman se enamoró de este reloj, que le regaló su mujer,  Joanne Woodward, precisamente cuando se inició en las carreras. Como el de Ohio no se lo quitaba nunca, ya estuviera al volante, rodando una película o dejándose fotografiar por las revistas de sociedad, el modelo se popularizó de tal manera que la propia Rolex lanzó una edición de su Daytona apodado “Paul Newman”. El original del actor se acaba de subastar por 15 millones de euros, pero eso ya es otra historia. El Daytona representaba en una de sus esferas un tacómetro, y por su precisión, fue el reloj preferido de muchos pilotos históricos. 

Un estilo muy preciso

La suiza Tag Heuer también es una marca históricamente ligada a las carreras. Su fundador, Edouard Heuer, creó el primer cronógrafo en 1882, que derivó en el calibre 1887 cinco años después, aún hoy, considerado por los expertos uno de los más fiables del mundo. Su bisnieto, Jack Heuer, siguió su legado en 1963 lanzando el primer modelo Carrera. Dicen desde la firma que fue “el primer cronógrafo especialmente diseñado para los pilotos profesionales”, aunque debió ser por poco, ya que coincide en año con el Daytona de Rolex. Lo que está claro es que Jack Heuer se esforzó mucho en concebir uno de los cronógrafos más precisos del mundo. “La más insignificante fracción de segundo cuenta en este deporte de alta adrenalina", dicen desde la firma. Los relojes Carrera siguen evolucionando y hoy, el Tourbillon Nanograph, estrena en su movimiento una innovadora espiral de carbono.

Pero la atracción entre relojes y coches no solo se da en circuito. El lujo es otro de los terrenos donde coinciden, y no es de extrañar: la precisión y el diseño son características por igual de un vehículo y un reloj de alta gama. Justo ahí confluyen Breitling y Bentley, por eso la firma suiza y la británica colaboran en la concepción de algunas piezas de muñeca realmente exclusivas. Tal vez este reloj sea el cúlmen de esa colaboración, ya que celebra 100 años de historia de la marca británica, con su Premier Bentley Centenary Edition. Desde luego, hará juego con el que va incrustado en el salpicadero. Siempre que uno tenga la suerte de conducir un Bentley, claro. 

Breitling y Bentley | Breitling